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  • Diario Digital | martes, 18 de junio de 2024
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Nuestra necesidad sentida

Nuestra necesidad sentida
Desde hace unas semanas, a partir del Concejo Municipal, venimos escuchando algunas opiniones acerca de la posibilidad de construir donde, al menos hasta ahora es el hipódromo, el mejor estadio de fútbol. La alternativa que proponen algunos concejales es, antes que una cancha un buen hospital bien equipado que responda a las necesidades de la población, y sabemos que como consecuencia de accidentes de tránsito, atracos y otros tipos de violencia, a diario mueren muchas personas por falta de un auxilio oportuno.

No todo es importante ni todo es prioritario. ¿Qué es más importante, un campo deportivo o un hospital? Si no se padece de alguna obsesión, respondemos que lo prioritario es la salud y para corroborar esta afirmación no se necesita ser un estratega ni experto en planificación; solo se necesita abrir los ojos para ver el drama que padece tanta gente, tal vez en nuestra propia familia. Por supuesto, no podemos negar que el deporte sea un medio para mantenerse saludables, pero darle más importancia que a un buen hospital nos trae a la memoria aquello que expertos en inteligencia emocional llaman “incompetencia inconsciente” porque están mostrando que no conocen a su pueblo, ni se han preguntado cuáles son las necesidades sentidas de la población; si se han preguntado prefieren no responderse porque saben hacia dónde va el tiro.

¿Qué es una necesidad experimentada o sentida? Es aquella que realmente es identificada por el colectivo y afecta al entorno en el que se va a desenvolver. Herbert Marcuse dice que hay necesidades falsas y verdaderas; son falsas las impuestas al individuo mediante estrategias de manipulación; son verdaderas las que se sienten en el propio ser y no son inducidas por el aparato mercantil, publicitario o político; son necesidades humanas que tienen que ser concebidas y tratadas como derechos humanos irrenunciables; por tanto, no pueden ni deben ser utilizadas como peldaños cualquiera sea la finalidad que se persigue. Se protege la salud de los animales y se defiende su hábitat, con mayor razón se tiene que resolver una necesidad básica de los seres humanos con un buen servicio de salud, no como una graciosa concesión sino en cumplimiento de una responsabilidad como en toda sociedad organizada.

Para decidir por un campo deportivo y no por un hospital ¿se realizó algún tipo de trabajo para la recolección de la información? ¿Se hizo algún sondeo de opinión respecto a las preferencias de la población? Si todo está sustentado por un procedimiento serio, la discusión está demás, si no habrá que reconocer que no siempre tenemos la verdad de nuestra parte, que nos equivocamos y que es necesario aprender a escuchar; solo así no se repetirá esa historia negra de instituciones que ejecutaban proyectos que nada tenían que ver con las necesidades verdaderas de las comunidades rurales; se empleaban métodos de sometimiento, de dominación, indignos de la condición humana.

Todo con el pueblo, nada sin él. Desde la identificación de las necesidades a la detección de las fortalezas y debilidades de las comunidades, hasta la elaboración de estrategias de solución el pueblo debe aportar con sus conocimientos y esfuerzos; de lo contrario, no se hará otra cosa que perpetuar el sentido de dependencia sin pertenencia. En este caminar juntos se hallará la mejor escuela donde se aprenderá a hablar menos, escuchar más y a actuar en una causa propia. Si el imperialismo externo causó tanto llanto, un imperialismo interno puede ser más nefasto por ese ingrediente de sadismo y manipulación, fuera de un contexto de transformación y revolución del conocimiento. Es mejor dar lo que el otro necesita y no lo que te sobra. Lo que necesita solo él lo sabe.