Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de junio de 2021
  • Actualizado 21:11

Transporte público, donde el mando lo tienen ellas; usuarios en La Paz les brindan su respaldo

Sara Valdivia es delegada del sindicato Trans Copacabana en la Federación de Choferes 1ro de Mayo, su experiencia en el volante, lleva 15 años aunque está ligada a la organización hace 25, al igual que sus compañeras, la necesidad de contar con ingresos económicos la obligó a buscar una oportunidad en el transporte y lo consiguió.

Betzhabel Charcas, menejando su vehículo en El Alto.
Betzhabel Charcas, menejando su vehículo en El Alto.
Transporte público, donde el mando lo tienen ellas; usuarios en La Paz les brindan su respaldo

El dicho popular “mujer al volante, peligro constante”, va quedando en el olvido porque cada vez son más las mujeres que dejan de lado el miedo y se animan a conducir vehículos particulares y hasta motorizados del servicio público para generar ingresos para sus familias. Desde la dirigencia del transporte sindicalizado en La Paz sostienen que al menos el 5% del universo de conductores son mujeres.

Mario Silva ejecutivo de la Federación de Choferes Primero de Mayo dijo que de todo el universo de transportistas de La Paz al menos el 5% son mujeres y que ese número podría ser superior toda vez que la falta de empleo obliga a buscar alternativas y el transporte es un oficio que no discrimina.

Desde el Organismo Operativo de Tránsito informan que son muy pocas las mujeres conductoras que transgreden las normas, todo lo contrario sucede con los varones que por ganar tiempo, muchas veces no respetan semáforos, señales de tránsito y en ocasiones, incluso intentan agredir a los agentes de parada.

La Guardia Municipal del Transporte también resalta el trabajo de las mujeres en el transporte público, según los funcionarios, ellas no alteran las rutas, mantienen sus unidades en condiciones higiénicas y son educadas con los usuarios, “especialmente con los niños”, refieren.

Experiencias

En las ciudades de La Paz y El Alto ya no es una novedad mirar a una mujer al volante de un vehículo de servicio público. Consuelo Apaza está afiliada al sindicato Antonio José de Sucre y presta servicio en la ciudad de El Alto. Cuenta que tuvo que aprender a conducir su vehículo ante la falta de seriedad de parte de algunos conductores.

“Mi chofer faltaba cuando quería, siempre decía que se había plantado por eso no traía toda la renta, por eso aprendí a manejar, no es difícil, ahora yo trabajo hasta donde puedo”, dice con una sonrisa.

Doña Virginia Yapu tiene la licencia bajo la categoría “C”, lo que significa que está capacitada para conducir vehículos de alto tonelaje como el que ella maneja desde Los Yungas a La Paz transportando fruta y hortalizas.

Empezó ayudando a su marido y poco a poco aprendió a manejar y perfeccionar la conducción de un motorizado de grandes dimensiones, eso sí, solo maneja vehículos mecánicos, “los automáticos son para las señoritas”, dice Yapu.

Transporte sindicalizado en manos de mujeres

En la ciudad de La Paz el sindicato Trans Copacabana que hace el recorrido desde Villa Copacabana hacia el centro y laderas de la ciudad, es el que tiene en sus filas a una cantidad importante de mujeres, Betzhabel Charcas es secretaria de Bienestar Social de la organización y cuenta que conduce un vehículo de servicio público hace 11 años. Empezó con un minibús Carry y hoy tiene a su mando un vehículo de 14 pasajeros.

Ella, al igual que sus compañeras, despierta temprano para conseguir usuarios, y, pese a que lo logra, siempre tropieza con algunas actitudes machistas, sin embargo, continua trabajando “lo más difícil es el machismo de los varones y el cansancio, tal vez no tenemos las mismas fuerzas que los varones pero todo sea por nuestros hijos”, dice la conductora.

Sara Valdivia es delegada del sindicato Trans Copacabana en la Federación de Choferes Primero de Mayo, lleva 15 años en el volante, aunque está ligada a la organización hace 25. Al igual que sus compañeras, la necesidad de contar con ingresos económicos la obligó a buscar una oportunidad en el transporte y lo consiguió.

Según Valdivia en su sindicato existe compañerismo por lo que si una de las conductoras tiene problemas de pinchadura de neumáticos u otro contratiempo, inmediatamente es auxiliada por sus colegas.

La dirigente agrega que los usuarios tienen más confianza en ellas porque a diferencia de los varones manejan con mayor precaución “no correteamos, no nos metemos a competir con los varones, aunque siempre ellos están tratando de trancarnos, en el centro es donde más sufrimos, pero aun así cuidamos la integridad del usuario”, señala.

Valdivia reconoce que por manejar a una velocidad menor que la que emplean los varones, muchos pasajeros se sienten inconformes, por lo que en algunas oportunidades sufren malos tratos de parte de algunos pasajeros que usan frases como: “que haces manejando un auto, porque no te quedas en tu cocina”, sin embargo, continúan en la lucha diaria para conseguir el sostén económico para sus familias.