Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 23 de septiembre de 2019
  • Actualizado 07:46

Sistema Integral de Transporte Público

Sistema Integral de Transporte Público
Cochabamba viene rezagando la transferencia hacia un modelo de ciudad moderna, ya sea por ausencia de planificación o por indecisión en la toma de decisiones. Lo cierto es que aún no es posible ver en una ciudad compacta, planes de desarrollo urbano que permitan a sus habitantes vivir de acuerdo a las circunstancias. Entre estos, un plan importante se relaciona con el transporte público.

La medida nacional de implementar un tren metropolitano y el planteamiento municipal de generar una vialidad soterrada en la zona norte, son soluciones parciales en términos de modalidad y manejo del espacio, y no constituyen respuestas de largo plazo en una ciudad con alto índice de crecimiento.

Esta capital metropolitana crece con fuerza y se expande aceleradamente hacia la periferia de sus municipios conformando enclaves dispersos, por lo que las soluciones a sus necesidades deben ir más allá de las buenas intenciones e intervenciones cortoplacistas para realmente mejorar el sistema y aportar en el desarrollo local.

Un transporte público efectivo y eficiente, constituye una demanda que la ciudad no puede seguir eludiendo. No es posible insinuar movilidad urbana sin contar con un sistema integrado de transporte público.

El BRT, metro, tranvía, tren eléctrico, metrocable o teleférico, como medios aislados no solucionan el problema en su conjunto. Es cierto que Cochabamba no representa el PIB más alto a nivel nacional, sin embargo, sus desafíos urbanos son tan altos como de las primeras ciudades, y las oportunidades que precisa deben aportar a la modernización urbana y al bienestar de sus ciudadanos.

Mientras, cualquier alternativa por más innovadora que parezca no soluciona la precariedad, por lo que es preciso pensar en una solución sistémica y de largo alcance; un plan urbano que además incorpore la renovación de la infraestructura vial y la posibilidad de dotar mecanismos de confort y funcionalidad urbana a los habitantes.

Los intereses políticos sectoriales son muy fuertes e impiden desarrollar proyectos rentables, social, económica y ambientalmente.

Urge integrar en la evaluación de la ciudad a las instancias privadas, las organizaciones sociales y al Estado, de manera de comprometer a todos los actores que más allá de la política, anticipen el desarrollo de la ciudad.