Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 27 de enero de 2022
  • Actualizado 07:47

Demanda de oxígeno sube 300% en el oriente y el valle

Familiares de personas con el virus aguardan para recargar sus tubos de oxígeno en el valle. DICO SOLÍS
Familiares de personas con el virus aguardan para recargar sus tubos de oxígeno en el valle. DICO SOLÍS
Demanda de oxígeno sube 300% en el oriente y el valle

Según los cálculos que estima el Gobierno, el requerimiento de oxígeno medicinal ascendió un 300% en dos de los tres departamentos que componen el eje central de Bolivia. Esto se da en Santa Cruz y Cochabamba, donde la situación es crítica y los nosocomios consumen toneladas del elemento por día. A pesar de ello, desde el oficialismo consideran que no es posible hablar de “desabastecimiento” de medicamentos ni del gas.

El viceministro de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor, Jorge Silva, reconoció que la demanda en ambos departamentos es mucho mayor a la que se registra en otras latitudes, a diferencia de lo sucedido en La Paz, donde la dificultad no está instalada.

“Ello es debido al alto índice de contagios que tuvimos en esas dos ciudades. Para cubrir esta situación, el Gobierno tomó cartas en el asunto y se importa 320 toneladas que serán llevadas a Tarija, Cochabamba y Santa Cruz”, relató.

Sobre la versión de desabastecimiento de oxígeno y fármacos, Silva desestimó que exista escasez y adjudicó el problema al hecho de que las fronteras de naciones como Argentina y Brasil, de donde se importan algunas medicinas, estén restringidas como medida para contener los contagios.

“No hay desabastecimiento de medicamentos ni de oxígeno. El 87% de fármacos que demanda la población es producido por farmacéuticos y laboratorios bolivianos. Un porcentaje se importa de la India, Argentina, Brasil y Colombia, que cerraron fronteras. Ahí existe dificultad de carácter administrativo y, en algunos casos, de transporte”.

Destacó que las 12 generadoras de oxígeno instaladas producen “al 100%”. No descartó la posibilidad de que el Gobierno recurra a las compras directas, si la situación lo amerita.