Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 10:36

En Beni ofrecieron hasta “curas milagrosas” que intoxicaron

Organizaciones científicas hallan que la automedicación fue uno de los factores que gatilló la ya deteriorada salud de uno de los departamentos con más casos de COVID-19.

Uno de los pacientes que llegó con intoxicados a un centro hospitalario de Beni. (FOTO-GENTILEZA ATB)
Uno de los pacientes que llegó con intoxicados a un centro hospitalario de Beni. (FOTO-GENTILEZA ATB)
En Beni ofrecieron hasta “curas milagrosas” que intoxicaron

El video recuerda a una escena de exorcismo. Las imágenes muestran a una mujer que al toser pareciera que va a botar su alma. A su lado está un hombre que la alienta a toser más: “bota todo lo malo que tenés, no te detengás, que se devuelva el demonio” dice con tono de predicador, mientras otra persona ayuda.

Hace que la mujer trague un medicamento con agua. Él no lleva barbijo ni guantes ni lentes y solo se aleja un poco cuando la tos de ella desgarra su cuerpo desfalleciente. La grabación fue difundida por el canal de televisión TN de Beni, una de las regiones más afectadas por el virus de la pandemia en Bolivia.

Un día después, en otra imagen se ve a la misma paciente esta vez sentada al borde de su cama agradeciendo y bendiciendo las manos del “doctor que la salvó del mal”. La mujer dice no saber al nombre del médico.

La Sociedad Científica del Beni, el Colegio de Médicos de Beni y la Sociedad de Terapia Intensiva de Bolivia identificaron el médico como Alejandro Unzueta Shriqui, un odontólogo beniano y uno de los muchos médicos que llegó hasta esa región para ofrecer “curas milagrosas” en una bolsa nylon para la COVID-19.

En 11 días, el hombre repartió más de 50 mil kits de medicamentos a familias benianas. El paquete tenía al menos cuatro medicamentos que los científicos calificaron como “combo asesino” porque lejos de salvar vidas provocó intoxicación y ahondó los males de los enfermos. 

El canal ATB mostró cómo la noche del 26 de mayo dos largas filas esperaban su turno para recibir su lote en Trinidad, la capital de Beni. “El Dr. Unzueta nos está dando el tratamiento completo” decía una persona con voz esperanzadora bajo la mirada de policías que otorgaban seguridad.

Horas después, los centros médicos del Beni reportaron casos de intoxicación. Un paciente postrado en una cama contó al mismo medio de televisión: “Tomé al pie de la letra el tratamiento de Unzueta, pero me quedé sin fuerzas  ya no puedo respirar”. 

Otra mujer mayor relató que también consumió esos medicamentos por cuatro días y empezó a vomitar y sentir nauseas.

El médico de turno explicó que solo esa noche había atendido a cuatro casos de intoxicación. “Los medidamentos está causando taquicardia, a otros está descontrolando su azúcar y a los demás subió la presión”.

El presidente de la Sociedad Científica del Beni, Carmelo Meruvia, señaló que la población se automedicó y que fue un problema que ahondó la pandemia. Llegaron pacientes con palpitaciones (taquicardia). “Sabemos que estamos diezmados, pero seguimos dispuestos a ayudar en la orientación a la gente. Les pedimos que eviten complicaciones”, señaló.

CURA “DIVINA” Alejandro Unzueta es odontólogo. Dice ser cristiano que venció al coronavirus y que una luz le iluminó y dio la receta divina. 

El 28 de mayo pasado, en contacto con la página Urgente.bo, Unzueta afirmó haber encontrado la cura contra el coronavirus gracias a Dios y que la misma podría ser vendida a Estados Unidos (EEUU), cuyo presidente Donald Trump ofreció una fuerte suma de dinero por la cura del virus.

 “Fue una receta milagrosa encontrada por el amor de un padre hacia su hijo y eso abrió el corazón de Dios y me envió esta recetita. Son cuatro remedios, cuatro ángeles celestiales que detienen la ira del cuarto apocalipsis, el que quiere creer que crea, la palabra está dicha y la fe ha sido encendida. Estos cuatro medicamentos curan, no a algunos, a todos. Hemos entregado más de 30 mil kits en Trinidad y todos se han curado. (…) Estamos escondiendo la fórmula mágica que hasta el presidente Donald Trump dijo que iba dar una recompensa de millones. Yo hablé con un canal grande y les dije que le digan a Trump que aquí está la fórmula”, aseguró.

