Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 22 de septiembre de 2019
  • Actualizado 04:36

Larga noche, indudablemente

Larga noche, indudablemente
El pasado sábado 18 tuve que hacer cola dos horas y media para poder ingresar a un espacio en la celebración la XIII Larga Noche de Museos.

No les contaré mi experiencia una vez dentro, pero revisemos juntos algo más referido a esta iniciativa.

Se desarrolla en el marco de los actos conmemorativos del Consejo Internacional de Museos, a propósito del Día Internacional de los Museos, y tiene lugar cada año alrededor del 18 de mayo. Es decir, celebramos la noche para recordar el día; nació, bajo ese nombre, en la ciudad de Berlín en 1997.

Los eventos culturales nocturnos vienen de una tradición europea en San Petersburgo y fue un alcalde en París quien extendió la celebración bajo el título de la Noche Blanca.

La Paz empezó a celebrarla en 2007 y este 2019 los lugares que estuvieron más concurridos y, consiguientemente que más colas tuvieron, fueron los templos abiertos de los masones, los salones de la Casa del Pueblo y los jardines de la embajada de los EEUU. Paradójico y materia de preocupación específica para otro escrito. En ningún caso se trataba de museo propiamente dicho y sus exposiciones no eran necesariamente convencionales.

Es destacable -por donde se vea- que los espacios culturales se abran y que diferentes tipos de instituciones propicien actividades relacionadas a la cultura. Más destacable es aún que las calles se llenen de actividades y que la gente salga de manera masiva a disfrutar esos espacios.

Pero aquí viene el pero. ¿Por qué la gente hace largas colas para entrar a lugares dónde puede entrar de manera tranquila y ordenada cualquier día del año? Los museos no se cierran, están abiertos y vacíos en muchos casos. Entiendo que eventos excepcionales o lugares que únicamente se organizan ese día generen filas y ese interés desmedido, pero lo otro no es racional.

Podría alguien argumentar que ese día la entrada es gratuita, pero honestamente pagamos muy poco o nada por conocer estos espacios. Probablemente, hay que dedicarle más tiempo a la promoción de los espacios culturales durante todo el año y de manera sostenida, así tendremos museos llenos todos los días. No es una crítica, es solo una reflexión, pensando que, sin duda, podemos hacerlo mejor.