Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 22 de octubre de 2020
  • Actualizado 16:54

COVID-19: buscar terapia intensiva, el drama de familiares de enfermos en el país

Camas de terapia intensiva. MINISTERIO DE GOBIERNO
Camas de terapia intensiva. MINISTERIO DE GOBIERNO
COVID-19: buscar terapia intensiva, el drama de familiares de enfermos en el país

“Búsquense terapia intensiva”. Esa es la frase más utilizada de médicos expertos e inexpertos que ponen al borde de la desesperación e impotencia a los familiares de enfermos de coronavirus, mientras los pacientes se debaten entre la vida y la muerte en sus domicilios particulares o algunos centros de salud sin condiciones para salvar vidas.

Ese viacrucis pasan familiares de la señora Angélica V. (62) en la población de Guanay, donde fue internada por coronavirus el martes y que pese a estar en un centro salud, los médicos hasta tres días después no sabían qué tipo de sangre tenía la paciente, a quien continuaban administrando suero y vitaminas sin tomar en cuenta lo avanzado de la enfermedad.

Uno de los médicos recomendó traspaso a La Paz, pero pidió a los familiares asegurarse una unidad de terapia intensiva, no obstante que en los teléfonos de consulta del Ministerio de Salud informan que es responsabilidad de los médicos contactarse con el SEDES para buscar espacios en los hospitales Covid.

En el intento de conseguir unidad de terapia intensiva, comenzaron a consultar y cotizar servicios de cuidados intensivos con el triste resultado que en la mayoría de los 19 hospitales entre públicos o privados consultados, no había espacio.

De acuerdo con la versión de los familiares, mediante contactos telefónicos lograron encontrar una posibilidad en la Clínica Solidaria Fides de la ciudad de El Alto, donde pidieron como requisitos pruebas de tomografía, pruebas PCR y cotizaron Bs 20.000 por día de Terapia Intensiva, más Bs 20.000 de garantía y los medicamentos deberían suministrar los familiares sin tener la garantía que el paciente pueda salvar su vida.

En la segunda opción, también vía telefónica, hallaron un espacio en el Hospital Corazón de Jesús de El Kenko en la ciudad de El Alto. Ahí la cotización bajó a Bs 9.900 por día de terapia intensiva y Bs 30.000 de garantía, pero que serviría de un fondo para comprar medicamentos que le proporcionaría el mismo centro de salud.

Una tercera posibilidad se presentó en el Hospital de Clínicas donde recomendaron que la paciente podría ser transferida directamente al Servicio de Emergencia, pero en lista de espera mientras se desocupe alguna unidad de terapia intensiva.

En un tono de resignación una enfermera comentó: “hay que esperar que alguien muera para que entre a terapia, pero mire, ahí está la gente que está esperando”, apuntó a varios enfermos que tenían sueros y oxigeno como primeros auxilios.

No obstante los esfuerzos por conseguir un espacio de unidad de terapia intensiva, el otro gran problema fue el bloqueo de caminos entre la ruta Caranavi-La Paz. Mientras los movilizados alardeaban el éxito de su medida, la paciente de Guanay continúa siendo atendida pero víctima de la descoordinación interna entre médicos porque un turno no deja el cuadro de situación al médico entrante quien adivina el tratamiento a seguir.

La pandemia de coronavirus azotó ferozmente a la población de Guanay, donde se tienen cerca de 119 casos positivos confirmados, para un centro de salud insuficiente, un centro de aislamiento de diez camas y con médicos que se rigen a un protocolo de fase primaria pero que resulta ineficaz ante casos de pacientes avanzados.

Sin embargo estos hechos no solo se presentan en las ciudades capitales, ciudades intermedias, sino también en poblaciones rurales donde sus autoridades locales pecan de ineficiencia en la gestión pública para la atención de salud a víctimas de la pandemia.

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