Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 07 de diciembre de 2019
  • Actualizado 22:24

Politiquería y efectos

Politiquería y efectos
Politiquería se trata de la acción y efecto de politiquear, en nuestro caso entendiendo este verbo en su acepción de hacer política de intrigas y bajezas. La politiquería, es la corrupción de la actividad política, cuando el aparato estatal o el poder social son puestos al servicio de los intereses particulares, de grupos o de clases sociales; políticos al servicio de intereses particulares, que engañan, que manipulan, que abusan del poder y otras cosas más, ellos hacen creer que la política es sucia, para que no se participe de ella, y ellos puedan hacer lo que quieren, enriquecerse con todos los recursos del país y que nosotros no hagamos nada, nos hemos hecho pasivos en la participación política. Lo peor es disimilar que se actúa en beneficio de una colectividad, independientemente de los conocimientos que se tengan, la apariencia de beneficio es lo más deleznable.

Cuando en campaña todavía se tiene la esperanza de derrotar al otro candidato presidencial, no se duda ni un instante en referirse a él como el candidato malo y a los copartidarios que se van a las filas de este último se les increpa con vehemencia, tildándolos de oportunistas, traidores o vendidos. Pero, sorpresa, cuando ya se perdieron las elecciones contra esa persona, el antiguo rival acérrimo, que estaba en contra de los planteamientos políticos del ganador, tampoco lo piensa dos veces para aceptar embajadas o representaciones internacionales bajo el mando del otro candidato. Si lo hace otro, es politiquería; si lo hago yo, es dejar de lado las diferencias para buscar el bien del país. La verdad es que luchan contra la politiquería ajena, porque la propia nunca es vista como tal, y en ese orden de ideas, se está contra la politiquería del otro, no porque esté mal, sino porque le quita espacio y oportunidades a la propia corrupción, bajo la filosofía de que si no me lo robo yo, alguien más se lo robará. La politiquería carece de grandeza, de proyección histórica, de perspectivas ideológicas. Se desenvuelve en medio de la maquinación ruin, la vulgaridad, el mimetismo, los tránsfugas, la ausencia de ideas de ideales.

La politiquería es un subproducto de la política. Es su degeneración. El oportunismo es uno de los elementos de la politiquería junto con la intriga, la maquinación, el bajo vuelo de las ideas, el inmediatismo de miras y otras particularidades. La politiquería critica pensando en que es autosuficiente en su información.

Por el contrario ser político es otra cosa. Es una misión trascendental de beneficio público. Es la tarea de conducir los pueblos y administrar su patrimonio correctamente. La política es para construir el bien común, facilitar el desarrollo integral y construir la paz.