Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 26 de noviembre de 2021
  • Actualizado 19:35

Exviceministra denuncia excesos en detención durante Gobierno de Áñez

Fue funcionaria de Evo Morales. Relata los días de conflicto de 2019 en la Casa Grande del Pueblo, su aprehensión y traslado a la cárcel por el Caso Neurona.
La exviceministra de Políticas Comunicacionales, Paola Gonzales, en OPINIÓN, el viernes. NOÉ PORTUGAL
La exviceministra de Políticas Comunicacionales, Paola Gonzales, en OPINIÓN, el viernes. NOÉ PORTUGAL
Exviceministra denuncia excesos en detención durante Gobierno de Áñez

La primera y única autoridad del Gobierno de Evo Morales aprehendida e ingresada a la cárcel durante el Gobierno de Jeanine Áñez fue la exviceministra de Políticas Comunicacionales Paola Gonzales García.

En la actualidad, Áñez es procesada. En días recientes, la exjefa de Despacho de Morales, Patricia Hermosa, hizo conocer su testimonio.

Gonzales también decidió contar su versión. Habla sobre las alertas de los conflictos, su aprehensión y encarcelamiento y su contacto con Morales. Se muestra segura, tranquila, aunque se quiebra al recordar cuando, en enero de 2020, se despidió de sus hijos sin saber que sería recluida. “No sé cuándo, pero voy a volver, no se preocupen, su mamá va a estar bien”, les había dicho entonces.

“No es justo callar todo lo que yo he vivido esos días”, acota.

ALERTA DEL 8 DE NOVIEMBRE

Gonzales, cochabambina que trabajaba en La Paz. Decide volver a su ciudad el viernes 8 de noviembre, por el fin de semana y porque se acercaba el cumpleaños de su hija, el 10.

Aquel día 8, narra, les dijeron que desalojen el edificio, donde su oficina estaba en el piso 16, “porque había una amenaza de que los grupos de la resistencia iban a tomar la Casa Grande del Pueblo, porque había supuestos acuerdos con la Policía”.

Expresa que se retiraron “asustados”.

Ya en Cochabamba, recibió la llamada de una persona que trabajaba con ella para advertirle que personal de seguridad había alertado que se dio autorización de los comandantes para el ingreso de civiles al edificio y que recorrían el lugar “piso por piso y sustrayendo cosas”.

El personal de seguridad se ofreció a sacar de la oficina de Gonzales “lo personal” que ella tenga ahí.

“Solo tenía una tarjeta de memoria donde tenía fotos de mi familia, donde guardaba documentos personales. Le pedí que saqué eso”. Pero, no lo consiguió en ese momento, por lo que optaron por esconder el dispositivo en el entretecho. Luego, una persona logró sacar el disco duro “entre sus partes íntimas” y, así, lo recuperó.

“No consideré que a partir de ahí estaban comenzando los conflictos. Desde mi punto de vista, los conflictos empiezan el 8 de noviembre”.

Al día siguiente, el 9 de noviembre, habían comenzado las amenazas contra los familiares.

El entonces presidente, Morales, renunció el 10 de noviembre al cargo; y la tensión y conflictos fueron mayores.

“Las amenazas se vuelven mayores”, sostiene y menciona que circulaban imágenes evidenciando que estaban cerca de la hermana de Morales; los videos de una golpiza al hermano del entonces presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda; amenazas a la familia de Adriana Salvatierra; videos de ataques a la familia del entonces ministro de Minería y Metalurgia, César Navarro.

“Era escalofriante ver esos videos (…). Y pese a que yo no era una figura pública visible me empieza a entrar el pánico. Hago que nadie salga de mi casa. Así pasamos el 10 de noviembre, se nos olvidó que era el cumpleaños de mi hija. Fue el peor cumpleaños para mi hija”, lamenta entre sollozos.

Explica que entre noviembre y diciembre se hace cierre de gestión, por lo que tenía muchos pendientes de trabajo. Decidió volver a La Paz, previendo cerrar su trabajo, hacer un informe y renunciar el día 11.

“Decidí renunciar por los conflictos. Al ser Viceministra de Comunicación, se canalizaba por mi teléfono las amenazas a las autoridades”

Asegura que el 11 de noviembre el país “no tenía cabeza”. Aquel día fue a la Casa Grande y le negaron el ingreso.

