Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 31 de octubre de 2020
  • Actualizado 03:26

HAY PAÍSES DE SUDAMÉRICA CON SUBREGISTRO DE CASOS

¿Por qué Bolivia no puede hacer pruebas masivas de COVID-19?

Al igual que algunos otros países de la región, llegó al final a la fila de pedidos. Eso, sumado a la elevada demanda mundial de reactivos y otros insumos, pone al país en lista de espera.
Imagen referencial sobre el coronavirus. EFE
Imagen referencial sobre el coronavirus. EFE
¿Por qué Bolivia no puede hacer pruebas masivas de COVID-19?

“Test, test y más test” fue la recomendación hecha en marzo por el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, ante la pandemia del coronavirus. Dijo que para romper la cadena de transmisión era preciso hacer pruebas y aislar porque “no se puede combatir un incendio a ciegas”, es decir, no se puede frenar la COVID-19 sin saber quién está infectado. Hay varios aspectos que impiden a algunos países seguir esa directriz, entre ellos la elevada demanda mundial que genera escasez de pruebas en el mercado. Ese es el caso de Bolivia.

La recomendación de la OMS halló eco en muchos países y Estados Unidos, el más golpeado por el virus con 611 mil casos confirmados y 26 mil muertos hasta la primera quincena de abril, es el que más pruebas hizo hasta la misma fecha con 9.200 test por cada millón de habitantes. Rusia, Alemania e Italia le siguen como los países donde más pruebas se hacen.

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SUBREGISTRO En Sudamérica, el panorama es diferente por el subregistro de casos y el desafío es ampliar la cantidad de pruebas para que el número de casos confirmados condiga con la realidad. En Ecuador, en las últimas cinco semanas, la velocidad de procesamiento fue más lenta que la toma de muestras, según los informes del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) y del Ministerio de Salud ecuatoriano, recogidos por eluniverso.com. En Chile, la prensa reportó que el Ministerio de Salud informó el 20 de marzo que tenía capacidad para hacer 4.000 exámenes diarios (entre el sector público y privado), pero tres días después esa misma cartera reportó que no se habían aplicado más de 1.400 pruebas diarias. La ola de críticas hizo que la situación mejorara. En Colombia, para principios de abril se conocía que tenía 1.065 casos confirmados con una población de casi 50 millones de personas, es decir una tasa de dos infectados por cada 100.000 habitantes. El diario peruano El Comercio reportó entonces que el Instituto Nacional de Salud colombiano admitió que se averió la máquina de detección y que el tiempo que tardaban en transportar las pruebas desde diferentes sitios hasta Bogotá hacía que se reportaran menos casos de los que en realidad había.

En Bolivia, la semana pasada levantó polémica el instructivo firmado por el ministro de Salud, Marcelo Navajas, donde ordenaba a los Servicios Departamentales de Salud (SEDES) hacer pruebas solo a sospechosos con síntomas y no así a contactos asintomáticos. Añadía que el incumplimiento sería sancionado.

Pocos días después, el domingo 19 de abril, la Sociedad Boliviana de Medicina Interna rechazó el instructivo por ser “epidemiológicamente discriminatorio y un atentado contra la salud pública”. Señaló que era comprensible la necesidad de hacer un uso racional de los test, pero que es necesario incrementar la cobertura. En esa línea, pidió implementar a la brevedad posible las pruebas rápidas certificadas, validadas y masivas para ayudar al control y prevención de la COVID-19, ante la experiencia exitosa en otros países.

El mismo día, el Ministerio de Salud se retractó y amplió el acceso a las pruebas. Así, instruyó aplicar test a todas las personas con fiebre de 37.5 grados o más junto a pérdida del olfato y gusto, tos y dificultad respiratoria, características sumadas a si el sospechoso estuvo en los últimos días en contacto con casos confirmados o fuera del país en zonas de transmisión local del virus. 

