Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 22 de septiembre de 2019
  • Actualizado 12:11

PATRIMONIO CULTURAL

Madre Tierra herida

La acción humana descontrolada ha herido a la Madre Tierra, los daños provocados en la mayoría de los casos son irreversibles y afectan directamente a la preservación de la vida, el principal patrimonio que poseemos en el planeta

La prioridad de la humanidad, en su generalidad debería ser la defensa y conservación de la biodiversidad en la naturaleza, con la protección de los distintos ecosistemas que albergan flora y fauna, siendo el único recurso identificado que puede combatir el cambio climático

En esa lógica, es nuestro deber defender el territorio de nuestra patria, principalmente su patrimonio natural. Ante lo suscitado con el incendio en la Amazonía, provocado por las prácticas de chaqueo descontrolado; las fuerzas públicas, instituciones privadas y voluntarios en general, deberíamos unirnos a objeto de prevenir este tipo de circunstancias peligrosas y ante lo ocurrido combatir con todos los recursos que se dispongan el fuego destructor, el cual ha generado una catástrofe de magnitud mundial, afectando ecosistemas naturales que cumplían un rol protagónico en el equilibrio del medio ambiente; no solo a nivel nacional, sino también mundial

Es urgente concebir un nuevo modelo, donde se priorice por encima de cualquier interés, el respeto y la protección de la Madre Tierra, ahora gravemente herida; protegiendo la diversidad natural de flora y fauna en cada piso ecológico, siendo ampliamente respetuosos con su capacidad de regeneración, principalmente por su estrecha relación con la sobrevivencia de la especie humana, comprendiendo que dependemos de esos ecosistemas para la provisión de agua, regulación del clima, ciclo de nutrientes, polinización agrícola, protección contra inundaciones y sequias, y otros desastres naturales.
Ante la inmensa pérdida de bosques naturales en la Chiquitania, apremia rescatar toda la fauna sobreviviente posible, apoyar la creación de refugios temporales para salvar a las especies damnificadas, atender los daños que han sufrido por el incendio y rehabilitar las condiciones que faciliten a futuro su reinserción a la naturaleza.  
Esta tragedia nos visibiliza vulnerables, no estamos preparados para enfrentar desastres de gran magnitud. Debemos dejar de lado los intereses personales y trabajar por los intereses colectivos, necesarios y urgentes en este tiempo; donde por todo lo que está sucediendo, la continuidad de la especie humana a futuro está en riesgo.