Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 29 de noviembre de 2021
  • Actualizado 11:50

El peor momento de Jeanine: deprimida, con nuevo juicio en puerta y una “autolesión”

La expresidenta, presa en Miraflores hace poco más de cinco meses, atraviesa un duro presente. Entre julio y agosto, le negaron, al menos, seis veces la posibilidad de defenderse en libertad. Su hijo la acompaña en las noches en la cárcel.
La expresidenta Jeanine Áñez, siendo trasladada a un hospital para ser revisada. APG
La expresidenta Jeanine Áñez, siendo trasladada a un hospital para ser revisada. APG
El peor momento de Jeanine: deprimida, con nuevo juicio en puerta y una “autolesión”

Tiene la presión alta, cayó en un cuadro depresivo que aparentemente se agudizó en los últimos meses, y la madrugada del sábado se provocó lesiones.

La expresidenta Jeanine Áñez, quien asumió el poder el 12 de noviembre de 2019 tras la renuncia de Evo Morales y en medio de conflictos postelectorales por presuntas irregularidades en los comicios de ese año, atraviesa un presente complicado, cuando el calendario da cuenta de que han pasado poco más de cinco meses de estar privada de su libertad y tiene en puertas un juicio de responsabilidades.

La Justicia la acusa por los presuntos delitos de sedición, terrorismo y conspiración, dentro del denominado “caso golpe”. Mientras tanto, toman dimensión las voces de la oposición, organizaciones y actores políticos, que interceden por ella y piden que sea liberada, dado su estado de salud.

A modo de tomar nota de los números, entre julio y agosto, la defensa de la exmandataria interpuso, al menos, seis recursos legales para que ella pudiera defenderse del proceso en libertad. Sin embargo, en todas las ocasiones recibió un “no” como respuesta.

Además, Áñez se descompensó físicamente tres veces dentro de la cárcel de Miraflores, razón por la que debió ser trasladada y regresada en ambulancia para consecuentes chequeos y estudios médicos.

DEPRESIÓN Y “HUELGA”

Áñez fue capturada la madrugada del 13 de marzo, luego de que la Policía y el Ministerio de Gobierno montaran un operativo de búsqueda para dar con su paradero.

Inicialmente fue recluida en el penal de Obrajes. Debió pasar solo una semana para que comenzaran las alarmas sobre una “huelga de hambre”. Entonces, la titular de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), Amparo Carvajal, la visitó e informó que la exdignataria había interrumpido su alimentación, producto de una aparente depresión.

“Está en huelga de hambre. No quiere luchar. Tiene una depresión muy fuerte, profunda”, dijo Carvajal, citada por ANF.

Días más tarde, se supo que Áñez temía probar bocados dentro de la reclusión.

“La verdad es que tiene mucho miedo de comer la comida que le brindan en el régimen penitenciario. Tiene, también, mucho temor a los médicos. Me señalaba que, por ejemplo, en el anterior penal donde estaba le sacaban foto a la comida cuando le daban y ella tampoco comía”, relató, a fines de marzo, el jurista Ariel Coronado, según La Razón.

SEIS VECES “NO”

Pese a los intentos de su defensa de lograr que Áñez pudiera defenderse fuera de la cárcel, la Justicia le dijo que “no”, al menos, seis veces entre julio y este mes.

La última ocasión en que la expresidenta insertó un recurso legal para conseguir salir de la prisión se dio el 19 de este mes, cuando, en una audiencia virtual, ella solicitó “casa por cárcel”, dejando en claro que su intención no era salir del país. También, su abogado defensor pidió que cesara la detención preventiva el 4 del mes en curso; el 10, 12 y 14 de julio, entre otras solicitudes.

NUEVO PROCESO    

Presa tras ser acusada dentro del denominado “caso golpe”, ahora la Fiscalía General del Estado (FGE) la acusa por el delito de “genocidio”. Esto, luego de que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) concluyera en su informe que en Sacaba y Senkata sucedieron “masacres” en 2019.

El fiscal general Juan Lanchipa presentó, el viernes, una proposición acusatoria ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) tendrá en sus manos la decisión de que el “juicio por responsabilidades” pueda avanzar. Para ello es necesario los dos tercios.

También el procurador general del Estado, Wilfredo Chávez, presentó la semana pasada un memorial, ante la Fiscalía, para “agilizar” dicho proceso.

AUTOLESIÓN Y DESCOMPENSACIONES

Áñez se habría descompensado anímica y físicamente tres veces en los últimos meses.

Su familia denunció la aplicación de fármacos y sedantes que aletargaban a la expresidenta cuando era conducida del penal hacia los establecimientos de salud, con el propósito de que fuera evaluada.

El 11 de este mes, la exdignataria fue trasladada al Hospital de Clínicas en La Paz para que allí la evaluaran cardiológicamente.

Dada la mediatización que tomó cada uno de los traslados, sus hijos denunciaron un “show” montado por el Gobierno.

El último evento que marca la estadía de la expresidenta en la cárcel se dio la madrugada del sábado. Según el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, Áñez se habría “autolesionado”, lo que le generó “rasguños”. No obstante, Carolina Ribera, hija de Áñez, relató que “casi lo logró” y que le hicieron varios puntos, en alusión a posibles heridas.

Por su parte, el director general del Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, recalcó que la exmandataria se encuentra "estable".  

Dijo que la exdignataria se alimenta con comida que le lleva su hija, por lo que no ingiere lo mismo que el resto de las privadas de libertad.

También aseveró que, incluso durante el tiempo de encapsulamiento por el ascenso de casos de COVID-19, "la familia pudo visitarla", del mismo modo que su médico de cabecera.

Tras la alerta que generó la salud de Áñez, el acuerdo con el recinto penitenciario es que el hijo de la expresidenta pueda pasar las noches con ella, para contenerla.

José Ribera afirmó, en las pasadas horas, que su madre está “bien” y tomando sus medicamentos.

"Ahora está un poco más tranquila, ya con un mejor ánimo porque he podido acompañarla y verificar que se encuentra bien, que está atendida, tomando sus medicamentos", dijo.

Tanto él como su hermana acompañarán a su mamá en el penal, en mayor medida durante las noches.

Por su parte, Juan Carlos Áñez, consanguíneo de la expresidenta, llamó a una vigilia en la Catedral oriental. El pedido es la liberación.