Consultado sobre de qué se trata la “receta milagrosa”, explicó que son cuatro pastillas que se la deben ingerir en conjunto. “Un medicamento que vale 0.20 centavos en las farmacias, con 10 de esas pastillas el paciente mejora, pero como son cuatro medicamentos, se necesita que los cuatro sean ingeridos. Indometaciona, azitromicina, sulfametoxazol trimetoprima y prednisona. (…) Cuatro medicamentos simples del pueblo, si se lo vendiera a costo no llegaría ni a 10 bolivianos el tratamiento”.

El odontólogo contó que los medicamentos y su supuesto efecto curatorio fue presentado al Servicio Departamental de Salud (SEDES) del Beni e incluso a las autoridades del Gobierno, sin embargo, sus afirmaciones y los medicamentos fueron “rechazados y despreciados”.

Contó que lo acusaron de ser un dentista que está promoviendo la automedicación. Indicó que es un profesional independiente, que cuenta con una clínica privada prestigiosa en Santa Cruz.

Después, el odontólogo   Unzueta publicó en sus redes sociales que se quedó sin recursos para comprar los fármacos.

El SEDES no solo que rechazó la receta planteada por Unzueta, sino que la prohibió.  La presidenta del Colegio Médico de Beni, María del Carmen Guayacuma, dijo que el odontólogo omitió las recomendaciones del Comité de Operaciones de Emergencia (COED) de Beni, que se reunió con él para que deje de poner en riesgo la salud de la población con la entrega gratuita de medicamentos no prescritos.

“Quiero hacer de conocimiento público, en su momento hemos tenido una reunión con el doctor Unzueta. Lamentablemente ha hecho caso omiso y es algo preocupante, por lo que se analiza qué se hará con él”, afirmó Guayacuma.

GATILLÓ LA SALUD  El presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina y Terapia Intensiva, Adrián Ávila, consideró que la acción del odontólogo Unzueta estuvo reñida con la ley y la ética. “Usurpó funciones porque ha ejercido ilegalmente una profesión, ha atentado contra la salud de las personas ya afectada por la pandemina. Si es odontólogo solo debió dedicarse a la cavidad bucal”.

Dijo que en Beni se jugó con la fe de las personas. “Les decían: el tratamiento tienes que aplicarlo con fe, caso contrario no sanarás. No solo era él, habían más. Es como una secta que juega con los sentimientos de las personas. Los intensivistas también tenemos fe, pero no tenemos poderes milagrosos. No podemos jugar con las expectativas de las personas anteponiendo en la fe una profesión que no es de su campo”.

Señaló que aún está pendiente un informe final de los hallazgos y situación que encontraron en un viaje que un grupo de siete médicos realizó desde La Paz hasta Beni para apoyar. “Pero considero que la automedicación ha gatillado en la delicada situación de salud de los pobladores”. 

Medicamentos

Contraindicaciones

El presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina y Terapia Intensiva, Adrián Ávila,   encontró que los cuatro medicamentos que repartió el odontólogo Alfredo Unzueta no están respaldados por estudios científicos y que si se toman todos juntos ocasionan severos daños a los riñones, al corazón y pulmones.

* La azitromicina  puede causar daños al hígado si se dosifica con la hidroxicloroquina causa problemas cardíacos.

* La indometacina  puede desencadenar en arritmias y asociado azitromicina complica más la esfera cardiaca. Su uso puede llevar a deficiencias renales.

* El cotrimoxazol es  hepatotóxico. 

* La prednisona tiene más de 20 efectos colaterales, el más grave cuando uno cursa con una infección viral como el coronavirus es que ataca al sistema inmunológico.  

El especialista señaló que los benianos son, en gran mayoría, hipertensos y obesos a quienes los medicamentos mencionados afecta su salud en lugar de ayudar.