Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 04 de julio de 2020
  • Actualizado 02:32

EL 20 DE ABRIL FUE EL PRIMER REPORTE

Hospital Germán Busch, foco de la COVID-19 en Beni

Afirman que el SEDES se resistió a hacer dos pruebas. La tardanza habría detonado el contagio.
Hospital Germán Busch, foco de la COVID-19 en Beni

Un sospechoso de coronavirus llegó al Hospital Germán Busch el viernes 17 de abril. Los médicos de turno pidieron al Servicio Departamental de Salud (SEDES) hacer pruebas COVID-19 y ropa de bioseguridad para intubarlo porque no podía respirar, pero recibieron una negativa. Ese día, el personal de salud y otros pacientes, que infortunadamente coincidieron en hora y lugar, se contagiaron y llevaron después consigo el virus por las calles y lo introdujeron en sus casas.

El lunes 20 de abril, se reportaban los dos primeros casos positivos en Beni y, minutos después de la conferencia de prensa, fallecía el paciente ingresado el viernes. Junto a él, una embarazada que fue a consulta el jueves 16 fue el otro caso detonante. El número de positivos creció después exponencialmente y, a poco más de un mes, los infectados llegan a casi 2.000.

“Trinidad es tan pequeña que todos nos conocemos”, dice Gabriel (nombre cambiado), un funcionario de la Gobernación que conoce la información de primera mano y por eso pide guardar su nombre en reserva.

Carlos Reyes, entonces director del SEDES, dijo que “inmediatamente” se inició el rastrillaje de todos los contactos de la gestante de 29 años y del mototaxista de 67 años fallecido en terapia intensiva. Para el martes 21 de abril se habían detectado a 40 amigos y vecinos conectados con los pacientes y 26 profesionales en salud estaban en aislamiento, entre ellos, cinco del Germán Busch.

La negativa a las pruebas y la falta de atención a casos sospechosos fue lo que comenzó la cadena de contagios. Después se estableció que ambos se contagiaron por contacto con infectados de Santa Cruz. La familia contó que el varón que llegó el 17 de abril, ya había ido al hospital dos semanas antes, pero no quisieron atenderle y siguió trabajando. Gabriel cuenta que el día de la internación, el personal del SEDES no le hizo el test porque consideró que, al ser mototaxista, era pobre y difícilmente pudo haber viajado a Santa Cruz, que entonces era el principal nexo de contagio para Beni. Se supo después que el hombre tenía un pariente chofer que llevaba alimentos de la capital cruceña a Trinidad.

El sábado, los médicos amenazaron al SEDES con una denuncia. Cambió el turno y el nuevo grupo, bajo más amenazas y presiones, logró que por fin se hicieran las pruebas.

El lunes 20 salió el resultado positivo, pero fueron dos a tres días en los que nadie tomó medidas de bioseguridad, ni cumplió los protocolos para evitar el contagio, menos hubo aislamiento.

Los médicos del turno del viernes estuvieron entre los primeros infectados. Con el pasar de los días, sumaban 76 en el Germán Busch. Poco a poco fueron presentando los síntomas y contagiando a sus familias y contactos cercanos.

Pero las cosas fueron más allá. Por ejemplo, los reportes indican que en San Ignacio de Moxos la primera paciente por COVID-19 fue reportada unas dos semanas después de los primeros casos de Trinidad, a donde había ido a que le operaran de miomas en el Germán Busch. Volvió contagiada.

DESTITUCIONES Reyes fue destituido de la Dirección del SEDES junto a los funcionarios que se negaron a hacer las primeras pruebas, luego de que un grupo de médicos los denunciara al Ministerio de Salud.

El 27 de abril, el gobernador del Beni, Fanor Amapo, designó a Erick Vallejos como nuevo director en medio del aumento de casos, que sumaban 62. Dos días después, autoridades del Gobierno nacional posesionaron a Jorge Gómez en el mismo cargo ante un fiscal y un notario de Fe Pública como parte de una intervención a esa entidad ante la crisis que empezaba a remontar.

INFESTACIÓN A partir de entonces, la gente que presentaba síntomas no quiso ir al hospital (que en Trinidad es lo mismo que el hospital Viedma para los cochabambinos). En redes sociales, varios médicos pidieron a la población no acudir, alertando el alto riesgo de contagio.

Con el paso de los días, las cifras se dispararon. El 19 de mayo, cuando Beni llegaba a los 679 positivos, Ana Karina Arce, representante de la Urbanización Villa Magdalena, se animó a pedir auxilio para la ciudad por redes sociales. “Atravesamos una crisis, las familias mueren en silencio, nos quedamos en casa porque el hospital ha colapsado. No hay pruebas. Cuatro de mis vecinos murieron y no podemos ni siquiera despedir a nuestros amigos”, dijo entre lágrimas. Gabriel añadió que, hace como tres semanas, mientras el SEDES reportaba cinco o siete muertos, los avisos necrológicos en redes sociales llegaban a 30 o 40.

¿INVERSIONES? El 9 de mayo, Vallejos, esta vez en el papel de Secretario Departamental de Desarrollo Humano, informó de la entrega equipos para fortalecer la unidad de terapia intensiva del Hospital Germán Busch. Detalló que se entregó dos máquinas de anestesia, que funcionan también con ventilador, videolaringoscopio, siete bombas de infusión, un ecógrafo, carro de paro con monitor desfibrilador, equipo portátil de Rayos X y cinco camas eléctricas, entre otros, por un valor de 2,4 millones de bolivianos.

Ese mismo día, su director, Marcos Rojas, informaba que varios profesionales en salud renunciaron por la falta de insumos y temor ante el incremento de casos COVID-19. El hospital estaba trabajando con el 40% de su personal y necesitaba al menos 24 médicos y cerca de 50 enfermeras para atender en condiciones adecuadas.

Semanas antes, el 15 de abril, el gobernador Fanor Amapo, entregó equipamiento médico, hospitalario e insumos de bioseguridad por un monto superior a los 9 millones de bolivianos, para el Centro Centinela de Trinidad para pacientes COVID-19.

“El Centro Centinela se cae a pedazos, no tiene camas, ni respiradores, ni siquiera colchones. La parte nueva (que se vio en fotos) es la fachada. Se usó una estructura que era de Cossmil (seguro militar) y se tenía que demoler. La gente que estaba aislada ahí enviaba videos de cómo se estaba cayendo. La mayoría de los doctores estaban infectados y así les hacían trabajar hasta por 24 horas seguidas”, cuenta Gabriel lleno de indignación.

Provincias, abandonadas a su suerte

En Beni, hay subgobernaciones y corregimientos descentralizados de la Gobernación, pero que reciben recursos del  Ministerio de Economía a través de esa entidad de acuerdo a los proyectos que tengan aprobados. Bajo esa figura, hay más de 21 millones de bolivianos que no se entregaron y, por esa razón, los funcionarios de las subgobernaciones no reciben sueldos desde enero. Pero, sobre todo, las provincias no tienen recursos para enfrentar la pandemia.

El 16 de mayo, el asambleísta por la provincia Yacuma, José Luis Ribera, pidió en sesión virtual de la Asamblea Legislativa Departamental (ALD) que se entregue ese dinero. “Gritamos autonomía cuando nos conviene. Los recursos priorizan al hospital centinela y está bien, pero ¿qué hacemos los que percibimos pequeñas cantidades en las provincias? Tenemos 20 millones de bolivianos (en la bolsa común). Cada muerto se los vamos a cargar”.