Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 26 de enero de 2022
  • Actualizado 01:09

COVID-19 alcanza al 6% de los bolivianos en 4 olas y 23 meses

Las cifras de la pandemia, desde marzo de 2020, van en aumento. Pasaron dos gobiernos, nuevas medidas de contención, cepas, crisis sanitaria, corrupción y más. 
Una persona en terapia intensiva recibe atención. DICO SOLÍS
Una persona en terapia intensiva recibe atención. DICO SOLÍS
COVID-19 alcanza al 6% de los bolivianos en 4 olas y 23 meses

La pandemia de la COVID-19 dejó contagios en el 6% de la población boliviana en las cuatro olas que se presentaron desde marzo de 2020. 

Son más de 650 mil casos en una población de 11.67 millones y las cifras van en aumento. 

En estos 23 meses pasaron dos gobiernos, hubo rebrotes de casos, nuevas medidas de contención, cepas, crisis sanitaria, denuncias de corrupción y más.

Cada una de las olas tuvo características diferentes y sus picos más altos de contagios.

La alerta global se disparó el 2 de febrero de 2020 tras la aparición del coronavirus, una enfermedad que inició en la ciudad china de Wuhan, y el 26 el Ministerio de Salud reportó el primer caso sospechoso. Fue el 10 de marzo que dos mujeres, en Oruro y Santa Cruz desataron el pánico y la situación empeoró con las primeras tres muertes el 29 del mismo mes.

Desde la fundación Milenio informaron que el criterio para determinar cuándo termina una ola y comienza otra es el cambio de una tendencia descendente hacia una tendencia creciente de los contagios diarios. Es por eso que se identificaron hasta ahora cuatro olas.

PRIMERA OLA

Se extendió hasta mediados de 2020. El pico más alto reportado por las autoridades del Ministerio de Salud se dio el 18 de julio con 2.036 casos positivos. Pasaron 21 semanas para llegar a este pico alto.

En este tiempo se dio la suspensión de actividades educativas, los vuelos a Europa y las Elecciones Generales.

El Gobierno de Jeanine Áñez también dispuso la implementación de otras medidas como beneficios en los servicios básicos, alivio a los créditos e impuestos, además de los bonos Familia, Canasta y Universal.

Los bolivianos vivieron la cuarentena rígida hasta el 10 de mayo y el 11 comenzaron con la dinámica, además de medidas implementadas a nivel departamental y municipal para la contención del virus. Algunos terminaron aislados.

También, en este periodo, en algunas regiones se intentó impedir la atención de las personas contagiadas; uno de los enfermos huyó de un centro médico; y otro se quemó vivo en la frontera a manera de protesta por las medidas de contención por el dengue y la COVID-19. En Santiváñez (Cochabamba) y Patacamaya (La Paz) un evento social y una fiesta patronal expandieron el virus.

Hubo presión a los enfermos y personal de salud. En un caso, en Cochabamba, le obligaron a dejar su vivienda.

A su vez, hubo especulación en los precios de los medicamentos e insumos de bioseguridad por la compra masiva.

Los adultos mayores fueron los más afectados con un deterioro lento de los pacientes graves.

El 2 de septiembre se registró un nuevo récord con 102 decesos y el total en este tiempo fue de 8.949 víctimas fatales que representan el 6.2% de la tasa de letalidad.

La cifra de contagios alcanzada en este periodo fue de 144 mil.

En medio de todo esto, las familias peregrinaron para enterrar a sus muertos. Vecinos impidieron el ingreso a cementerios por miedo al contagio.

Asimismo, al grito de “tenemos hambre”, en Beni, marcharon y rompieron la cuarentena rígida.

Cochabamba vivió una etapa dolorosa con muertos en las calles sin recoger y en las casas por ser sospechosos por varios días ante la falta de un protocolo que evite la contaminación. Las instituciones se contradecían sobre sus funciones en estos casos.

Ante este escenario, miles llegaron hasta las farmacias en busca de dióxido de cloro. También utilizaron la Ivermectina, todo lo necesario para cuidarse y prevenir el contagio.

Finalmente, un informe de la Defensoría del Pueblo develó que el temor en la población y la falta de cumplimiento de algunas medidas dejó 1.337 causas penales y el arresto de 50.824 personas. La pandemia se judicializó.

