Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 26 de enero de 2021
  • Actualizado 13:30

EL LADO ÍNTIMO DEL VICEPRESIDENTE

El aimara que ama la cocina y odia el machismo regresa

Choquehuanca está casado hace más de 25 años y cree que la wiphala abraza la diversidad, incluso la relacionada con la orientación sexual.
David Choquehuanca, vicepresidente de Bolivia, en campaña.	       REDES
David Choquehuanca, vicepresidente de Bolivia, en campaña. REDES
El aimara que ama la cocina y odia el machismo regresa

A sabiendas de que los lentes de las cámaras del set televisivo se posaban en él, David pelaba papas, se preocupaba por quitarles los hoyos que coloquialmente llamamos “ojos” e indicaba, con una pausa de por medio, que con la quinua, el grano real de la cultura andina, es posible preparar todo tipo de platos sabrosos.

“Con atún, se puede hacer un pastel, pero tiene que haber horno. Es riquísimo. Se necesita cebolla, tomate, morrón, queso y huevito. Pones una capa de quinua, luego atún, después otra capa de quinua, cebolla, sigues con otra capa de quinua, le echas tomate, una última capa de quinua, atún y el queso al final. Lo metes al horno y queda el pastel”.

Con ademanes naturales y con un abrigo de alpaca, aquel hombre aimara de 59 años parecía librarse, por 15 minutos, de su agitada agenda. Se entregaba simplemente al arte culinario. Lo único que importaba era que los cubos de tomate quedaran prolijos y que sus “tips” fueran captados al vuelo por la entrevistadora Miriam Claros. Desconocedor de planos y de posiciones ante la pantalla chica, se cruzaba y, por momentos, quedaba por detrás de la conductora, algo estéticamente prohibido por las reglas televisivas.

Durante un cuarto de hora, el 10 de octubre pasado, David Choquehuanca era solo David, a secas. Olvidaba (o intentaba convencer de ello por una cuestión estratégica) que, en ese entonces, era el candidato vicepresidenciable del Movimiento Al Socialismo (MAS) y se brindaba a aquello que lo apasiona desde que era niño y vivía en el campo: la cocina.

Poco presentía que ocho días después sería elegido por el 55.10% de la población boliviana votante como vicepresidente. Poco advertía que hoy regresaría al Gobierno con propuestas distintas, con la promesa de que los exministros que le hicieron daño al partido azul “no volverán” y con el economista Luis Arce de su lado, como compañero en el Palacio.

El indígena aimara que para muchos es considerado como uno de los referentes diplomáticos más sólidos del gobierno de Evo Morales (fue canciller desde el 2006 hasta el 2017) y es concebido como figura de peso internacional tras haberse desempeñado como secretario general de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en casa deja de lado los formalismos y no le da cabida al machismo.

Es más. Se jacta de haberle transmitido sus conocimientos de cocina a su esposa, Lidia Gutiérrez, su “yunta” hace más de 25 años, su compañera, la persona con la que materializa el concepto de complementariedad que tanto reivindica y que responde al chacha-warmi. “Yo le enseñé a mi esposa. Mi plato favorito es la sopa de pescado. Recuerdo que solía cocinar los fines de semana. Siempre lo hacía. Desde niños sabemos”.

Así como considera importante luchar contra el narcotráfico y el racismo, cree que también es preciso combatir el machismo desde la escuela y la casa, primeras células sociales que inciden en la formación personal. Así lo dejó claro en una de las “barricadas” de la activista feminista y radialista María Galindo, a quien le arrancó un “Don David, usted es carismático”.

SEMBRADO Y DIVERSIDAD Tres días después de haber tomado nota de que el conteo rápido de Ciesmori lo había convertido en vicepresidente virtual de los bolivianos, se dispuso a sembrar papa a orillas del lago Titicaca. Heredó, muy probablemente, el legado agrícola de su padre Nicolás Choquehuanca, quien fue tomado como uno de los impulsores del funcionamiento de las cooperativas del sector.

David, hermano de otros seis Choquehuanca (en total son cuatro mujeres y tres varones), está convencido de que la colorida wiphala no es apenas una bandera, sino sinónimo de inclusión y diversidad, valores que abrazan, también, la orientación sexual libre.

Cuenta que, durante un foro internacional, se encontraron los dos grupos: uno que reivindicaba al sector LGBT y otro que llevaba la wiphala de los pueblos originarios. De pronto, aquellos que validan la libre elección sexual se sumaron a la marcha de los aimaras, situación que causó cierta molestia inicial en estos últimos. David alzó la voz y les hizo entrar en razón, a la voz de: “¡No se enojen! Este es el código de la inclusión”.

PRO-VIDA Su pensamiento sobre la vida y la importancia de coexistir con la naturaleza data desde mucho antes de que comenzara a estudiar Filosofía en la Escuela Normal Superior Simón Bolívar. Más bien, su elección académica respondió a lo que mamó desde pequeño, cuando en Cota Cota Baja, cantón paceño de Huarina, se involucró con el idioma materno aimara y abrazó la lucha de los movimientos originarios. Más tarde, un estudio sobre los derechos de los pueblos indígenas en la Universidad Cordillera le señaló el camino con más nitidez.

“Ya no será posible alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible si no tomamos en cuenta la armonía con la naturaleza”, asegura.

Sobre la temática del aborto, prefiere no aventurarse. Considera que esas problemáticas merecen debates y diálogos profundos que conduzcan a posibles normativas.

Aunque se declare como indígena y no indigenista, entiende que en el campo hay ciertos conceptos que fueron naturalizados a través del tiempo, y que merecen revisión. “Antes decían: ‘si no vas al cuartel, no eres ciudadano’. Han construido eso, les han metido en la mente esa forma de pensar. Habría que hacer servicio civil. Todo lo obligatorio tenemos que revisar”. 

Conocido por ser uno de los mentores del MAS, por tener un pasado sindical fuerte y haber sido parte de agrupaciones estudiantiles activas, Choquehuanca dice aspirar a ser parte de un gobierno que tienda a la concertación y a la “pacificación”.

Al lado tendrá a Luis Arce, con quien pretende conseguir la ansiada complementariedad hasta 2025. Claro que primero deberá ponerle hoy la banda presidencial, la cual será su primera “tarea” formal.