Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 01 de diciembre de 2020
  • Actualizado 23:22

Familia alteña fabrica ataúdes económicos para paliar la emergencia que provoca el COVID-19

Las redes sociales se constituyeron en un aliado en el caso del emprendimiento, algunas fotografías, costo y número telefónico sirvieron para que muchas personas acudan hasta su tienda, que funciona en su mismo domicilio, para adquirir los ataúdes, incluso, cerraron un compromiso con una funeraria de la ciudad de Viacha a la cual provén de féretros.
Los ataúdes económicos están listos para ser comercializados en la ciudad de El Alto. Peter Luna
Los ataúdes económicos están listos para ser comercializados en la ciudad de El Alto. Peter Luna
Familia alteña fabrica ataúdes económicos para paliar la emergencia que provoca el COVID-19

“La idea nació tras asistir al velorio de un familiar donde la caja era muy sencilla que al bajar las gradas se rompió”, recuerda María Elena Ibáñez, propietaria del taller “J y M” donde elaboran ataúdes económicos para afrontar el luto que deja la pandemia del coronavirus y se pueda enterrar dignamente a quienes sucumbieron ante el mal.

Ibáñez junto a sus hijos hace más de un mes que vienen elaborando las cajas mortuorias, antes de la pandemia, cuenta la emprendedora, que tenía una fábrica de trofeos, sin embargo, por la emergencia sanitaria tuvieron que suspender campeonatos y otras actividades deportivas y su negoció quedó paralizado, entonces invirtió en la compra de máquinas de costura con las cuales empezaron a elaborar mamelucos, barbijos y máscaras protectoras pero la competencia creció de tal manera que obligó a su familia a pensar en otras alternativas.

“ Y como ya hubo tanta competencia entonces bajaron las ventas y nos hemos animado a hacer los ataúdes a pedido de una funeraria, hay personas que nos solicitan de emergencia y les vendemos también”, dice Ibáñez.

La característica de sus productos, según Ibáñez, es que son resistentes, ya que son elaborados con melanina de buen espesor que puede ser sometido a la presión de la tierra, en cambio otros utilizan el material trupán que es “más económicos, pero no es resistente”, dijo.

Cada vez son más personas que se dedican a la elaboración de ataúdes artesanales, sin los adornos que tienen otros de diferente material y costo elevado, pero accesibles al bolsillo de la gente, la pandemia hizo que los servicios funerarios sean vistos como un lujo en esta coyuntura donde las familias se ven imposibilitadas de ofrecer velatorios por las restricciones y solo en grupos reducidos pueden asistir al entierro de sus seres queridos.

Los ataúdes fabricados en el taller de la familia Flores - Ibáñez tienen precios que oscilan entre 1.200 a 1.500 bolivianos, los económicos son solo cajas en tanto que el segundo viene con tapiz interior, el tiempo para el montaje, una vez que el material fue preparado, es rápido, en menos de una hora un ataúd está listo para la venta.

Servicio social

El taller de la familia Flores - Ibáñez está ubicado en el Distrito 8 de El Alto sector donde la mayoría de sus habitantes son migrantes del área rural y de escasos recursos, tomando en cuenta ese aspecto la propietaria tiene la voluntad de ayudar a quienes lo necesiten, previo análisis, se otorga las cajas mortuorias “a precios que solo cubren el costo del material”, puntualiza, el número telefónico con el que cuenta su taller es el 78770762.

Redes sociales

Las redes sociales se constituyeron en un aliado en el caso del emprendimiento, algunas fotografías, costo y número telefónico sirvieron para que muchas personas acudan hasta su tienda, que funciona en su mismo domicilio, para adquirir los ataúdes, incluso, cerraron un compromiso con una funeraria de la ciudad de Viacha a la cual provén, semanalmente producen entre 20 a 30 cajas mortuorias.

Hasta hace poco las funerarias de La Paz que bordean los 100 negocios, cobraban por servicio entre 1.800 bolivianos y 2.000 dólares, según el dirigente de la asociación de funerarias Miguel Elías, sin embargo, las restricciones por los casos de COVID-19 hicieron que la mayoría de los establecimientos suspendan sus servicios.

Cementerios

Ante el incremento de decesos, la demanda de espacios en los cementerios creció por lo que en el caso de La Paz el municipio determinó que en el cementerio general solo pueden ser enterrados quienes hayan sido habitantes de esa ciudad, en el caso de El Alto los cementerios administrados por el municipio están casi colapsados por lo que muchas familias optan por elegir un campo santo privado además por la oposición de comunarios que se rechazan el entierro de fallecidos por la pandemia.