SEGUNDA OLA

Comenzó a medianos de 2020 y se extendió hasta inicios de 2021. El pico más alto se registró el 26 de enero con 2.866 nuevos casos en un solo día. Tuvieron que pasar 6 semanas para llegar al pico más alto. 

En total fueron 110.000 personas contagiadas que tuvieron síntomas más severos que en la primera ola.

A su vez, fueron 2.896 muertas, siendo que la tasa de letalidad bajó a 2.6%. El récord de fallecidos fue de 74, el 2 de febrero de 2021. En enero, el 24, se reportó 56 víctimas de la pandemia. 

En este tiempo, autoridades de salud anunciaron el ingreso al país de la cepa brasileña y la andina. 

Las súplicas por la donación de plasma hiperinmune de personas que ya habían contraído el virus se hizo viral en las redes sociales. Familias ofrecían dinero, empleo y más a cambio de una bolsa. 

Autoridades y empresas privadas impulsaron la donación a cambio de algunos beneficios. 

Los profesionales médicos pidieron al gobierno de Luis Arce entrar en cuarentena rígida ante la escalada de los casos y el incremento de los profesionales en salud en los diferentes centros.

El plan gubernamental se basó en el diagnóstico temprano, la coordinación con los diferentes gobiernos autónomos y la vacunación masiva.

En este tiempo, se denunció la compra de respiradores chinos (324) y españoles (170) con sobreprecio por lo que algunas autoridades fueron procesadas y la Fiscalía ya emitió el requerimiento conclusivo de acusación. 

TERCERA OLA

Comenzó a inicios de 2021 y se extendió hasta julio, en medio de un paro médico contra las medidas del Gobierno.

Este periodo se caracterizó por la saturación de las unidades de terapia intensiva; la crisis de oxígeno y escasez de fármacos.  

Los precios se elevaron hasta cinco veces y las filas en los puntos de recarga del oxígeno medicinal crecieron. Familiares de pacientes con COVID-19 suplicaron por la atención de sus seres queridos. 

La presencia de la variante brasileña se extendió hasta esta ola y se mostró el doble de contagiosa que otras, además de ser más agresiva, principalmente para los menores de 50 años. Trajo síntomas como el dolor de estómago y más afectación en los pulmones. También llegó la cepa británica.

La curva descendente de casos se quedó en el medio y se mantuvo hasta elevar la cantidad de contagios. 

La cifra más alta de positivos se registró el 9 de junio con 3.839 casos.

El promedio de contagios diarios fue de 3.000, que representó mil positivos más que en la segunda ola. Las muertes también fueron de 70 en promedio.

Esta tercera ola fue calificada por los expertos como la más corta y también la más trágica, aunque el índice de letalidad bajó hasta el 2.2%.

El récord de muertes llegó el 15 de junio con 124 en el registro.

Durante el gobierno de Arce comenzó la vacunación. En enero se llegó al personal de salud; en febrero se amplió a los mayores de 60 años y personas con enfermedades de base; y en junio a las personas de entre 40 y 59 años.

Se alertó de la desinformación y la presencia de grupos antivacunas que hasta junio llevaron a Bolivia al borde del colapso sanitario. Las dosis que llegaron comenzaron a acabarse y la meta de la inmunidad de rebaño se ve más distante en ese momento.

En este contexto se dieron ciertos privilegios y abuso de poder, conocido como vacunas VIP o vacunagate en el hospital Cossmil y por la hija del expresidente y líder del MAS, Evo Morales, esta última que recibió la dosis cuando no le correspondía. El gerente médico de la Caja Bancaria fue despedido por este caso.  

Mayo fue el peor mes, de acuerdo con los registros, y también el más letal. 

Cochabamba fue considerado como el epicentro con un promedio de 50 fallecimientos por día, la mayoría de entre 30 y 45 años. 

Surgieron críticas por la resistencia del Gobierno a enfrentar la pandemia con medidas más drásticas y priorizar la reactivación económica del país.

CUARTA OLA

Fue confirmada recién en noviembre. Desde julio y hasta este mes, los casos bordearon los mil y fueron en descenso.

Se caracterizó por tener una drástica reducción de la letalidad hasta llegar al 0.7%.

En este periodo se alcanzan las cifras más altas de contagios y se vuelve el epicentro de la pandemia. El jueves escaló a 11.002 casos. Santa Cruz sigue siendo la región más golpeada de las cuatro olas.