Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 25 de septiembre de 2022
  • Actualizado 09:40

Enfrentamiento entre cocaleros y policías dejó daños al ornato público por Bs 300 mil

Servidores policiales, en uno de los momentos tensos del enfrentamiento entre cocaleros y efectivos. APG
Servidores policiales, en uno de los momentos tensos del enfrentamiento entre cocaleros y efectivos. APG
Enfrentamiento entre cocaleros y policías dejó daños al ornato público por Bs 300 mil

El alcalde Iván Arias informó este domingo que los daños al ornato público suman los 300 mil bolivianos, después de los enfrentamientos entre cocaleros, que rechazan un mercado ilegal de la coca, con efectivos policiales, en villas El Carmen y Fátima, en las últimas dos semanas.

“Hemos hecho una cuantificación de pérdidas que ya vamos casi por 300 mil bolivianos en destrucción de aceras, jardineras, en la Terminal Minasa, en el mercado de la zona, nuestros contenedores, entonces como Gobierno Municipal nos sentimos afectados y no solamente eso sino también la incertidumbre en la que viven los vecinos”, dijo Arias citado por la agencia municipal de noticias.

Denunció que la jardinera central, entre plaza del Maestro y la Terminal Minasa, tiene daños de distinta consideración, malla metálica protectora en algunos lugares desapareció, en otros lugares los bordillos de la acerca fueron afectados, además de la capa asfáltica hay centenares de huecos en ambos barrios señalados.

Arias dijo que no solo hay daños al ornato público sino también a la integridad de los vecinos que en dos semanas las familias viven estresados, sin clases presenciales en algunas unidades educativas, negocios y mercados cerrados, entre otras afectaciones, y por ello pidió al Gobierno diálogo y soluciones reales.

Lamentó que toda Villa Fátima y los vecinos estén en incertidumbre porque ya son dos semanas entre dinamitazos, gases lacrimógenos, manifestaciones, pedradas, vidrios que se rompen, techos que son afectados, entre ellos el Hospital La Merced que tiene que cerrar ventanas y puertas para que los gases lacrimógenos no afecten a los enfermos.