Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 07 de agosto de 2020
  • Actualizado 14:55

Iglesia advierte: utilizar a los pobres de escalera es burlarse de Dios

Monseñor Aurelio Pesoa. Foto: Vaticano News
Monseñor Aurelio Pesoa. Foto: Vaticano News
Iglesia advierte: utilizar a los pobres de escalera es burlarse de Dios

A propósito de las futuras promesas electorales, el Obispo Auxiliar de La Paz y Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) monseñor Aurelio Pesoa, advirtió este domingo que utilizar a los pobres como discurso electoral es burlarse de Dios porque ellos son los preferidos del Señor.

"En las próximas semanas cuántas cosas se dirán y prometerán a favor de los pobres y humildes, utilizarlos a ellos como escalera para subir y no para bajarse y acercarse a Dios por medio de ellos es como burlarse de Dios, porque ellos son sus preferidos, nadie se burla de Dios", dijo en su homilía dominical desde la Basílica Menor de San Francisco de La Paz.

Pesoa motivó a aprender de los pobres que confían en Dios y sostuvo que cuánto bien haría a los sabios del mundo, a los entendidos, a los grandes, a las autoridades, ponerse a escuchar al pueblo y aprender de él que son la verdadera sabiduría.

Explicó que la deseada paz para la humanidad no viene de nosotros mismos, de nuestras propias posibilidades, sino viene como don de Dios y debemos abrirnos a aquél que la trae como verdadero constructor de paz.

Recuerda que las santas escrituras hacen referencia a la venida al mundo de Cristo, el que se presenta a sí mismo como el "paciente y humilde de corazón", el que trae la paz y el necesario descanso, frente a los agobios de la vida.

Dijo que el hijo de Dios  recomendó a sus seguidores "carguen sobre ustedes mi yugo porque mi yugo es suave y mi carga liviana".  La vida de Cristo en nosotros no depende de nuestras propias fuerzas, sino de una vida que mueve el Espíritu. Que el Espíritu de Cristo mueva los corazones, las decisiones, de todos nosotros, para que no sea la fría carne que mueva todo en esta vida, sino la presencia vivificadora del Espíritu quien nos mueva y nos haga decidir todo de acuerdo a Dios, manifestó.