Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 10:19

Bolivia, con tareas pendientes a un año de los grandes incendios forestales

Incendio en la Amazonía (2019). EFE
Incendio en la Amazonía (2019). EFE
Bolivia, con tareas pendientes a un año de los grandes incendios forestales

Las tareas de recuperación del bosque seco chiquitano en Bolivia, en el que hace un año se produjeron incendios forestales de gran magnitud, tropiezan por la emergencia sanitaria por la COVID-19 y las acusaciones hacia el Gobierno interino de defender intereses de sectores agroindustriales.

A parte del imprevisto de la pandemia por el nuevo coronavirus, que afecta a Bolivia desde marzo pasado, están los efectos de la crisis política de octubre y noviembre pasados, que se produjo poco después de que se controlaran los fuegos que afectaron la Chiquitania los meses anteriores.

Aquellos sucesos dejaron alrededor de cuatro millones de hectáreas afectadas por el fuego, muchas de ellas en reservas naturales del departamento de Santa Cruz, que fue el centro de aquella tragedia ambiental, con serias consecuencias en los bosques primarios, la fauna y la vegetación del lugar.

LA PANDEMIA FRENÓ LO PLANIFICADO

La pandemia "perturbó todo lo que tenía planificado en términos de previsión", dijo a Efe el director de la Fundación de Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), Roberto Vides.

El directivo de esta ONG precisó que poco después de los grandes incendios se aplicó un "plan de emergencia" orientado principalmente a "dar apoyo" a las comunidades rurales afectadas, con alimentación, provisión de agua y equipos de prevención del fuego.

Hasta el momento no se ha podido determinar el verdadero golpe en aquellos sitios en que los fuegos han sido más agresivos, en los que "el impacto en el suelo y el banco de semillas ha sido muy fuerte" e incluso ha afectado el hábitat del jaguar boliviano, mencionó.

Vides también manifestó que durante la cuarentena el único sector donde las actividades no han parado ha sido el agrícola, pues "con o sin pandemia el fuego avanza" de la misma forma, al referirise a los incendios de este año.

CRÍTICAS AL GOBIERNO INTERINO

A juicio del director de la Fundación Solón, Pablo Solón, el Gobierno interino de la presidenta Jenine Áñez ha hecho muy poco por la Chiquitania tras la tragedia ambiental de 2019.

Solón declaró a Efe no se han tomado en cuenta aspectos como "anular las leyes o decretos que incentivan los incendios", muchas de esas normas impulsadas por el anterior Gobierno de Evo Morales, y que ni el Ejecutivo ni el Parlamento han dado ese paso a pesar de ser "muy fácil de hacer".

Aquellas normas fijan multas bajas o perdones a determinadas sanciones, además de que incentivan las quemas, aseveró.

Para el activista y exdiplomático boliviano, la solución pasa por "dejar que la naturaleza se recupere" y que para ello debiera fijarse una "cuarentena" o "pausa ambiental" que impida volver a quemar.

El director de la FCBC coincide con Solón en que "no se hizo" las modificaciones a las normas que en este momento debieran estar ajustadas.

MÁS INCENDIOS QUE EL AÑO PASADO

Un reporte del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia, tomado por la Fundación Solón, dio cuenta de que en julio de 2020 los incendios forestales han aumentado, ya son 16.826, en relación al mismo mes del año pasado cuando hubo 14.976 focos de calor.

Para Solón, esto se explica en parte porque el Gobierno de transición supuestamente defiende "los intereses de los sectores que están quemando la Chiquitania" como ganaderos y agroindustriales, y no se trata de un "olvido involuntario" por atender los efectos de la pandemia.

En cambio, la FCBC considera que la Chiquitania boliviana está "en condiciones más vulnerables" que las de 2019 ante periodos de sequías intensas, que serán todavía más extremas en los próximos años, aunque difiere de la posición de Solón sobre los actores que inciden en la propagación de incendios.

Para los siguientes días se espera la presentación de un nuevo plan para la rehabilitación de la Chiquitanía por parte del Gobierno interino, según informó a Efe una fuente de la Gobernación de Santa Cruz.

Los incendios de agosto del año pasado en esta zona de transición entre el Chaco y la Amazonía pusieron en cuestión al Gobierno entonces de Evo Morales, por haber aprobado unas normas que según distintos sectores propiciaron las quemas con fines agrarios dando lugar a uno de los peores desastres naturales de la historia reciente del país en una zona de alto valor ecológico.