Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 02 de febrero de 2023
  • Actualizado 12:36

EL 'CASO DEL MECÁNICO' LO MANTIENE CON DETENCIÓN PREVENTIVA

Jhasmani T, el "abogado del diablo" admirador de Corleone y 'amigo' de policías, aún marea a la Justicia

Antes y después de las audiencias saludaba afectivamente a policías. Cuando fue trasladado a Chonchocoro, dijo a los periodistas que daría entrevistas "con gusto". Nunca se desdibujó su sonrisa de su rostro y aún burla a  la Justicia.
Jhasmani Torrico em su oficina junto a los personales que admira.  ARCHIVO OPINION
Jhasmani Torrico em su oficina junto a los personales que admira. ARCHIVO OPINION
Jhasmani T, el "abogado del diablo" admirador de Corleone y 'amigo' de policías, aún marea a la Justicia

Pocos llevan la ciencia ficción o fantasías a la vida real. Algunos sueñan con jugar como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo. Otros añoran ser "superhéroes" como Batman, Superman, Iron Man, Capitán América.

Jhasmani T., el conocido y temible “abogado del diablo”, ya transmitía una "declaración de principios" desde su mismo despacho. En la pared, detrás de su escritorio estaban: Al Pacino, en su papel de Tony Montana en "Scarface", y a ambos lados otros dos mafiosos de ficción: el mismo Al Pacino, esta vez como Michael Corleone, y Marlon Brando como Vito Corleone, personajes de las películas de la saga "El Padrino". 

"El mundo es tuyo" era el objetivo que Montana perseguía en la cinta "Cara cortada". Dicho personaje llegó a ser alguien poderoso en el mundo de la mafia, a pesar de su fatídico desenlace. Ese estilo de vida para Jhasmani, a partir de los casos llevados en su contra y la sentencia de cárcel que aún viene cumpliendo, terminó convirtiéndose en algo palpable.

Hace un año, Jhasmani T. fue denunciado por comportamientos mafiosos y de organización criminal. Videos lo mostraron torturando a sus víctimas, aplicando choques eléctricos en medio de gritos estremecedores de quienes sentían los golpes, pero también de Jhasmani extorsionando, exigiendo pagos.  

Tras la denuncia, el “abogado del diablo” fue procesado y detenido. Estaba en la cárcel de El Abra, luego fue enviado a La Paz, al penal de máxima seguridad de Chonchocoro.

Hace un año, el imputado llegó a Cochabamba para acudir a una audiencia y fueron muchas las veces que burló a la Justicia y a los operadores de esta. En una ocasión fue visto en las afueras del cine Center de Quillacollo sin ningún custodio. Casi como una persona sin cuentas pendientes con la justicia.

El abogado Jhasmani T. era conocido por ser cercano a los policías. En varias audiencias, tras ser investigado por las denuncias de tortura, consorcio delictivo y otros, el abogado saludaba a los policías afectivamente al ingreso y salida de los tribunales. Entre los miembros del supuesto consorcio delictivo, que Jhasmani T. encabezaba, se presume la participación de jueces, abogados, fiscales y policías; reportó OPINIÓN en aquel entonces.

Asimismo, el caso consorcio giraba en torno a una especie de "camarilla" o "mafia" que el sindicado habría formado con fiscales, oficiales e incluso algunos integrantes del Ministerio Público. Nelson Cox, delegado de la Defensoría del Pueblo en Cochabamba, expresó a este medio, hace un par de días, que dicho procedimiento "no ha avanzado nada" y denunció presuntos "encubrimientos".

Jhasmani T. fue detenido a denuncia del mecánico Juan Antonio Cuéllar, de 51 años, una de sus víctimas. El hombre, reflejó que el 16 de marzo de 2018, tres hombres llegaron hasta su taller a pedir auxilio para su carro varado a unas cuadras. Dio asistencia, pero fue secuestrado, torturado y obligado a firmar un documento declarando que estaba recibiendo la devolución de 20 mil dólares por concento de anticrético. Jhasmani incluso tomó fotografías a Juan contando un dinero que en realidad nunca recibió.

El testimonio de Juan Antonio Cuéllar también forma parte del múltiple número de víctimas de Jhasmani T. El damnificado denunció el jueves 27 de agosto que continúa recibiendo amenazas de gente cercana al imputado y pidió “justicia y garantías” a las autoridades para evitar que el acusado salga de prisión, y atente contra su integridad y la de otras víctimas.

El mecánico fue secuestrado, torturado y le hicieron firmar papeles en los que admitía la devolución de 20 mil dólares de un anticrético, sin que haya recibido el dinero, hace más de dos años.

Ese proceso y otro más lo llevaron a prisión a finales de 2018. Durante su traslado hacia el recinto penitenciario de la sede de Gobierno, Jhasmani no expresó ni culpa  ni preocupación ni remordimiento. Una sonrisa lo acompañó mientras recorría el aeropuerto internacional Jorge Wilstermann de Cochabamba. Incluso les dijo a los periodistas que concedería entrevistas "con todo gusto", pero que no se lo permitían. La expresión alegre tampoco lo abandonó durante el vuelo ni cuando arribó a la mencionada cárcel.

Posteriormente, pasó a cumplir sentencia en el penal de El Abra. A principios de este 2020, manteniendo su manera de ser y expresarse, le dijo a un medio de comunicación que tras salir, seguiría actuando como antes y que no cambiaría para nada. Esta semana se confirmó que contrajo el COVID-19 y le fue otorgado un mandamiento de libertad para cumplir aislamiento domiciliario.

EN LA CÁRCEL ¿O EN EL HOSPITAL?

Jhasmani T. tiene detención preventiva por el “caso del mecánico”. La directora de Régimen Penitenciario, Pamela Suárez, señaló que hay órdenes para recluirlo en El Abra y Chonchocoro. Información extraoficial indica que debe ser trasladado a San Sebastián. Su ubicación también fue motivo de confusión en estos días porque estuvo internado en el hospital Viedma por un problema de su pierna y el coronavirus. Un juez había indicado que debía aguardar en la Estación Policial Integral (EPI) Sur. 

De acuerdo con fuentes allegadas a la investigación, Jhasmani tiene detención domiciliaria en el caso “padrastro” en el que Julián T. fue golpeado y obligado a firmar documentos en febrero de 2017, argumentando problemas de salud. El Ministerio Público apeló esa resolución y pasó a los vocales Nelson P. y Anawella T. que confirmaron su detención domiciliaria. Más adelante, ambas autoridades fueron vinculadas al caso consorcio por la emisión de un auto de vista en el caso hermanos Adriázola, un caso que conmocionó por la muerte de las hermanas Gloria y Peggy –una persona con discapacidad- el 14 de mayo de 2015, en manos de su hermano Omar, en Villa Busch en Cochabamba.

El abogado Jhasmany T. se involucró en este caso porque declaró ante el Ministerio Público que intervino con el objetivo de beneficiar al acusado Omar Adriázola con medidas sustitutivas. Habría pagado 20 mil dólares a las autoridades judiciales.

Jhasmany, quien es acusado de otros cinco delitos, solicitó la ampliación de su declaración informativa en mayo del año pasado. En esa ocasión prestó información durante ocho días, detalló los casos en los que intervino y por los que pidió dinero a los familiares a favor de jueces para beneficiar a sus clientes.

Confesó que conformó un consorcio con al menos 20 jueces y fiscales. Aseguró tener pruebas para demostrar quienes están implicados en esta nueva acusación..