Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 21 de octubre de 2019
  • Actualizado 14:22

PATRIMONIO CULTURAL

Templos y cementerios del Valle Alto

Templos y cementerios del Valle Alto
Se denomina mancomunidad del Valle Alto a un extenso territorio conformado por 15 gobiernos municipales: Punata, Capinota, Santiváñez, Arani, Villa Rivero, Cliza, Toco, Tolata, Tarata, Anzaldo, Sacabamba, Arbieto, Tacachi, Villa Gualberto Villarroel (Cuchumuela) y San Benito.

Al interior de estos municipios existe gran riqueza patrimonial natural, cultural material e inmaterial.

En este extenso territorio se pueden crear numerosos recorridos.

Con motivo de conocer una parte del patrimonio cultural en el Valle Alto cochabambino, brindamos el ejemplo de un recorrido temático, por templos y cementerios, que puede ser realizado en un solo día. Saliendo de la ciudad de Cochabamba en las primeras horas de la mañana, se logra visitar en secuencia los siguientes lugares: convento de Santa Catalina de Collpa Ciaco, templo de San Bartolomé de Arani, cementerio de Arani, templo de San Juan Bautista, cementerio de Punata, templo de Toco, cementerio de Toco, templo de Cliza, cementerio de Cliza, templo de San Pedro de Tarata, convento Franciscano de San José de Tarata y cementerio de Tarata.

Un recorrido temático por templos y cementerios de los municipios elegidos del Valle Alto cochabambino hace notar la urgente demanda y necesidad de elaborar proyectos multidisciplinarios de promoción, difusión, sensibilización, gestión, valoración, conservación, rehabilitación y restauración del conjunto de bienes culturales que posee esta región; acciones que permitirán la recuperación y reconocimiento de la identidad local colectiva, muchas de las veces influenciada por culturas ajenas al lugar, poniendo en riesgo la continuidad de las tradiciones locales.

Esta exploración y difusión de los valores patrimoniales de sitios religiosos y funerarios se constituye en un aporte para motivar a la investigación regional en cada uno de los espacios y su posterior difusión a la población en su conjunto.

Gran parte de la gestión municipal desconoce estos valores y le da poca o ninguna atención a su conservación. No se conocen inversiones concretas que promocionen estos recorridos en calidad de turismo educativo cultural y patrimonial; situación que obliga a la creación de actividades que promuevan el interés en estos sitios.