Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 22 de mayo de 2024
  • Actualizado 03:45

LOS SIMIOS SUFRIERON MALTRATO

Mamás monos: cuando las mujeres cuidan a bebés presas del tráfico

“Nunca vamos a reemplazar a las madres de estos animalitos”, asegura Noelia, de Senda Verde. Sin embargo, los esfuerzos por darles seguridad son grandes.
Un bebé mono refugiado en Senda Verde.       SENDA VERDE
Un bebé mono refugiado en Senda Verde. SENDA VERDE
Mamás monos: cuando las mujeres cuidan a bebés presas del tráfico

La mayoría de los bebés monos llegó a Senda Verde con vestigios de la huella del dolor. Incluso, varios arribaron con restos de balas en el cuerpo. Se salvaron de milagro, lo que no consiguieron sus madres, que fueron víctimas del tráfico de animales.

Ahora, estos pequeños tienen una segunda oportunidad. Nada de ello sería posible sin las mujeres que intentan abrigarles, darles calor, brindarles la sensación de seguridad y amarlos. El trabajo no estaría completo sin las mamás monos. 

Se trata de mujeres que, a sabiendas de que nadie podrá sustituir a las verdaderas progenitoras, dan todo de sí. Se enfocan “24/7”, como ellas mismas explican.

Noelia y Gabriela son quienes cuidan de siete monitos en el santuario situado en Los Yungas, La Paz. Allí, en la guardería, se encargan de vigilar constantemente a los primates aulladores y arañas. 

“Tenemos que hacer el rol de madres sustitutas hasta que crezcan y puedan valerse por sí mismos para que puedan integrarse a alguna de las tropas que viven acá. El trabajo de mamá mono es 24/7. Ellos necesitan cuidados permanentes. Todo el tiempo hay que estar revisándoles que coman, qué es lo que comen, qué no comen, cómo van de cuerpo. La observación es fundamental porque con eso podemos predecir si el bebé se está por enfermar. Podemos anticiparnos”, señala Noelia, en entrevista con el programa Pica Bolivia. 

Noelia intenta dejar un mensaje muy claro: si bien estos animalitos ostentan una gran simpatía y ternura, de ninguna manera las personas pueden tenerlos como mascotas, en las casas.

“Son animales silvestres que deberían estar viviendo en su hábitat natural. Les estamos haciendo un daño porque la vida que ellos tienen, por más de que en Senda Verde se trata de darles lo mejor, nunca se comparará con la vida que tendrían con su madre. Nunca vamos a reemplazar a las madres, es imposible”.

Si bien los monos bebés gozan de cuidados varios, Noelia revela que el cautiverio condiciona. “Algunos van a morir antes de tiempo porque no es este el lugar en el que deberían estar”.