Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 26 de enero de 2021
  • Actualizado 17:27

Bolivia adquiere cinco buses “anti-COVID-19” e inteligentes

Se trata de unos micros con dispensador de gel sin contacto, iones que “destruyen al virus” y un detector de temperatura sonoro. Perú quiere instalar los eléctricos en 2021.
Vehículos con sistema de bioseguridad. MODASA
Vehículos con sistema de bioseguridad. MODASA
Bolivia adquiere cinco buses “anti-COVID-19” e inteligentes

¿Es posible pensar en una suerte de “buses inteligentes” que atacan al coronavirus mientras el vehículo urbano cumple su función y traslada a los pasajeros hacia su lugar de destino? Al parecer, la idea no solo es factible, sino que se presenta como un hecho ya en Bolivia. Al menos, el mercado nacional posó su interés en este tipo de motorizados y adquirió cinco unidades, a la espera de hacer posible su utilización masiva, en un contexto limitado por la pandemia.

Se trata de los “buses anti-COVID-19” de la firma incaica Modasa Bolivia,  micros considerados “smart” debido a su sistema tecnológico avanzado y adaptado a las circunstancias actuales. Así, estos vehículos cuentan con un sistema de purificación de aire con lámparas UV (ultravioletas) que funciona de la mano del aire acondicionado durante todo el trayecto del viaje.

De acuerdo con Edgar Santamaría, encargado de la comercialización de los buses, “el aire del ambiente se recicla por las rejillas  y es ahí cuando el equipo instalado ataca al virus con lamparas UV e iones que desactivan al patógeno”.

 Otra de las cualidades del bus es su dispositivo de medición de temperatura, que detecta cuando una persona tiene más de 37 grados en su cuerpo. Inmediatamente activa un sonido para enviar la alerta. Lo mismo sucede cuando el viajero se ha colocado erróneamente el barbijo. Entonces, cuando este se dispone a abordar, el sistema le “pide” que corrija la posición de la mascarilla.

Bajo la premisa de disminuir el contacto físico entre el pasajero y todos los objetos, el micro cuenta con un dispensador de gel que detecta la mano cuando esta se encuentra cerca, lo que se traduce en la no necesidad de contacto.

Otra de las características es que cuenta con cortinas “antibacteriales y antifluidos” en cada asiento.

“Si pasa alguien y tose, esas separaciones evitarán que atraviesen los virus”, mencionó Santamaría.

La empresa nacional Bolpar compró las cinco unidades, que son de doble piso, de acuerdo con la información proporcionada por el ejecutivo. “Ha visto a bien darles estas facilidades a sus clientes. Hemos estado en comunicación con otros más para poder implementarlos. Muchos están interesados, pero entiendo que la normativa en Bolivia no es al 100% clara, por lo que no se atreven aún a dar una inversión, a sabiendas de que no puedan recuperar. El Gobierno debería dar facilidades  a las empresas que invierten en seguridad”.

BUSES ELÉCTRICOS

En los últimos meses, la empresa Modasa ha comenzado a generar expectativa en las redes sociales con relación a la implementación de buses que funcionen con electricidad en el país. En este sentido, proyecta promover con mayor fuerza la idea de comercializar estos motorizados en el primer semestre de 2021. Los impoderables de la pandemia por el coronavirus han modificado los planes iniciales.

El empresario boliviano, entonces, se acercó a la compañía, con la idea de concretar posibles importaciones, aunque el panorama al respecto aún no está claro. “Existen conversaciones e interés por parte de empresarios netamente del rubro urbano. Nuestro vehículo eléctrico ha sido desarrollado con una autonomía de 200 kilómetros, con una capacidad de batería de 200 kilowatts”.

Santamaría pone en consideración que las características geográficas de Bolivia, país en el que coexisten relieves con valle y montañas, impulsan a que se piense en capacidades mayores: 300 kilowatts, equivalente a 300 kilómetros de recorrido.

En materia de inversión inicial, el ejecutivo reconoce que las cifras podrán ser importantes en comparación con la inversión de motorizados que funcionan con diesel.

Rescata que la rentabilidad en el tiempo, en cambio, es notoria. Así, su equipo ha dirigido una investigación mediante la que ha llegado a la siguiente conclusión: “Hemos hecho un análisis. Aproximadamente, con  relación a un bus a gas, estamos por debajo de una recuperación de aproximadamente seis veces lo que la persona invertiría en ese bus. En cuanto a Bolivia, estamos viendo el análisis”.