Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 21 de septiembre de 2020
  • Actualizado 21:44

CONFERENCIA SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO

Buscan apoyo internacional para la Chiquitanía en COP25

La Ministerio de Medio Ambiente y Agua afirma estar comprometido con la recuperación de las millones de hectáreas perdidas por los incendios.
El fuego afectó bosques y pastizales en agosto. | archivo
El fuego afectó bosques y pastizales en agosto. | archivo
Buscan apoyo internacional para la Chiquitanía en COP25

la paz/efe

Bolivia buscará apoyo internacional en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) para la recuperación de la Chiquitanía, que sufrió graves incendios que arrasaron con millones de hectáreas de bosque y pastizales.

La ministra interina de Medio Ambiente y Agua, María Elva Pinckert, informó que Bolivia participará en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático COP25, según un boletín de esa cartera.

En la reunión, la representación boliviana va a "exponer la política del Gobierno" de la presidenta interina del país Jeanine Áñez sobre las áreas protegidas con énfasis en la situación de la Chiquitanía, según el comunicado.

También se abordará la situación del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), una importante reserva natural donde se pretendía construir una carretera en el gobierno del expresidente Evo Morales.Además expondrán sobre la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía,en la región sureña de Tarija, donde empresas petroleras realizaban exploraciones de hidrocarburos que por ahora está paralizada.

La ministra junto a un grupo de representantes de pueblos indígenas "provenientes de las áreas protegidas" partieron este domingo hacia Madrid, donde se realiza la cumbre climática, y se prevé que la representación boliviana tome la palabra el próximo miércoles 11 de diciembre.

La Chiquitanía boliviana, en Santa Cruz, sufrió de graves incendios desde comienzos de agosto que arrasaron millones de hectáreas de bosques y pastizales, además de la vida silvestre que albergaba el lugar. La superficie quemada comprende reservas y áreas naturales protegidas, que son el hábitat de importantes especies de plantas y animales salvajes en la Chiquitanía, una zona de transición de entre el Chaco y la Amazonía.