Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 21 de junio de 2021
  • Actualizado 15:42

A MÁS DE UN AÑO DE LA DIMISIÓN DE EVO MORALES

El Alto: huellas de la revuelta popular todavía son visibles

Varias unidades policiales fueron incendiadas. Actualmente, 3 de 13 estaciones atacadas volvieron a abrir sus puertas aunque no con la regularidad de antes.

Una vista de instalaciones de la Policía destrozada en El Alto. 	        PETER LUNA
Una vista de instalaciones de la Policía destrozada en El Alto. PETER LUNA
El Alto: huellas de la revuelta popular todavía son visibles

A más de un año de las elecciones anuladas en 2019, las huellas de la violencia todavía son visibles en El Alto, donde entre octubre y noviembre de esa gestión, esa ciudad se convirtió en escenario de enfrentamientos entre quienes apoyaban al Movimiento Al Socialismo (MAS) y los detractores a ese partido político.

Recordemos que el 20 de octubre de ese año, el país vivía una jornada electoral aparentemente sin sobresaltos, sin embargo, al momento del conteo rápido, al finalizar la jornada, se detuvo el sistema TREP, situación que llamó la atención de las organizaciones políticas.

El lunes 21 de octubre,la Federación de Juntas Vecinales de El Alto liderada por Néstor Yujra mostraba su desacuerdo con la suspensión del conteo rápido porque en su criterio significaba que se estaba gestando un fraude electoral, desde la dirigencia del MAS en esa ciudad minimizaban la posición de aquella organización vecinal.

Para el martes 22 de octubre la hipótesis de un fraude fue creciendo porque algunos dirigentes de padres de familia de unidades educativas denunciaban la existencia de material electoral en sus establecimientos, pese a que habían transcurrido más de 48 horas de las elecciones generales.

En el colegio Vicente Tejada donde emitió su voto la exministra Wilma Alanoca existían al menos 28 maletas electorales, las cuales no habían sido retiradas por funcionarios del Órgano Electoral Plurinacional lo que hacía presumir que el conteo de votos presentaba irregularidades.

Los días transcurrían y el rumor de un fraude crecía, así mismo incrementaba el nivel de discrepancias entre quienes denunciaban la presunta irregularidad y quienes rechazaban aquella situación, a esto se sumó el anuncio del exlíder del Comité Cívico de Santa Cruz Fernando Camacho, de llegar a la sede de gobierno para entregar una carta al entonces presidente Evo Morales para que renuncie al cargo.

El anuncio del exlíder cívico cayó como una amenaza a la militancia del partido azul que se apostó el lunes 28 de octubre en exteriores del aeropuerto internacional de El Alto para no permitir su arribo “nos hemos enterado de que el señor Camacho estaría llegando a la ciudad de El Alto, nos hemos autoconvocado los vecinos, este acto del señor Camacho es un acto de provocación”, dijo entonces, el dirigente del MAS en El Alto Daniel Ramos.

La tarde de aquel lunes, los sectores sociales afines al MAS llevaron adelante un cabildo donde determinaron defender al gobierno de Evo Morales, Ramos en esa oportunidad dijo que la Confederación de Trabajadores Campesinos había resuelto cercar La Paz, lo que agudizaba el conflicto.

La tensión crecía en otras regiones del país, el entonces director nacional de la FELCC Julio Cordero informaba el 01 de noviembre que la Policía había aprehendido a más de 15 personas en Cochabamba quienes habrían hecho uso de explosivos, dijo en aquella oportunidad que desde el inicio del conflicto hasta esa fecha se había aprehendido a 191 personas, así mismo señaló que 60 funcionarios policiales resultaron heridos.

Para el lunes 04 de noviembre, la tensión crecía aun más porque nuevamente se especulaba sobre la llegada del exlíder cívico Luis Fernando Camacho, entonces la militancia del MAS nuevamente tomó el aeropuerto internacional de El Alto donde mucha gente instaló una vigilia permanente.

El martes 05 de noviembre, centenares de personas bloqueaban los accesos y salidas de la terminal aérea para no permitir que Camacho arribe a esa ciudad, los usuarios de las líneas aéreas tuvieron que ser sometidos a estrictos controles por parte de dirigentes vecinales, incluso llegaron a solicitar documentos de identidad, un periodista de un medio escrito fue retenido en el lugar por el solo hecho de ser del departamento de Santa Cruz, una mujer que arribaba de 

Cochabamba fue agredida cuando filmaba las escenas, la Policía logró rescatarla de la turba.

Durante esa tensa jornada, un grupo de personas rompió el cerco policial e ingresó a las áreas de arribo a la terminal aérea donde evidenciaron que Camacho había tomado otro vuelo para retornar a Santa Cruz ante la difícil situación, el exministro de medio ambiente y aguas Abel Mamani manifestaba en esa oportunidad que no permitirían la llegada de Camacho y tampoco la instalación de un cabildo contrario a sus intereses.

ENFRENTAMIENTOS Mientras eso ocurría en inmediaciones del aeropuerto, grupos de personas que pretendían desactivar los bloqueos se apostaron a lo largo de la avenida 6 de Marzo donde hubo intercambio de piedras, petardos y otros objetos informaba el entonces comandante regional de Policía, Franz Sellis, la autoridad señalaba que se tuvo que aplicar métodos de persuasión para evitar mayores confrontaciones además del uso de efectivos escuderos para proteger algunas instituciones bancarias que estaban en riesgo.

Otro policía de bajo rango quien pidió guardar su nombre en reserva, contó que aquel miércoles por la tarde la situación era incontrolable, por lo que sus superiores sugirieron el repliegue porque la multitud era superior a los efectivos policiales en inmediaciones de la avenida 6 de Marzo.

La situación se repetía conforme pasaban los días hasta que el domingo 10 de noviembre, cuando se conoció la renuncia del entonces presidente Evo Morales lo que derivó en una ola de protestas en contra de las fuerzas del orden a quienes apuntaban como autores de su dimisión porque días antes se habían declarado en motín que se inició en Cochabamba y se extendió a todo el país.

Al día siguiente, el lunes 11 de noviembre, varias unidades policiales fueron incendiadas con todo lo que había dentro de sus oficinas

A casi un año de aquel episodio, tres de 13 unidades atacadas volvieron a abrir sus puertas, aunque no con la regularidad de antes porque parte de su infraestructura no fue refaccionada.