Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 07 de diciembre de 2019
  • Actualizado 04:37

Mausoleos de la Guerra del Chaco

Mausoleos de la Guerra del Chaco
A 84 años del cese de hostilidades entre Bolivia y Paraguay, rendimos homenaje a los 250.000 soldados bolivianos que participaron en la Guerra del Chaco, de los cuales 60.000 perdieron la vida en los campos de batalla, retornando muchos de ellos, heridos, mutilados, enfermos y con afectaciones psicológicas.

Se podría decir, que cada familia boliviana ha tenido en su ascendencia uno o más beneméritos de la Patria, ya fallecidos en su mayoría, con excepción de don Cresencio Torrico Escobar, el único veterano de guerra que aún queda con vida en Cochabamba y fue merecidamente condecorado el pasado 12 de junio.

Los restos de quienes protagonizaron está contienda bélica, descansan en distintos cementerios del país. En la ciudad de La Paz se tienen varios recintos funerarios, incluso se ha diseñado un circuito histórico y turístico para poder visitarlos. En los varios municipios del departamento de Cochabamba, existen mausoleos dedicados a los excombatientes, uno de los más destacados está en el cementerio de Punata.

En el Cementerio General de Cochabamba identificamos tres mausoleos de la Guerra del Chaco, el de los Héroes Nacionales, el de Oficiales de Ejército y el de la Asociación de Mutilados e Inválidos, a los que se suman nichos individuales distribuidos en todo el campo santo.

Considerada la guerra más importante del siglo XX, existe un amplio legado documental, bibliográfico, fotográfico, audiovisual, artístico, musical y funerario sobre lo acontecido; imborrable recuerdo para las presentes y futuras generaciones, cuya responsabilidad es enaltecer la memoria de quienes dieron la vida por la defensa de nuestra soberanía territorial, debiendo actualmente seguir su ejemplo en el resguardo y protección de nuestros recursos naturales ante un mundo globalizado y consumista que no le interesa el daño irreversible que causa la explotación descontrolada de materias primas sobre el patrimonio natural, el más importante de todos, porque de él depende la vida de las especies, entre ellas la humana.

A todos los soldados bolivianos nuestro reconocimiento eterno, entre ellos a mi abuelo don Julio Alberto Méndez Rocabado, benemérito de la Guerra del Chaco, fallecido el año 1979, cuyos restos descansan en el Cementerio General de Cochabamba.