Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 20 de mayo de 2024
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Contrabando burla controles con cisternas y buses “fantasmas”

Los contrabandistas se sirven de cualquier artimaña para introducir mercadería ilegal al territorio nacional, según un informe del Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando.
Mercadería de contrabando en el interior de un bus de pasajeros./ ADUANA NACIONAL
Mercadería de contrabando en el interior de un bus de pasajeros./ ADUANA NACIONAL
Contrabando burla controles con cisternas y buses “fantasmas”

Buses “fantasmas”, cisternas falsas de combustible, triciclos motorizados, camiones ligeros, carritos manuales y hasta porteadores que llevan mercadería ilegal sobre sus espaldas. Los contrabandistas se valen de casi cualquier método de locomoción con el fin de burlar los controles del Estado.

Desde hace ya varios meses, las autoridades de la Aduana Nacional y del Viceministerio de Lucha contra el Contrabando han detectado cambios en la forma de operar de los contrabandistas. 

Los camiones de transporte pesado son aún bastante utilizados, pero los contrabandistas recurren también a métodos alternativos para trasladar mercadería que ha sido internada ilegalmente al país.

BUSES “FANTASMA” “A

partir de la gestión 2022 hemos identificado que el transporte de pasajeros interprovincial e interdepartamental se convirtió en un medio para transportar mercancías de contrabando de todo tipo. En Desaguadero son las flotas de transporte interprovincial, pero donde más se ha localizado el fenómeno, es en el transporte  interdepartamental de la ruta Nueve, que une Yacuiba con Santa Cruz”, explicó el viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Pedro Vargas.

Para trasponer la frontera entre Salvador Mazza (Argentina) y Pocitos (Bolivia), los contrabandistas recurren a la fortaleza de las espaldas de los estibadores, luego la mercadería es cargada en camiones ligeros hasta Yacuiba y de ahí, además de los camiones de alto tonelaje, es camuflada en buses “de pasajeros” que son atiborrados de productos ingresados ilegalmente para seguir su camino hacia los principales mercados del país.

No llevan pasajeros (o llevan pocos) el resto de los asientos está, de acuerdo a las planillas, ocupados por una “delegación”, solo que esta está compuesta por cajas de detergente, packs de cerveza, bolsas de comida para perros, entre otros. Los buzones de carga también tienen mercadería ilegal a tope.

Hay inclusive empresas de transporte que han prescindido de los asientos en sus buses y han polarizado los vidrios de las ventanas como una forma de llevar más mercadería y cruzar con mayor sigilo los puestos de control de la Aduana Nacional. Algunas de estas flotas de transporte han sido identificadas como recurrentes en la comisión de este ilícito.

TORITOS

Volviendo a la frontera sudeste, los contrabandistas saben que en la carretera que une a Yacuiba con el norte (Villamontes, Boyuibe, Santa Cruz) existen varios controles fijos o móviles de la Aduana o las Fuerzas Armadas. Incluso se han emplazado retenes en las rutas alternativas usadas por los traficantes. Entonces estos han ideado un complejo y bien organizado sistema de trasbordos.

A la altura de Abapó, por ejemplo, estibadores descargan los camiones y acomodan la mercadería en “toritos”, motocicletas de tres llantas con una precaria carrocería. Una caravana de estos vehículos se interna por el monte para burlar los controles y una vez sorteada la vigilancia oficial, vuelven a cargar los productos a los camiones. 

Y CISTERNAS

“Vemos también que el contrabando se da modos. Es toda una organización. Hemos detectado también cisternas. ¿Quién puede pensar que una cisterna donde dice “peligro combustible” esté llevando dentro contrabando? Hemos visto, comprobado, en cuatro oportunidades que adentro había cerveza, harina, etc. Lo más preocupante son las modificaciones que hacen a sus vehículos”, comenta el Viceministro Vargas.

La autoridad se refiere a que también, tratando de burlar los controles que tratan de evitar el ingreso de mercadería de contrabando al país, los traficantes han modificado la estructura de los camiones que trasladan hidrocarburos para llenarlos con mercadería ilegal. 

Siendo que en muchos casos la mercadería de contrabando consiste en bebidas y alimentos y que esta es transportada en depósitos de gasolina y diésel, hay un serio riesgo de contaminación. Esta es solo una muestra, de acuerdo a la autoridad, de la falta de escrúpulos de los contrabandistas.