Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de marzo de 2024
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Observatorio San Calixto, más de un siglo monitoreando sismos en Bolivia

En mayo, el Observatorio San Calixto localizó 124 sismos en Bolivia. En Potosí se registró 69 sismos, 28 en Cochabamba, 17 en la paz, 6 en Oruro y 4 en Santa Cruz, de acuerdo al boletín sísmico del OSC. Anualmente se registra más de 1200 sismos en todo el país.
Personal del Observatorio San Calixto, en acción. LUIS MAMANI
Personal del Observatorio San Calixto, en acción. LUIS MAMANI
Observatorio San Calixto, más de un siglo monitoreando sismos en Bolivia

Fundación Privada de Fieles Observatorio San Calixto es una institución sin fines de lucro que fue fundada el 1 de mayo de 1913 por la compañía de Jesús, en la ciudad de La Paz. El pasado 1 de mayo cumplió 109 años de servicio.

Desde aquel momento, diariamente monitorea localizando todos los sismos que se registra en todo el territorio nacional. El último sismo de magnitud con mayores daños fue el terremoto de Totora, Aiquile el 22 de mayo de 1998. En Bolivia se reportaron sismos desde el año 1856, documentados por OSC. “Bolivia es un país moderadamente sísmica”.

En el año 1998, la Cancillería de Bolivia reconoció a OSC como Centro Nacional de Datos, “quiere decir que estamos entrenados, capacitados, y tenemos los medios tecnológicos y científicos para poder reportar un sismo a nivel internacional”, afirmó el director general del Observatorio San Calixto. Forma parte de una Red Internacional de Vigilancia. En 2017 reportó desde Bolivia la prueba de explosión nuclear en Corea de Norte.

El trabajo que realiza diariamente el Observatorio San Calixto es “el monitoreo y vigilancia de la actividad sísmica en Bolivia, lo que permite la investigación de la sismología para conocer de la amenaza sísmica del país”. Los sismos son factores “que la humanidad no puede controlar, es una amenaza natural y la vulnerabilidad es desde la prevención con capacitación a los estudiantes, a la gente”, afirmó la ingeniera Mayra Nieto, jefa de operaciones de OSC. Fernández aseguró que en Bolivia falta trabajar en cultura sísmica, “debemos saber qué hacer antes, durante y después de un sismo, en el caso del sismo de 1998 en Totora mayoría de la gente falleció porque no sabían qué hacer durante y después de un sismo”.

Con el objetivo de conocer los comportamientos de los terremotos y trabajar mejor en las amenazas sísmicas de la región, actualmente el OSC trabaja con el proyecto Vigilancia Sísmica y Micro Sísmica del Oroclino Boliviano instalando 11 estaciones sísmicas en las regiones con mayor amenaza sísmica del departamento de Cochabamba.

Con las estaciones instaladas podrán recolectar y guardar los datos y estudiarlos para “poder conocer cómo la sismicidad del oroclino boliviano se está comportando, nos va permitir tener mayor confianza, fiabilidad en las localizaciones de los sismos, epicentros y los hipocentros, también nos va permitir conocer que falla geológica potencialmente activa  puede estarse activando”, todo ello servirá  para introducir un nuevo mapa de amenaza sísmica en Bolivia, afirmó Fernández. 

De acuerdo con los registros del Observatorio San Calixto, Fernández asegura que en Bolivia se registran cuatro fuentes sismogénicas, la primera es: sismos con profundidades de 0 a 65 km, “son los más peligrosos, pero no tan constantes, que se registran en la parte central del oroclino boliviano; Cochabamba, Santa Cruz y norte de Chuquisaca.

Los sismos intermedios tienen una profundidad de 100 a 300 kilómetros, “no son percibidos por la población, pero diariamente se registran de dos a tres sismos y se ubican en la parte occidental del país”.

Los sismos profundos son aquellos que tienen una profundidad de 500 a 700 kilómetros. “Esto se da a lo largo de Bolivia, pero muy poco, y no causa destrucciones”. Y también están los sismos de fuentes lejanas (de Perú, Chile o Japón), que se perciben en Bolivia.

Los equipos recolectarán toda la información durante dos años. Después se entregará un mapa sismotectónico, un mapa actualizado de la sismicidad de la región central de Cochabamba y del oroclino boliviano, “se podrá conocer dónde hay microsismos, sismicidad recurrente, cómo se están comportando las fallas geológicas, una actualización de cartas geológicas y fallas, una actualización y un análisis ya sea probabilístico o determinístico de las amenazas sísmicas para la región central de Bolivia”, aseguró Fernández.

Los resultados del proyecto van servir para definir y tomar decisiones implementando desde simulacros de sismos hasta el tema de prevención antes, durante y después del terremoto. En Bolivia, los mapas actualizados de sismicidad “nos va permitir trabajar en los mapas de amenaza sísmica, que son el diseño principal para el diseño sismo resistente”. 

El OSC estudia las amenazas sísmicas, sin embargo existe otra amenaza, que es la vulnerabilidad, y eso trae riesgo. “La vulnerabilidad es desde la prevención con capacitación a la población”. Para ello, Fernández dijo que está preparando otro proyecto  de “educientistas de cultura sísmica, que es un proyecto innovador que se trabaja con los estudiantes de los colegios; enseña a los estudiantes qué hacer antes, durante y después de un terremoto, la enseñanza es de forma virtual”.

Nieto asegura que es muy importante que la población tenga conocimiento sobre las amenazas sísmicas, sepa cómo reaccionar antes, durante y después de un sismo y así no sufrir mayores daños.

Trabajan con varias instituciones estatales, con UGRs, con unidades educativas, con universidades formando educientistas, incidiendo en la cultura sísmica.

OSC es una institución autosostenible. Hace trabajos de consultoría y de investigación para sostenerse económicamente. “Al ser una institución sin fines de lucro es complicado en Bolivia, pero seguimos trabajando y vamos ir por otros 109 años más”, asegura su director, con entusiasmo.

Más de un siglo, un equipo de 12 personas se enfoca en la prevención y en el monitoreo de sismos en toda Bolivia.