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  • Diario Digital | miércoles, 20 de octubre de 2021
  • Actualizado 18:44

LA PERFILACIÓN, VISTA DESDE LA PSICOLOGÍA FORENSE

El perfil del presunto asesino

El presunto autor intelectual (d) y los implicados en el asesinato de Ariel Rodríguez.    Archivo
El presunto autor intelectual (d) y los implicados en el asesinato de Ariel Rodríguez. Archivo
El perfil del presunto asesino

¿Por qué Edwin C.B., el presunto autor intelectual y material del asesinato con desmembramiento, calcinación y dispersión de los restos óseos del arquitecto Ariel Rodríguez, habría osado comandar las directrices de tamaño hecho macabro?

¿Además de ser investigado y cumplir detención preventiva por ese delito, cabe la figura de asumirlo como un posible “feminicida” que en lugar de terminar con la vida de su expareja vio en el hermano de ella, Ariel, el canal para depositar su frustración por el alejamiento sentimental?

Las preguntas no son lanzadas al azar, sino que responden a relaciones establecidas entre la escena, los elementos y el actuar de los acusados, vistas desde la perfilación criminal, denominada así a la técnica que apunta a reconstruir el comportamiento del individuo. Es un elemento dentro de la investigación para una aproximación al móvil del asesinato.

La experta en psicología legal y forense, perfiladora criminal y realizadora de informes periciales Rocío Lorena Cox analiza el caso del arquitecto Ariel, en lo que fue uno de los sucesos más sombríos que conmovieron al país y a Cochabamba, luego de que sus restos fueran encontrados descuartizados cinco meses después de su desaparición. El 19 de marzo, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) halló un cráneo y partes de costillas humanas en cinco lugares de una vivienda situada en Chacacollo, Sacaba. Uno de los cinco presuntos implicados en el crimen del arquitecto, de 30 años, había brindado información para que la Policía diera con la casa.

Edwin C.B., excuñado de Ariel y expareja de su hermana, aparece consolidado como principal presunto autor del asesinato, al calor de una hipótesis que toma fuerza: venganza.

Encerrado bajo prisión preventiva en la cárcel de El Abra, el personaje en cuestión es descrito, al igual que los otros imputados, mediante una radiografía hecha desde la perfilación criminal.

Para Cox, en primera medida es necesario visualizar a Edwin C.B. con los rasgos de un posible feminicida. Los antecedentes que este guarda (estuvo preso por intentar matar a una exesposa) apoyan la idea de que se trató de un hombre que “ha desarrollado un cúmulo de frustraciones, principalmente, en relación con la mujer, lo que lo ha llevado a generar comportamientos violentos”.

“Ya se sabe que existen antecedentes de intento de feminicidio por parte de este señor. Vamos a hablar un poco del perfil de un feminicida porque estaríamos tratando de un agresor de violencia intrafamiliar ¿Cuál es el motivo que lleva a ejercer violencia en relación principalmente con su pareja? Es este ejercicio de poder sobre ella, pero que se encuentra vinculado con pensamientos y celos irracionales. Por eso, se está hablando de un agresor de violencia intrafamiliar que controla a la mujer, la somete, la hostiga, disminuye su autoestima y le hace creer que no puede sin esta dependencia con él”.

Describe que esa dependencia suele ser emocional y económica. “Esta situación es de codependencia entre el agresor y la víctima, porque tanto la víctima es dependiente de la aprobación emocional del agresor, cuanto él también lo es en relación con la aceptación de ella. No por nada, dentro de su perfil se ha encontrado que a lo largo de la vida, estas personas han desarrollado un cúmulo de frustraciones y resentimientos hacia la mujer, lo que los ha llevado a reproducir de manera activa la violencia. El motivo por el que ejercen violencia es porque tienen la certeza de que sus parejas les son infieles, entonces, se empieza a generar una suerte de microviolencias, tipos de comportamientos de control cognitivo conductual en relación con la víctima, no solo con su vestimenta, sino con su entorno familiar, social y académico para aislarla”.

Sobre el hecho de que Edwin C.B. no habría dado muerte a su expareja y sí a su hermano, la perfiladora concluye que vale mencionar la figura de “feminicida por conexión o conexo”. Explica que la frustración fue trasladada hacia uno de los más allegados a la mujer, al comprender, según la mirada del ultimador, que ese familiar consintió otra relación amorosa.

“Se ha encontrado una correlación con el feminicidio por conexión, en el que el feminicida no solo desarrolla esta rabia hacia la mujer, sino en relación con el contexto cercano de ella, que pueden ser la madre o hermana. En este caso, ha podido ser su hermano. A percepción del feminicida, estos obran como consentidores de un comportamiento de la mujer en el sentido sexual, como si solaparan, justificaran que ella pueda tener otro tipo de relacionamiento con otros varones”, narra.

“Los matan porque fueron cómplices de estos comportamientos románticos con otras personas y por estas circunstancias se genera rabia con estos familiares cercanos, sobre los cuales pueden llegar a cometer un asesinato con las mismas características de violencia. Eso ha podido ocurrir en este caso”.

Dado que no fue la expareja de Edwin C.B. quien resultó asesinada, Cox apunta que Ariel terminó siendo el foco del asesino debido a que coadyuvó en el “rechazo”, por lo que habría tomado revancha.

“No ha sido a la mujer a quien dio muerte, sino a quien propició el rechazo de esta persona como su pareja o que ha solapado o consentido que su hermana esté con otra persona y no con él. Ese ha sido el móvil esencial de este presunto autor de manera importante, pero que ha justificado con los otros miembros del grupo para convencerlos con el aspecto económico”.

OTROS IMPLICADOS Sobre el resto de los imputados por el asesinato del arquitecto, Brayan Q.B. (primo de Edwin), Lucio A.M., Erika B.V.G. y Christian A.Q.O., la experta concluye que la motivación fue económica. Cox explica que “seguramente” actuaron en conjunto antes. “No solo los lleva lo económico a esta situación de planificación, sino que se mueven por códigos internos que dificultan la revelación del hecho. Dentro de estos grupos sociales existe, de manera general, el consumo de sustancias, que incide en los comportamientos violentos”.

El cercenamiento, la quema y dispersión de los restos de Ariel inducen a pensar que hay rasgos psicopáticos en los presuntos involucrados. “Desmembrar un cuerpo y calcinarlo, es decir, ejercer otro tipo de violencia por combustión, tiene características psicopáticas, a diferencia de este señor, que podrá ser el principal autor, supuestamente”.

Cómo reconocer las señales peligrosas

Reconocer los signos que indiquen estar frente a alguien con un posible trastorno de personalidad antisocial es esencial para la doctora en salud menta Érika Juárez, quien entiende que en los casos donde existe una relación amorosa es importante identificar: celos extremos, narcisismo (sentido excesivo de su propia importancia), el desprecio por las normas, la pérdida de la noción del bien y el mal, las mentiras  sistemáticas, el sentido de superioridad y la habilidad para persuadir.

“Hay algo que se llama gasligthing, que consiste en hacerle creer a la persona que pasaron cosas que en verdad no sucedieron, generando dudas de su propia concepción”.

Segú Juárez, la impulsividad, la imposibilidad de no poder solucionar un problema sin que medien los impulsos  violentos y signos de violencia verbal, sexual, psicológica y física “deben ser un indicador de que la persona no puede detenerse a pensar lo que pasa”.

La falta de remordimiento y la escasez de lazos afectivos profundos también indican alerta.