Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 03 de abril de 2020
  • Actualizado 19:18

Universitario diseña mascarilla protectora para imprimir en 3D ante falta de insumos médicos por el COVID-19

Se puede imprimir en acetato en cualquier impresora 3D. El creador prevé “liberar” hoy el archivo para hacerlo accesible a quien lo requiera. La impresión demora tres horas y media.
Personal de salud usa los protectores faciales en un centro hospitalario de Santa Cruz.
Personal de salud usa los protectores faciales en un centro hospitalario de Santa Cruz.
Universitario diseña mascarilla protectora para imprimir en 3D ante falta de insumos médicos por el COVID-19

Un protector facial de bioseguridad para imprimir en 3D fue diseñado por el universitario Javier Vargas, estudiante de cuarto año de la carrera de Ingeniería Mecatrónica de la Escuela Militar de Ingeniería (EMI) en Santa Cruz. La iniciativa surgió ante la escasez de insumos para el personal médico por la emergencia ante el coronavirus. La doctora cochabambina Ninoska Villarroel destacó su utilidad al aislar los ojos y la boca, reduciendo el riesgo biológico.

Vargas explicó que trabajó junto a un equipo numeroso de diseñadores y médicos nacionales, que incluyó la asesoría de epidemiólogos de España y Argentina a quienes contactó a través de Twitter. Luego de diseñar seis prototipos lograron un modelo reutilizable que puede durar hasta un año. Para la impresión se usa acetato, escogido por ser comercial, económico y de fácil acceso. El costo es de unos 15 bolivianos, unas cuatro veces menor al de las mascarillas médicas de plástico que cuestan entre 55 y 60 bolivianos, que escasean debido a la emergencia sanitaria.

Vargas dijo que el objetivo es hacer accesible el protector a cualquiera que tenga una impresora 3D, es por eso que luego de algunos detalles finales tiene previsto para hoy “liberar” el archivo STL con el diseño. La impresión tarda tres horas y media en una impresora EnderPRO, que es la más popular.

Hay dos modelos, uno para personal que trabaja en la calle (policías y militares) y en la parte superior tiene unos orificios para evitar la transpiración y el otro, para personal médico, es completamente cerrado hasta la altura del cuello. El peso es de 48 a 50 gramos.

Villarroel, pediatra de la Caja Nacional de Salud regional Cochabamba, valoró la inquietud de los profesionales bolivianos para aportar al país en este periodo crítico. Destacó que la mascarilla diseñada por Vargas, al ser de acceso y disponibilidad inmediata por ser de fabricación nacional, se convierte en una herramienta básica de trabajo.