Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 28 de marzo de 2020
  • Actualizado 16:00

Unos 400 bolivianos que son obligados a volver cada día al país enfrentan arremetida en lugares de origen  

Trabajaban en el comercio y en la construcción. Los Gobiernos de los países que también son afectados por el coronavirus asumieron medidas y paralizaron sus actividades, por lo que no tienen más opción que salir del lugar donde estaban.
Marcel Rivas, director general de Migración
Marcel Rivas, director general de Migración
Unos 400 bolivianos que son obligados a volver cada día al país enfrentan arremetida en lugares de origen  

Al menos 400 compatriotas ingresan cada día por las fronteras del país, obligados por falta de ingresos y la necesidad de estar con sus familiares, durante la cuarentena total. Trabajaban en el comercio y la construcción en el exterior, pero no tuvieron más opción.

Su retorno fue en medio de la intolerancia de personas en sus lugares de origen que bloquearon y cercaron los centros donde debían cumplir su aislamiento. Ayer amenazaron con quemarlos vivos, en Llallagua (Potosí).

El director general de Migración, Marcel Rivas, informó ayer, citado por ANF, que su ingreso fue bajo estricto control médico. 

La mayoría de los connacionales ingresa por la frontera con Chile y Brasil, y en menor cantidad por Perú y Argentina.

Según la autoridad, Pisiga (Oruro) es la ruta de mayor movimiento. Por ahí ingresan de entre 100 y 120 bolivianos por día.

 “El cien por ciento de estos ciudadanos están siendo sometidos al control estricto de salud, pero además están siendo remitidos a los centros especiales de confinamiento y de cuarentena que ya se ha establecido en el eje central”, manifestó.

Explicó que en la frontera se hacen las revisiones médicas a los compatriotas, y luego por precaución, se les remite a los centros de confinamiento y cuarentena habilitados en distintas regiones del país. Ahí el Ministerio de Salud se hace cargo de hacer el seguimiento y los controles respectivos.

La autoridad mencionó que los ciudadanos que retornan al país están en buen estado de salud y se los envía a los centros de confinamiento solo como medida preventiva.

PRESIÓN Según Rivas, los bolivianos padecen algunos maltratos.

“Son los ciudadanos que trabajan en fábricas, industrias, construcción e inclusive como servicio doméstico, en restaurantes, etcétera. No les están pagando, pero sus gastos siguen en el alquiler y la alimentación y por eso deciden regresar”.

El director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Oruro, Henry Tapia, denunció, citado por ABI, que pobladores y autoridades del municipio de Llallagua, del departamento de Potosí, amenazaron con quemar a 12 personas oriundas de esa región, que retornaron de Chile.

"Ayer, en coordinación con el personal médico de Llallagua, se quedó para trasladar (a estas personas a su región de origen), pero lamentablemente debo indicar que al llegar a Llallagua, han sido detenidas por la población (y) autoridades del municipio de Llallagua, indicando que se las va a quemar, no puede ser que estén actuando de esa manera las autoridades", lamentó Tapia, en entrevista con Bolivia TV.

Entre el sábado y martes pasados, según información oficial del Gobierno, ingresaron por Pisiga, frontera con Chile, 360 ciudadanos bolivianos, que luego fueron trasladados a sus respectivos departamentos de origen y las 12 personas rechazadas en Llallagua formaban parte de ese numeroso grupo.

“En Llallagua debían ser recibidas, había familias esperándolas, pero han tenido que retornar a Oruro y están (siendo sometidas) nuevamente a una valoración médica y están en un lugar de aislamiento", explicó.