Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 20 de octubre de 2021
  • Actualizado 16:22

PERMANECE INTERNADO 26 DÍAS EN EL VIEDMA

Jhasmany T. convierte sala de hospital en oficina de “asesoría”

Jhasmany T. en una habitación del hospital Viedma. KAREN RODRÍGUEZ
Jhasmany T. en una habitación del hospital Viedma. KAREN RODRÍGUEZ
Jhasmany T. convierte sala de hospital en oficina de “asesoría”

Han transcurrido 26 días desde que Jhasmany T. dejó la cárcel de Chonchocoro en La Paz para internarse en el hospital Viedma a la espera de una posible amputación del pie derecho.

Desde su internación el 11 de octubre fue sometido a varios exámenes médicos e intervenido quirurgicamente para quitar las placas metálicas del pie. Una junta médica que se realizará esta semana determinará  la fecha de la próxima intervención.

Jhasmany T.estuvo recluido en el penal de El Abra en Cochabamba, luego, por supuestos privilegios en dicho recinto fue trasladado a Chonchocoro en enero de este año.

OFICINA En una habitación del tercer piso del nosocomio, Jhasmany T. comparte el cuarto con un paciente que también tiene un problema en el pie. Tiene una cama, baño compartido en la habitación y un velador con galletas y jugos. Ayer se encontraba sentado en una silla negra, al frente una pequeña mesa con una laptop, un libro de Derecho, un maletín negro con varios documentos  y daba algunas instrucciones legales a su visita. Ayer, al menos cuatro personas esperaban al abogado en el pasillo para ingresar a verlo. 

Mencionó que si bien no trabaja ejerciendo como abogado desde la habitación del hospital, está prestando “asesoramiento” a las personas que lo necesitan, incluyendo a los mismos pacientes del nosocomio. “Soy abogado defensor y estoy para ayudar, por eso no puedo negarme”, mencionó. El abogado debe ser custodiado por dos efectivo policiales, pero durante los  40 minutos que duró la entrevista, dos hombres vestidos de civil, se asomaban de vez en cuando a la puerta.

La pérdida de peso del paciente es evidente, según sus palabras, cuando ingresó a la cárcel de Chonchocoro en enero de este año, pesaba 116 kilos, ahora bajó a  75 kilos, ello por la privación de alimentos a la que fue sometido en las primeras semanas en el recinto paceño.

 A diferencia de otros privados de libertad que se encuentran internados en el hospital, Jhasmany T. no está enmanillado, ello según él, porque con el problema de su pierna no podría escapar a ningún lado. Personal del hospital relató que  Jhasmany T. recibe la alimentación corriente comprendida en desayuno, almuerzo, merienda y cena. 

En el sistema carcelario de Bolivia, los privados reciben un prediario de 8 bolivianos al día para su alimentación.  

Mencionó que prefirió recibir atención en el Viedma debido a que conoce a los profesionales cochabambinos y además porque en la Llajta tiene a su familia y esposa que pueden colaborarle con exámenes médicos que no son cubiertos por el Seguro Universal de Saud (SUS).

FAMILIA Según el mismo abogado, lo más difícil desde su ingreso a Chonchocoro, no es la incertidumbre de lo que pasará con su pierna, o su situación legal,  sino, el no poder ver a sus hijos de 14, 5 y un año y seis meses. “Aquí en el hospital son muy rigurosos, y no puedo ver hasta ahora a mis hijos que me necesitan”, confesó, mientras no puede evitar las lágrimas en su rostro al recordarlos.

La llegada de Jhasmany T. al hospital es de conocimiento de todos los pacientes, ya que cada persona que pasa por la puerta no puede evitar mirar hacia el interior del cuarto e incluso saludarlo. Adelantó que acudirá a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para denunciar a la fiscal Faridy Arnez por no haber permitido su atención hospitalaria a tiempo.Este medio se contactó con el médico de Jhasmany T. Wilson Méndez quien se negó a dar detalles del estado de su paciente.