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  • Diario Digital | jueves, 22 de octubre de 2020
  • Actualizado 17:01

Familia de Nancy aún no recibe sus restos ni resultados forenses

Nancy Pedrozo R., la joven víctima de feminicidio en Uyuni (Potosí). FOTO: Cortesía de familiares
Nancy Pedrozo R., la joven víctima de feminicidio en Uyuni (Potosí). FOTO: Cortesía de familiares
Familia de Nancy aún no recibe sus restos ni resultados forenses

Nancy Nayda Pedrozo R. fue asesinada y quemada por su pareja en Uyuni, el 1 de agosto. Sus restos óseos (cráneo y parte del tórax) fueron trasladados al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de Cochabamba para que se realicen las pericias genéticas hace casi dos semanas, pero sus familiares aún no han recibido los resultados y no han podido velarla y darle sepultura.

“Nos han dicho que son exámenes que demoran por la situación en la que se encontró sus restos (calcinados) y que debemos esperar. Nos duele mucho no poder siquiera velarla y despedirla. Ojalá pronto tengamos noticias”, manifestó uno de los familiares de la víctima.

El 5 de septiembre, los funcionarios le tomaron muestras a la madre y al hermano de Nancy para confirmar si los restos óseos encontrados en la comunidad de Chita en Uyuni (Potosí) pertenecen a la joven. Una semana antes, la mamá y otra de las hermanas se sometieron al mismo procedimiento, pero aún no han recibido los resultados de los análisis periciales.

Nancy, de 30 años, tenía dos meses de gestación. El 1 de agosto, salió de su casa para encontrarse con su pareja Alejandro O.C. y desde entonces no se supo de su paradero. Sus familiares la buscaron e hicieron conocer su desaparición a la Policía. El 23 de agosto, un comunario reportó a los efectivos policiales el hallazgo de restos óseos calcinados.

Rasgos particulares en la dentadura y los actos investigativos coinciden, y hacen suponer que los restos humanos son de la joven que fue reportada como desaparecida. Alejandro O.C., el hombre que le prometió amarla y cuidarla le quitó la vida y para deshacerse del cuerpo le prendió fuego en complicidad con Serapio L.O., su cuñado. Ambos imputados fueron enviados a cárceles con detención preventiva por el delito de feminicidio, el 5 de septiembre.

OTRO CASO Un crimen similar se investigó en Cochabamba, hace un mes. Betsabé Mara Alacia Z., de 24 años, fue asesinada y quemada por su enamorado. El exteniente Adán Boris Mina Alanes le prometió cuidarla e incluso le dijo que quería casarse con ella, pero acabó con su vida tras dispararle en la cabeza, la noche del 11 de agosto. Sus padres y familiares la estuvieron buscando y lo último que la joven les dijo fue que iba a encontrarse con el policía. 

El 18 de agosto, casi una semana después de la desaparición, vecinos encontraron restos humanos en Maica Chica. Un cráneo, columna vertebral, pelvis y varios huesos calcinados de distintas partes del cuerpo fue lo que levantó la Policía. También había cabellos y retazos de prendas de vestir; además de una cadena con un crucifijo que terminó siendo el que usaba el exteniente.

Al día siguiente, los progenitores de Betsabé fueron convocados al IDIF para que les tomen muestras y puedan verificar si los restos óseos hallados en Maica Chica correspondían a su hija desaparecida.

El IDIF certificó que los restos hallados pertenecían a Betsabé, de acuerdo con el dictamen pericial en genética que se conoció el 24 de agosto, cinco días después de la toma de muestras a los padres de la víctima.

La joven fue enterrada en el cementerio de Falsuri (Quillacollo) el 25 de agosto, el mismo día que Adán Boris fue dado de baja de la institución policial tras una audiencia que se desarrolló en el penal de El Abra, donde cumplirá 30 años de prisión por el feminicidio de Betsabé.

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