EN LA COLA ¿Cuál es la disponibilidad de pruebas? El domingo pasado, el ministro Navajas informó que el país cuenta con tres laboratorios para el diagnóstico PCR-tiempo real (PCR-RT) en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz y que 10 laboratorios privados están autorizados para el diagnóstico de COVID-19 en el eje troncal. En Cochabamba, según un comunicado del 1 de abril de la Cámara de Comercio de Cochabamba, los laboratorios privados autorizados son Universo, Diana e Identigene junto al de la Facultad de Bioquímica y Farmacia de la Universidad de San Simón (UMSS), pero no hay material para hacer pruebas.

Michael Andrade, representante de Identigene, contó que comprar pruebas es “extremadamente dificultoso”. Su empresa hace importación directa y su proveedor, que está en California (EEUU), tiene su pedido hace tres semanas en backorder, que significa que la mercancía solicitada está agotada y entra en lista de espera. Además, le advirtieron que los costos de transporte y el seguro deben correr por su cuenta. Lo que pasa es que las pruebas requieren viajar a 20 grados centígrados bajo cero y no hay vuelos a Bolivia, mucho menos con refrigeración. El elevado costo del transporte, debido a las restricciones internacionales y las distancias, sumado a la elevada demanda mundial de reactivos, tendrá como efecto que las pruebas tengan un alto costo, pese a que la Aduana Nacional anunció que reducirá el costo de los aranceles de importación. “Estamos en incertidumbre, no podemos estimar costos”.

Aldo Vacaflores, bioquímico especialista en Inmunología y Diagnóstico Molecular del Laboratorio Universo, confirmó la escasez de reactivos en Bolivia. “Nos dijeron que habrá, pero de aquí a un mes, probablemente (…). En otras partes del mundo pasa igual, (por eso) en Colombia están empezando a fabricar algunos reactivos”.  Estima que quizá en un mes puedan llegar al menos 1.000 pruebas de su pedido, no espera envíos en grandes cantidades.

Evaristo Venegas, de Laboratorio Diana, dijo que su empresa está registrada a través de un importador en La Paz y que lo único que se puede hacer es esperar porque los envíos se harán por orden de llegada.

El 16 de abril, el representante extraordinario en Misión Especial para la Ciencia, Tecnología e Innovación ante organizaciones internacionales, Mohamed Mostajo, informó que el Gobierno esperaba completar la compra de 250 mil pruebas PCR-RT, “un esfuerzo gigantesco” considerando la escasez. El fin de semana, Navajas admitió que en el país no se hizo más de 3.900 pruebas por falta de insumos e  informó que hay organismos internacionales dispuestos a prestar el material y que Bolivia lo devuelva cuando reciba sus pedidos. 

3 RAZONES PARA  HACER MÁS TEST

La Sociedad Boliviana de Medicina Interna pide la implementación de pruebas rápidas certificadas y validadas por tres razones:

-Hace que el distanciamiento social sea más efectivo. Es una práctica voluntaria con la que mucha gente no puede o no quiere lidiar y una forma de alentar a más gente a quedarse en casa es decirle exactamente cuán grave es el brote.

Sin saber dónde se está propagando el virus, no se puede saber si quienes deberían estar en cuarentena lo están haciendo. Como no se puede mantener el distanciamiento social para siempre, se debe aumentar las pruebas para hacer pesquisas de casos tempranos y evitar efectos devastadores en número de muertes.

-Ahorra tiempo, equipos en los hospitales y ayuda a designar recursos económicos donde se requiere. Además, también permitirá a los hospitales utilizar los equipos médicos, equipos de protección personal y suministros de manera más eficiente. Cuando alguien llega al hospital sin un diagnóstico positivo conocido, hay que descartarlo y este procedimiento demanda usar recursos que podrían utilizarse solo en pacientes ya confirmados. Si las pruebas generalizadas se realizaran, se ahorrarían equipos, suministros y tiempo valioso en la atención de pacientes críticos.

-Proporcionará datos útiles para el futuro. Nos ayudará a medir la eficacia de las diferentes medidas adoptadas contra los brotes virales y dará un aporte epidemiológico real de lo vivido.