Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 23 de mayo de 2022
  • Actualizado 22:41

Las mujeres en política “no son capaces o no son merecedoras”

En Bolivia, buscan articular la paridad con la interculturalidad ante tres tipos de obstáculos. También ven que ayudan “más o menos” y tienen impulsos altruistas.

Mujeres reciben sus credenciales para ejercer como representantes en la Asamblea, el año pasado. APG-ARCHIVO
Mujeres reciben sus credenciales para ejercer como representantes en la Asamblea, el año pasado. APG-ARCHIVO
Las mujeres en política “no son capaces o no son merecedoras”

La política aún pone obstáculos a las mujeres en los casi 40 años de democracia en el país. Son barreras estructurales, organizativas y de prácticas en el ejercicio de sus funciones en el ámbito público-político. 

Aunque hay avances, aún falta mucho por hacer, después de pasar de la exclusión a las cuotas y a comenzar a hablar de paridad desde 2009, siendo clave el proceso constituyente para dar ese salto.

Con frases como que “no son capaces”, “no son merecedoras” o “no les interesa”, sus colegas, los dirigentes y militantes de partidos, organizaciones o alianzas políticas se resisten a asumir el principio de igualdad política y que puedan ejercer sus derechos políticos. Y es que miran de muy cerca su desempeño y las perciben como quienes ayudan “más o menos” y que su presencia tiene impulsos altruistas y la permiten porque “la ley los obliga a hacerlo”.

La realidad muestra que todas ellas, además de estas barreras, enfrentan acoso y violencia política, el trabajo de cuidados sin corresponsabilidad y el prejuicio sobre “ser mujeres”.

Estas son algunas de las conclusiones del informe “La paridad más allá de la paridad. Participación política de las mujeres en el largo camino hacia la democracia paritaria intercultural”.

Se trata de una investigación realizada en el marco del proyecto Fortalecimiento de la democracia paritaria al interior de los partidos políticos en Bolivia - #ParidadEsDemocracia, impulsado de manera conjunta por Oxfam en Bolivia, la Coordinadora de la Mujer y el Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU-UMSS), con el financiamiento de la Unión Europea.

En el documento se apunta a una democracia paritaria no solo en el ámbito público-político sino también en el mundo de vida.

“Es un proyecto radical que busca transformar el sistema político y las relaciones de poder. En Bolivia ello pasa por articular la paridad con la interculturalidad”, señala.

En este proceso también constataron que los partidos están lejos de ser democráticos por el predominio de lógicas partidarias y de bancadas centradas en los hombres y en la polarización, lo que “dificulta el trabajo conjunto de las representantes electas”.

“Con monopolio de la representación política, sus estructuras orgánicas, sus dirigencias y sus prácticas tienen carácter androcéntrico. Así, con respecto a la participación política de las mujeres, son partidos muralla”, agrega.

Otra observación hace referencia a la brecha para aplicar la paridad entre lo que está escrito y la práctica, donde predomina la exclusión y subordinación de las mujeres. 

“El saldo crítico son escasas leyes con enfoque de género o en favor de los derechos de las mujeres”, sostiene como acciones puntuales a las que se suman la formación de asociaciones.

LOS OBSTÁCULOS

Hacer política para las mujeres sigue siendo una tarea riesgosa y hasta injusta por las muchas responsabilidades que implica. 

El estudio demuestra que tropiezan con actos de presión, persecución, amenazas, hostigamiento y agresiones que quedan en la impunidad.

También hay quienes buscan impedir sus candidaturas, acortar mandatos o impedir su ejercicio, pese a las leyes que las protegen y les permiten ejercer en democracia.

Un caso emblemático de la violencia política fue el de la concejala Juana Quispe, cuyo asesinato precipitó la aprobación de la ley en 2012. Lo que primero fue una serie de agresiones psicológicas, económicas y simbólicas que culminó con la violencia física. Fue acosada y presionada para su renuncia, no la dejaron ingresar al Concejo y cuando, después de siete meses de batalla legal debía ser incorporada se le negó el salario del tiempo que estuvo suspendida. Un mes después fue asesinada. A pesar de la evidencia, la policía afirmó que fue un intento de robo.

Por otro lado, ellas, antes de ser políticas, son madres y esposas y deben realizar el trabajo de cuidados.

