Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 04 de diciembre de 2021
  • Actualizado 23:56

Entre el olvido estatal y el maltrato humano, los Bosques Secos Interandinos se nos mueren

Pese a no merecer la atención que tienen los bosques amazónicos, los Bosques Secos Interandinos ocupan una porción importante del país: están en 58 municipios de cuatro departamentos. Sus árboles y arbustos corren riesgo de desaparecer, porque, por un lado, son extraídos para forraje sin ser efectivamente repuestos y, por otro, los que sobreviven envejecen inexorablemente sin que las autoridades apliquen políticas para su regeneración. Su deterioro altera las fuentes de agua y los suelos con los que conviven.
 
Vista aérea de un área de Bosque Seco Inderandino en Omereque, Cochabamba. CARLOS ESPINOZA
Vista aérea de un área de Bosque Seco Inderandino en Omereque, Cochabamba. CARLOS ESPINOZA
Entre el olvido estatal y el maltrato humano, los Bosques Secos Interandinos se nos mueren

¿PUEDEN SENTIR LOS ÁRBOLES?
¿Algo parecido a ese atributo sensorial de miedo o alegría que de inmediato expresamos en el mundo animal (en especial de los humanos), frente a un posible peligro como la aterradora y crujiente proximidad del fuego o las motosierras, o la posibilidad de alivio, ante la cercana y húmeda fragancia del agua en la tierra, por ejemplo? 

Esa pregunta suele acecharnos cada vez más insistentemente, en estos tiempos de incendios devastadores y crisis climática, cuando los bosques y sus habitantes se encuentran entre las principales víctimas: el a veces inconmensurable mundo de la vegetación y fauna, del que forman parte las poblaciones humanas que viven dentro y en su entorno. 
 

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