“Un teniente coronel me dice que no puedo pasar porque tenían órdenes del general (Williams) Kalimán (entonces comandante en jefe  de las Fuerzas Armadas de Bolivia) (…). ‘Todos tenemos que seguir las órdenes del general Kalimán, porque en este momento el único que manda en este país es él’, me dijo”.

Se fue el antiguo edificio del Ministerio de Comunicación y desde una ventana, dice, vio cómo iban ingresando algunos policías vestidos de civil. “Los conocía”.

“Y las personas que iban circulando ahí, son las que luego van asumiendo los cargos de ministros cuando Jeanine Áñez se autoproclama”, cuestiona recordando el 12 de noviembre, y asegurando que no había quórum suficiente en la Asamblea Legislativa Plurinacional cuando se tomaron decisiones.

Pudo recién presentar su renuncia el 14 de noviembre, a la ministra de Comunicación del Gobierno de Áñez, Roxana Lizárraga.

CASO NEURONA Y LA CÁRCEL

Para Gonzales, el Caso Neurona fue forzado.

Informa que desde marzo de 2019 fue ella quien impulso, sugiriéndole al entonces ministro de comunicación Manuel Canelas y con el aval de Morales, el envío de las carpetas a la Contraloría General del Estado, para demostrar que todo era transparente.

Neurona inició durante el Gobierno de Áñez con denuncias de que el Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) favorecía la empresa con contratos para campañas políticas masistas y para Pablo Iglesias y Alberto Fernández.

El 3 de enero de 2020 Gonzales fue notificada para ir declarar el 8. Ella viajó a La Paz para su declaración, confiada de que nada podrían hacer en su contra. Solo viajó con su pareja y tenía su defensor legal.

Recuerda que ningún abogado quería defender “a los masistas” y que encontró apoyo de un profesional del área civil.

“Las preguntas giraban en torno a Evo Morales, no giraban en torno al Caso Neurona”.

También le preguntaban si conocía a Gisela López (es ministra) y al entonces Jefe de Gabinete.

Cuando le preguntaron si tenía algo que agregar, ella había respondido que estaba dando la cara, demostrando que puso el visto bueno solo en los primeros contratos, porque ella “no los firmó”; y que tiene las garantías de trabajo, vivienda y familia, lo que había acreditado con la documentación necesaria.

Sin embargo, luego de dejarle esperando, ella preguntó qué pasaba, y los investigadores le adelantaron que le iban a aprehender y que ellos solo seguían órdenes. Le permitieron hacer llamadas para informar a sus allegados lo que le iba a pasar.

Pero, asegura que en el documento de aprehensión se expone que no tenía garantías.

“Yo era la primera autoridad del Gobierno del MAS detenida ese día. Mi abogado me había dicho que no era fácil y que yo iba a ser un trofeo político”.

En la noche fue trasladada a celdas judiciales. Expresa que, en medio de estas situaciones, recibió buenos y malos tratos de policías.

“Uno me dijo que caí por sonsa. Otro me decía ‘sonreí, pues, ahora para tu foto”.

En la madrugada llegó otra mujer a las celdas. Era María Palacios, la mujer implicada en el traslado de 100 mil dólares fuera del país y a quien acusaron de ser allegada de Juan Ramón Quintana, exministro de la Presidencia. Ambas, temerosas, se apoyaron, cuenta, mientras instruían a otras mujeres no dejarles dormir en los colchones sino en el suelo.

“Nos restringían hasta el ingreso al baño, diciendo que los masistas tienen plata y que había que pagar”.

La audiencia de medidas cautelares fue al día siguiente. Le procesaron por la supuesta comisión del delito de incumplimiento de deberes.

Se sumó el Ministerio de Justicia aportando con la “prueba” de la resolución firmada por Morales para que sea Viceministra y asegurando que eso demostraba que era “una mujer de confianza de Evo Morales”.

Con ese argumento, según la versión de la exviceministra, además de afirmar que no acreditó familia (porque dijeron que sus hijos de 11 y 12 años ya “eran independientes”), se determinó su detención preventiva por seis meses.

Encaró al juez y le reclamó. El juez reaccionó molestó e instruyó que la saquen de la audiencia; le llevaron a celdas judiciales.

Su abogado apeló la determinación.

