Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 01 de febrero de 2023
  • Actualizado 15:17

La familia de Ariel vive un calvario y teme que autores sean liberados

A casi un año del asesinato del arquitecto, sus parientes peregrinan por justicia, no han podido despedirlo porque no han recibido sus restos y los implicados quieren dejar la cárcel.
Los padres de Ariel piden justicia y pena máxima para los autores del asesinato de su hijo.  NOÉ PORTUGAL
Los padres de Ariel piden justicia y pena máxima para los autores del asesinato de su hijo. NOÉ PORTUGAL
La familia de Ariel vive un calvario y teme que autores sean liberados

A 11 meses de la desaparición y asesinato del arquitecto Ariel Rodríguez Orellana, su familia continúa peregrinando por justicia. No encuentra consuelo, no ha podido despedirlo y darle sepultura debido a que aún no ha recibido los restos ni los resultados genéticos y teme que los autores sean liberados. 

Edwin C.B., Lucio A.M., Christian Ariel Q.O., Erika Beatriz V.G. y Brayan Q.B. son los cinco imputados por la muerte del arquitecto. Todos fueron notificados para participar de la audiencia virtual que comenzará hoy a las 14:00, misma que fue suspendida dos veces, desde el lunes.

Edwin, excuñado de la víctima, es el presunto principal autor del crimen. Su defensa argumentó que superó los seis meses de detención preventiva y, por ello, debería dejar la prisión. Se prevé que la Fiscalía emita la resolución de acusación para que un juez defina el inicio del juicio.

Erika consiguió hace una semana detención domiciliaria con custodia policial. Aún no dejó la cárcel debido a que debe tramitar su arraigo nacional, presentar dos garantes personales con domicilio y solvencia económica, y tiene prohibido comunicarse con familiares de la víctima, imputados, testigos u otros que sean parte del proceso.

La familia del arquitecto exige que todos los detenidos aguarden su sentencia, de 30 años, encarcelados por el macabro asesinato.

DESAPARICIÓN

El 23 de octubre de 2020, Ariel salió de su casa ubicada en Pacata Baja, en su camioneta, e iba a reunirse con un supuesto cliente que estaba insistiéndole, desde días anteriores, para hablar de un proyecto, pero se presume que le “tendieron una trampa”.

Mayumi, pareja del arquitecto, rastreó el teléfono de Ariel y, a los tres días de la desaparición, llegó a una urbanización ubicada en Chacacollo, a la altura del kilómetro cinco de la avenida Villazón (camino a Sacaba). Golpeó las puertas de los vecinos con la fotografía del desaparecido y también enseñó la foto de la camioneta con la intención de confirmar que estuvo en esa zona, pero nadie sabía de él ni del motorizado.

Algunos policías le dijeron que probablemente al arquitecto le robaron su celular y lo botaron en esa zona, donde ella estaba buscándolo. Sin embargo, los restos de Rodríguez fueron hallados en esa urbanización cinco meses después, el 19 de marzo de este año.

Solo hubo una casa que no respondió a sus llamados cuando visitaba esa zona y era la misma donde habrían asesinado al padre de su hija. 

LOS CINCO DETENIDOS

A los 42 días de la desaparición de Ariel, dos hombres fueron detenidos como sospechosos. Edwin C.B., de 31 años, quien era excuñado de Rodríguez y es el principal sospechoso del crimen. Según las investigaciones, él planeó, junto a Lucio A.M. (22) y otros cómplices, el asesinato por “venganza”.

Lucio declaró que Edwin le regaló el teléfono de la víctima el 26 de octubre diciéndole que “al dueño lo había ahorcado”. También dijo que su amigo le entregó una tarjeta de débito con la contraseña instruyéndole que saque dinero y lo deposite a una cuenta, y a cambio él se quedaría con la mitad. Además, le consultó si tenía conocidos interesados en comprar un vehículo o autopartes. La camioneta de la víctima sigue desaparecida, mientras la familia debe pagar al banco la deuda ante la falta de un certificado de defunción.

Ariel, único hijo varón y menor de tres hermanos, solo quiso proteger a su hermana de un potencial feminicida, pero encontró la muerte. No aceptó, al igual que su familia, esa relación porque supieron que Edwin entró a la cárcel por intentar matar a la madre de sus dos hijos.

Por el testimonio de Brayan Q.B., primo de Edwin, se conoció que le tenía rencor al arquitecto y había prometido vengarse e incluso aseguró antes que “lo mataría”. Brayan le habría ayudado a su primo a deshacerse de los restos calcinados del arquitecto, mientras Erika estaba viviendo en la casa, alquilada por Edwin, donde ocurrieron los hechos.