Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 22 de octubre de 2020
  • Actualizado 16:56

Los huérfanos del feminicidio: 16 menores perdieron a sus madres

Las instituciones que defienden a las víctimas exigen políticas que atiendan a los hijos de las mujeres que fueron asesinadas, en su mayoría, por sus parejas.

Cinthya Mencia fue asesinada por su esposo y dejó tres niños en la orfandad, en febrero de este año. FOTO: Dico Solis
Cinthya Mencia fue asesinada por su esposo y dejó tres niños en la orfandad, en febrero de este año. FOTO: Dico Solis
Los huérfanos del feminicidio: 16 menores perdieron a sus madres

Selena, Gisela, Dayana, Martha, Cinthya, Inés, Albina, Cirila, Soledad, Dayneth, Betsabé y Florinda son los nombres de las mujeres que han sido asesinadas por sus esposos, concubinos o enamorados, en Cochabamba. Las otras víctimas de los feminicidios son los huérfanos; hay 16 niños y adolescente que perdieron a sus madres, en lo que va del año.

En Cochabamba, 11 mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas y una fue asesinada por un conocido con el que no tenía vínculo amoroso. Seis dejaron a 16 en la orfandad; tres no tenían hijos y se desconoce si las otras tres víctimas eran madres porque los informes de los investigadores no consideraron ese aspecto, de acuerdo con los datos del Observatorio de Justicia de la Fundación Voces Libres.

“Hay cifras invisibles detrás de este fenómeno como lo son los hijos huérfanos del feminicidio. Tenemos registrado 16 niñas, niños y adolescentes que han quedado devastados y en el olvido. No hay políticas del Estado, de los municipios ni de la sociedad para esos menores”, manifestó la abogada del Observatorio de Justicia de Voces Libres, Mercedes Cortez.

Destacó la importancia de que se implemente políticas de protección de los niños huérfanos de los feminicidios para garantizar su derecho al acceso a la salud, educación y alimentación. “Lamentablemente los pequeños son olvidados y ni siquiera reciben rehabilitación emocional y psicológicas aún tras haber perdido a sus madres producto del feminicidio, en muchos casos incluso han sido testigos de las muertes a manos de sus progenitores”.

EL DESAMPARO DE LOS HUÉRFANOS En Bolivia se han registrado 86 feminicidios, en lo que va del año. Con esos asesinatos crece la cifra de los huérfanos que se convierten en las “víctimas invisibles y olvidadas” por el Estado y la sociedad. ¿Cuántos son?, ¿dónde están? o ¿cómo están? son preguntas sin respuestas que se hacen los activistas que exigen la implementación de políticas públicas para atender a esa población.

En Cochabamba, el Observatorio de Justicia de Voces Libres ha estado visibilizando esta situación a través del manejo de datos estadísticos. No hay una institución del Estado que realice ese trabajo. La Policía brinda informes de las muertes, pero se centra en la víctima y en ocasiones no considera a los huérfanos del feminicidio.

Cortez explicó que se debe precautelar la integridad de los menores de edad. La ley prioriza que los huérfanos estén al cuidado de los familiares de la víctima porque generalmente el feminicida es el progenitor. El propósito es evitar que los niños sean influenciados, manipulados y revictimizados, mientras dura el proceso.

Si no hubiese familiares, los menores van a hogares. La familia paterna puede recuperar la guarda de los niños después del proceso porque la acogida en un centro se da como medida precautoria y temporal.

Sin embargo, las instituciones que acompañan los casos hacen los esfuerzos necesarios para encontrar a familias ampliadas que puedan cuidar de los menores. Hay casos de parientes que llegan de otros departamentos para recoger a los niños cuyas mamás fallecieron, pero también se dieron casos en los que no había a quién entregar a los menores, por lo que los remitieron a hogares.

Sobre la situación de los menores huérfanos, la fundadora del colectivo Mujeres de Fuego, Ángela Nogales, acotó que han tenido que ir a tocar las puertas de las Defensorías de la Niñez y Adolescencia (DNA) de algunos municipios para exigirles que atiendan a los niños que han perdido a sus madres. “Ellos deberían apersonarse y seguir los casos de oficio. Tendrían que ver qué necesitan y realizar terapias”.

El hogar Lluvia de Ángeles, dependiente de Voces Libres, acoge a 57 niños y niñas que han sido rescatados tras sufrir violencia; 11 son huérfanos del feminicidio. Los menores que perdieron a sus madres están en el centro desde gestiones anteriores y reciben atención de un equipo multidisciplinario.

Más jóvenes

Ocho de las 12 víctimas de feminicidio no superaron los 30 años. Dos fallecieron a los 36 y 42, y otras dos a los 61 y 70. La más joven tenía 21 años.

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