Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 26 de septiembre de 2022
  • Actualizado 00:02

Don Juan: sin paz, obligado a abrir su taller por deudas y con su hija "presa" en casa por temor

El mecánico atraviesa horas muy complicadas. No concilia la serenidad, pues se siente en peligro constante. "A la gente pobre no habían sabido escuchar", se queja, en un nuevo llanto desesperado. Aquí, el relato sobre cómo se encontró con uno de sus agresores de manera casual.
Don Juan Antonio Cuéllar, el mecánico que vive atemorizado. NOÉ PORTUGAL
Don Juan: sin paz, obligado a abrir su taller por deudas y con su hija "presa" en casa por temor

Juan Antonio Cuéllar vive con miedo todo el tiempo. Apenas nota algún movimiento extraño en los alrededores de su casa, todos sus sentidos se agudizan y él entra en estado de alerta.

El abogado Jhasmani Torrico, sentenciado a seis años por torturarlo en 2018, consiguió cumplir su pena bajo detención domiciliaria. Y el mecánico, víctima de violencia directa, no está tranquilo. Su calvario no ha cesado y pide ayuda, protección y justicia.

Este viernes fue aprehendido Cristian O., otro de los sujetos que lo agredió en 2018, bajo amenaza de muerte, con un cuchillo. El mecánico dio con él de pura casualidad. Después de notar un auto sospechoso fuera de su vivienda, Cuéllar se dirigió a la EPI de Tiquipaya para sentar la denuncia. Fue allí que halló a Cristian, cómplice del "abogado torturador". 

Cristian O. se encontraba en la EPI de ese municipio por otro delito. Todo se dio por azares del destino.

En entrevista con OPINIÓN, el mecánico relató este viernes que cuando se presentó en la EPI de Tiquipaya escuchó el nombre del sujeto y de inmediato se percató de que se trataba del agresor prófugo.

Entró a la oficina, lo encaró e incluso, motivado por la rabia y la impotencia, lo empujó. 

"Le miré su cara. Él era. De la impotencia le di un manotazo. He pedido a la Policía que me proteja, que me ayude, porque este tipo sigue suelto. Estaba prófugo en mi caso. Cuando me secuestraron, me puso el cuchillo en mi costilla, y me llevaron a la oficina que había sido del maleante Jhasmani", fueron sus palabras.

Por ello, el mecánico cuestionó al Tribunal de Sentencia Nº 2. "No sé qué está esperando, ¿que me muera?, ¿que algo le pase a mi familia? De eso tengo miedo. Sigo con el miedo de que algo me puede pasar. Siempre veo autos sospechosos. No tengo la tranquilidad de mandar a mi hija ni a la tienda. Está como presa mi hija".

EXPUESTO AL PELIGRO

El temor de que algo malo le suceda a él y a su familia es constante. Sin embargo, la necesidad de trabajar y abrir su taller para ese cometido es mayor.

"Tengo deudas. Debo pagar, y tengo que trabajar para alimentarme, vestirme y pagar mi alquiler. Esas situaciones no ve el Tribunal de Sentencia. Tantas pruebas que presenté y no hizo prevalecer, más bien le han premiado (a Torrico) con detención domiciliaria".

Por ello, don Juan llega a una conclusión: para las personas de escasos recursos, la Justicia es esquiva.

"No sé dónde voy a ir a quejarme. No me escuchan. A la gente pobre, no habían sabido escuchar (llora). Si algo me pasara, ¿el Tribunal de Sentencia Nº 2 no se va a hacer responsable?".