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  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
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Reos piden acabar con la sordera de jueces y fiscales

Reos piden acabar con la sordera de jueces y fiscales

Los miles de reclusos de la prisión de Palmasola recibieron emocionados y escucharon pacíficamente el mensaje que llevó el papa Francisco a ese recinto penitenciario, que es el más conflictivo del país. Pidieron que se acabe la sordera de jueces y fiscales

Palmasola fue escenario en agosto de 2013 de una grave reyerta entre reclusos en la que murieron 35 personas, entre ellas tres extranjeros y un bebé de 18 meses. Casi dos años después de aquel incidente, el penal lució ayer engalanado para recibir por primera vez a un papa

En uno de los patios, se montó un escenario con los colores del Vaticano y alrededor había banderas que representaban las nacionalidades de quienes están recluidos en esa prisión

Antes de subir al escenario, el Pontífice caminó entre los reclusos que estaban con sus hijos para saludarles, mientras ellos aguardaban sentados en sillas de plástico y en perfecto orden a que Francisco se les aproximara

Los reos mostraron globos blancos y amarillos y letras que formaban el mensaje “Bienvenido papa Francisco a Palmasola”

Durante el evento, dos pequeñas de no más de cuatro años permanecieron en el escenario, sentadas cerca de obispo de Roma, casi ajenas a lo que sucedía hasta que una de ellas se le aproximó y le abrazó

Los reclusos lamentaron las demoras judiciales y expusieron al Pontífice las principales carencias que padecen, incluidos el hacinamiento, las peleas entre grupos de poder y una alimentación precaria.
SORDERA Analía Parada contó al Papa sobre el sufrimiento, las constantes violaciones a sus derechos fundamentales y la “sordera” de jueces y fiscales que, según manifestó, han convertido a la justicia boliviana “en terrorismo jurídico” en beneficio de los que tienen dinero para comprarla

Ella se quebró y concluyó su testimonio entre lágrimas.
CARENCIAS El representante de los reos, Leónidas Martín Rodríguez, contó a Francisco que cuando llegó a la cárcel, fue testigo “del abuso entre compañeros internos”

“Para mí era como una Sodoma y Gomorra porque aquí no había ley, aquí reinaba el silencio (...) He visto cómo mataban a compañeros y los dejaban tapados con una sábana y ninguna autoridad hacía algo”, dijo.
PERDÓN Otro reo, Andrés de Jesús Céspedes, de 22 años y que cumple una sentencia de 20 años por homicidio, inició su testimonio pidiendo perdón a “todos los que fueron dañados” por su causa y a su familia

“Cuando ingresé me pareció tan extraño ver a tanta gente durmiendo como animales, sobre el piso, sobre frazadas. Con el tiempo, no sé si estará bien o mal, pero ya me parece normal”, sostuvo

Céspedes también mencionó la “pobreza” de la alimentación que reciben y los malabares que tienen que hacer los cocineros de la cárcel para preparar desayuno, almuerzo y cena para los reclusos con un presupuesto de 0,86 centavos de dólar por cada uno, cuando afuera solamente un almuerzo cuesta al menos 1.43 dólares

“Ya se imaginará usted qué clase de comida recibimos”, añadió. También mencionó que la pena más grande vista por los reclusos fue la “masacre” ocurrida en 2013, tras la que las cosas no han cambiado mucho, según dijo.