Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 20:01

LOS BOMBEROS SE QUEBRARON EN LOS RELATOS

Puente Armas, la tragedia que sepultó vidas, sueños y esperanza

A un año de la fatalidad en Caranavi, los rescatistas recuerdan el hecho. Las descripciones dan cuenta de la desgracia, en la que murieron más de 15 personas por el deslizamiento.
Bomberos rescatan uno de los cuerpos, en 2019. PETER LUNA SILLERICO
Bomberos rescatan uno de los cuerpos, en 2019. PETER LUNA SILLERICO
Puente Armas, la tragedia que sepultó vidas, sueños y esperanza

La tragedia ocurrió el sábado 2 de febrero de 2019 en la ruta que conecta las poblaciones de Yolosita y Caranavi, en el norte paceño, cuando al promediar las 7:00 se registró un deslizamiento en el lugar, sepultando vehículos que se encontraban circulando por el área.

Tras el hecho se publicaron imágenes en redes sociales que mostraban la magnitud del desastre producto de las intensas lluvias. La carretera quedó obstruida por toneladas de tierra que habían enterrado motorizados y una casa.

A un año de ese acontecimiento, que cobró la vida de más de 15 personas y dejó a medio centenar herido, OPINIÓN dialogó con algunos efectivos de la Unidad de Bomberos Antofagasta que estuvieron en la zona, buscando sobrevivientes y recuperando cuerpos sin vida.

Uno de ellos es el subdirector de esa unidad, el capitán Jorge Ramírez, quien contó que aquel día recibieron una llamada cerca de las 8:00. Inmediatamente, equipos de la Brigada Especial de Rescate y Salvamento (BERSA) fueron desplegados al lugar para iniciar las tareas.

“Los conductores de algunos motorizados, junto a pasajeros, habían bajado a auxiliar a la gente que resultó herida. Entonces coadyuvamos en el traslado de las personas y estabilizamos a algunas que tenían lesiones en extremidades, como fracturas, y otras que poseían lesiones en el tórax. Las sacamos hasta plataforma y de ahí las ambulancias empezaron a evacuar a la mayor cantidad”.

El jefe policial señaló que mientras unos ayudaban a sacar a los heridos, otros descendían 200 metros para buscar sobrevivientes. Una de ellas fue una mujer que quedó atrapada en la cabina de un camión cisterna.

“El vehículo estaba cubierto, se encontraba de costado y la mazamorra que había caído cubría todo. Solamente se veía un pequeño espacio de una de las puertas del motorizado por donde metimos el brazo y sentimos la mano de una mujer. Entonces procedimos a querer remover la tierra, pero era imposible porque el material continuaba cayendo, así que bajamos el equipo de corte para romper el piso del vehículo por donde la rescatamos”.

NIÑOS El personal de bomberos encontró otro motorizado en el que habían perdido la vida seis niños. Con la voz entrecortada, Ramírez contó que uno de ellos quedó atrapado entre los fierros.

“Sacamos a mujeres y niños y, por último, quedó una pequeña que no podíamos rescatar porque su cabecita había quedado aprisionada entre los fierros. Nos demoró mucho sacar el cuerpo, dado que la parte que presionaba a la niña daba hacia el lugar del deslizamiento. Al final de la tarde fue el último cuerpecito que sacamos ese día”.

GRITOS DE AUXILIO El teniente Christian Barbolin, de la Unidad de Bomberos El Alto, también fue enviado al lugar del siniestro. Contó que el grupo con el que trabajaba escuchó gritos de auxilio al frente del río hasta donde fueron expulsados varios miembros de una familia.

“La fuerza del derrumbe fue tal que había lanzado cuerpos al otro lado del río. Había ahí toda una familia. Reynaldo, no recuerdo el apellido, pero era el padre que, lamentablemente, pese a todos los esfuerzos que hicimos por traerlo con vida a La Paz, después de llegar al hospital falleció”.

IMPRUDENCIA El sargento segundo Julián Ramos relató que la segunda jornada de operaciones junto al grupo que comandaba casi quedaron atrapados por un nuevo deslizamiento. Recordó que muchas personas pasaban por encima del material de arrastre y fueron sorprendidas por un nuevo descenso de tierra. 

“Hemos visto cómo caía la gente pidiendo auxilio, agarrando sus bultos. Así mismo se perdieron. Como estábamos cerca sacamos más señoras de pollera, como a siete. Al resto no pudimos porque venía lentamente el deslizamiento. Incluso he tenido que desvestir a una señora porque su pollera estaba atrapada en una roca. Tuve que quitársela para rescatarla”.

En torno al segundo deslizamiento, el capitán Ramírez recordó cómo un hombre había quedado atrapado por tierra y rocas. Por momentos se resignó a perder la vida. “Los rescatistas arriesgaron su humanidad con la finalidad de sacarlo porque tenía una de las extremidades inferiores atrapada por la roca. Arañaron la tierra y piedra para liberar esa pierna y rescatar a la persona que en determinado momento prefirió morir diciendo: ‘sálvense ustedes, déjenme aquí’”.

PUNTO DE AVANZADA El comandante de la Unidad de Bomberos Antofagasta, el coronel Ismael Villca, informó que tras el hecho ocurrido en el Puente Armas se determinó instalar un puesto de avanzada en la población de Unduavi, donde se cuenta con personal de rescate y paramédico para atender cualquier situación que pueda suceder en la carretera hacia el norte paceño.

Por otra parte señaló que los efectivos de esa unidad constantemente son instruidos en temas de rescate de personas, sofocación de incendios, trabajo contra explosivos y servicio paramédico.

LABOR ARRIESGADA El personal destinado a esa unidad coincide en que su labor es sacrificada y muchas veces peligrosa porque deben poner en riesgo su integridad física con el fin de salvar vidas. Sus familias los despiden para cada servicio con la esperanza de que no les suceda nada y retornen sanos a casa.

Julián Ramos Sargento segundo

“Hemos visto cómo caía la gente pidiendo auxilio, agarrando sus bultos. Como estábamos cerca sacamos más señoras de pollera, como a siete. Al resto no pudimos porque venía lentamente el deslizamiento. Incluso he tenido que desvestir a una señora porque su pollera estaba atrapada en una roca. Tuve que quitársela para rescatarla”.