Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 18 de septiembre de 2019
  • Actualizado 05:42

PRESIÓN CONTRA NORMAS MUNICIPALES EN QUILLACOLLO

Exigen con huelga reabrir Casa de Senet pese a irregularidades

Las trabajadoras sexuales aseguran que se venció el plazo de 48 horas para levantar las restricciones. Se extrajeron sangre y dicen que no hay víctimas en este caso, pero no es real.
Exigen con huelga reabrir Casa de Senet pese a irregularidades





Con el rostro cubierto con máscaras y pañuelos, una veintena de trabajadoras sexuales de La Casa de Senet se declararon en huelga de hambre ayer frente a las puertas de la Alcaldía de Quillacollo, exigiendo la reapertura del lenocinio. Las mujeres defienden su derecho al trabajo y aseguran que desde el 21 de febrero, cuando el local fue clausurado, no pueden llevar alimento a sus familias.

Las manifestantes recordaron que ayer se cumplió el plazo de 48 horas que le dieron a la Alcaldía para levantar las restricciones. “En ese local no se ha encontrado ningún delito, no existen víctimas”, expresó una de las representantes. Sin embargo, esto no es verdad. El día de Compadres, investigadores hallaron a un adolescente de 16 años quien confesó que había dejado empeñada su trompeta en el lugar. La Fiscalía le tomó declaraciones. Además, se evidenció, con videos y fotos, que se ofrecía sorteos de mujeres y de tríos como si fueran objetos y no seres humanos.

Además, el dirigente que firmó la autorización de funcionamiento del local, lo hizo sin consultar a los vecinos ni acreditar con una acta su respaldo. Los habitantes de la zona rechazan la reapertura del lenocinio que trae inseguridad a la zona y que incumple con las normas municipales pues está ubicado a tres cuadras de una escuela y en una superficie mucho mayor a la permitida.

Un joven de 22 años aparece como dueño del local, pero sería un “palo blanco” del verdadero dueño, que supuestamente sería hermano del chofer del alcalde supendido Eduardo Mérida, según develó el martes la concejala Angelina Zeballos.

La autorización de funcionamiento fue emitida hace tres años, en 2015, durante la gestión de Mérida. El alcalde suplente Antonio Montaño dijo que la decisión de abrir o cerrar el lenocinio está en manos de la Fiscalía.