Gonzales informa que sufre de hipertensión pulmonar y que la situación le provocó una crisis. Se indispuso y perdió el conocimiento. Su pareja llevó un tanque de oxígeno, que no le dejaron ingresar en principio, tampoco a su médico. El Instituto de Investigación Forense (IDIF) solo sugirió controles. Al verle tan mal, llamaron a Bomberos. Después permitieron que use el tanque.

Su audiencia fue al día siguiente. Ella considera que su situación crítica de salud hizo que el juez determine su detención domiciliaria.

En esa audiencia, también se descompensó por lo que ordenaron su internación; estuvo dos días. Luego, aunque tenía la detención domiciliaria fue trasladada al penal de Obrajes.

Cuando entró a la cárcel una mujer le pidió que le siga diciéndole que le llamaban, otra le orientó y le dijo que no haga caso, luego comprendió que podían hacerle daño. La reclusa que le defendió había sido contactada por la madre de un muchacho a quien muchos años atrás había ayudado Gonzales. Ella le dijo que ahí “no había nada” y le ofreció lo básico para su aseo personal.

Estuvo tres días en Obrajes, dormía en la Enfermería, donde la puerta se cerraba a las seis de la tarde. Pasó noches de angustia y temor, asegura. Le dijeron que había gente que tenía la instrucción de “torturarle”.

De día, identificó en el reclusorio a María Eugenia Choque (expresidenta del Tribunal Supremo Electoral), funcionarias del Ministerio de Cultura, jóvenes detenidas en los conflictos de El Alto. Entre ellas no había charlas. Tenían miedo.

“Después de tantas trabas que le ponen a mi salida, llegó por fin la orden para que pueda irme a mi casa (en Cochabamba). Ahí todo el tiempo había policías alrededor, era detención domiciliaria sin custodia; pero, estaban ahí”.

Tampoco le permitían trabajar; logró ese permiso recién en noviembre de 2020. Dos meses después, en enero de 2021 su proceso fue sobreseído.

El contacto de Gonzales con Evo y el abandono del MAS

Paola Gonzales recuerda que Evo Morales le llamó una semana antes de los conflictos de 2019 y que hablaron de las amenazas y videos que circulaban en redes sociales. Desde entonces no volvieron a hablar, hasta haces unas semanas.

P. ¿Hasta cuándo no tuvieron contacto?

R. Hasta hace como dos meses acá en Cochabamba. Yo lo llamé, le fui a visitar ahora que ya podía viajar.

P. ¿En Cochabamba o en el Trópico?

R. En el Trópico- Yo fui ahí, y recién le comenté todo lo que me había pasado.

P. ¿Qué te dijo?

R. Se sintió mal. Solamente se quedó callado. Yo vi a una persona con ese sentimiento de que ‘todo esto lo han pasado ustedes por mí’.

P. ¿Crees que así fue?

R. Sí. En las mismas audiencias todo era Evo (…). Era como si existiera en estos señores que estuvieron al mando del país en ese momento una obsesión con Evo Morales.

P. Durante el tiempo más duro, ¿sentiste abandono del MAS?

R. Sí. Pero, entiendo que más que abandono, ha sido miedo. Al haber sido yo la primera autoridad del gobierno de Evo Morales detenida, nadie dijo nada. Nadie dijo ‘a la compañera la detuvieron’. Al principio sí me sentí abandonada, me sentía mal. Pero, luego me di cuenta que era miedo. ¿Qué hubiera hecho yo en el zapato de los otros? (…). No estoy resentida con nadie del MAS y entiendo la postura de ese entonces, que ha sido miedo.

P. Han pasado cerca de dos años desde los conflictos, ¿por qué decides hablar ahora?

R. Porque no es justo callar todo lo que uno ha vivido por uno mismo y también por los demás sí lo que ahora te estoy contando ayuda espero a que muchas personas puedan aclarar algunas dudas que tenía la cabecita y que acabe este odio que existe en el corazón de otras personas y este resentimiento es ese corazón de otras personas y este el juzgar sin saber bien cómo ha sido las cosas y eso calme la violencia de este país, voy a seguir hablando (…) Todo el 2020 yo no quería hablar por miedo (…).

Gonzales antes fue periodista en ATB y canal 7, también trabajó en el área de Comunicación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB); y luego fue viceministra de Políticas Comunicacionales entre 2016 y 2019, año en el que los conflictos postelectorales la condujeron hasta el penal de Obrajes (La Paz). En la actualidad continúa trabajando en áreas de Comunicación.