“En sociedades patriarcales como la boliviana, las mujeres en general asumen la mayor parte del cuidado directo de personas y de las labores domésticas. Ello constituye una traba para su participación política. Así, las mujeres se ven obligadas a cumplir la doble jornada: una en el ámbito público-político, otra en la familia”, retrata el documento. 

Finalmente, el tercer obstáculo, según el informe, tiene que ver con los prejuicios sobre “ser mujer” que se utilizan en su contra. 

En política, creen que predomina su sensibilidad, virtud, falta de experiencia y enemistad entre ellas.

“Las mujeres se ven limitadas y desvalorizadas en su participación política. La búsqueda de una igualdad sustantiva requiere voluntad y acción para despejar obstáculos y allanar el camino”, sostiene.

SOLUCIONES

En el estudio se propone que para lograr esa igualdad sustantiva entre mujeres y hombres se debe tener un “proyecto radical de transformación política”.

A su vez, se cree que el nuevo modelo de democracia debe desterrar su androcentrismo para ser verdaderamente democrático, es decir, esa tendencia a considerar al hombre como centro o protagonista en detrimento de las mujeres.

Según el documento “está por hacerse” ya que se necesita partidos democráticos, paritarios e interculturales.

Asegura que el desafío de complementariedad y de síntesis es la democracia paritaria intercultural.

Si bien destaca avances respaldados por normas, sugieren una nueva generación de reformas ya que, en la realidad, la paridad y la alternancia tienen resultados en los órganos legislativos, pero no sucede lo mismo en los órganos ejecutivos, donde no hay ninguna presidenta electa, ni gobernadora y son muy pocas las alcaldesas.

Cinco desafíos para alcanzar la democracia paritaria intercultural

El estudio permite elaborar una agenda de reformas políticas, institucionales y culturales. Se sugieren algunos desafíos y tareas necesarias y posibles. 

1. Ven la necesidad de diseñar propuestas y acciones para transitar de la paridad formal (numérica) a la paridad sustantiva (de condiciones y de resultados), así como impulsar procesos de formación, comunicacionales y de interaprendizaje. 

2. Para radicalidad la paridad se propone una nueva generación de reformas. Entre las tareas están estudiar ajustes normativos y/o reglamentarios para adoptar la paridad horizontal en la postulación de candidaturas para los cargos ejecutivos y reponer el debate sobre la propuesta de adoptar el principio de alternancia en las candidaturas para binomios presidenciales.

Otra propuesta hace referencia a la necesidad de explorar mecanismos de rotación, por ejemplo, para impulsar la paridad y establecer el orden de posición, así como evaluar la propuesta de establecer el mandato de suplencias del mismo sexo, garantizando así que una mujer titular renunciante sea sustituida por otra mujer.

3. Para despejar obstáculos y prejuicios para allanar la incursión y permanencia de las mujeres en el ámbito público-político se plantea fortalecer la institucionalidad y garantizar procedimientos eficaces para la prevención del acoso y la violencia política, así como el trámite expedito de denuncias. Para esto, sugiere asegurar la adecuada implementación de la Ley 243.

Por otro lado, creen que es importante diseñar planes y campañas para alentar la redistribución del trabajo de cuidados en la familia y “desarrollar acciones de formación y de sensibilización para modificar las representaciones sociales y superar prejuicios sobre las mujeres políticas”.

4. Apostar por la edificación de partidos democráticos, paritarios e interculturales requiere dar seguimiento al proceso de adecuación de los estatutos de partidos y agrupaciones políticas; la vigilancia del mandato normativo; la promoción de la inclusión; y el impuso de la complementariedad.

5. Para generar condiciones para el ejercicio paritario de la función legislativa, con énfasis en acciones conjuntas de las mujeres, se plantean tareas como la reforma de los reglamentos del Senado y Diputados; la creación de comisiones de despatriarcalización en los diversos órganos de representación; el fortalecimiento de las asociaciones de concejalas y de mujeres asambleístas departamentales, además de impulsar la creación de una asociación de senadoras y diputadas.

“La buena idea de una democracia paritaria intercultural, con descolonización y despatriarcalización, más allá de la paridad, requiere de actoras y actores que la asuman y promueven como un proyecto de transformación política radical”, finaliza el documento en sus conclusiones.