Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 08 de julio de 2020
  • Actualizado 18:53

EN VUELO

El LAB debe volver a surcar los cielos

El LAB debe volver a surcar los cielos

Creo que es hora de que se haga justicia y se le devuelva al Lloyd Aéreo Boliviano, la empresa que más prestigio dio al país, su permiso de operación  para que pueda surcar nuevamente los cielos del mundo, y llevar a sus pasajeros con orgullo y puntualidad  a más de 11 destinos que BoA nunca llegó y permitió que vayan otras empresas, perjudicando a los usuarios bolivianos y dejando que fugen divisas del país.

Se manejó BoA sin criterio comercial sino personal y político, y para manejar una empresa aérea se tiene que tener un mínimo de conocimiento. Los anteriores administradores no lo tenían, por eso, el resultado es desastroso. Traer aeronaves sin criterio técnico y, últimamente, querer traer un Airbus 330 que todas las empresas aéreas los están poniendo en tierra por ser de tecnología antigua y de gasto elevado en su mantenimiento; hacer volar sus aeronaves un promedio máximo de cinco horas cuando lo ideal son mínimo ocho horas, hacer operaciones cortas donde los ciclos de vuelo se elevaban acortándole la vida a la aeronave y elevando costos. 

O traer aeronaves como el CRJ (excelente aeronave) para otra ruta y no para vuelos cortos sobretodo a Oruro, donde las condiciones del aeropuerto no son las óptimas y los ciclos son altos resultado que una aeronave quedó inservible y la otra en desuso.

A quienes criticaron los cambios que hizo el exministro Nuñez en BoA, aclararles que se hizo lo correcto al poner gente idónea en el tema aeronaútico, para salvar esta empresa y que los bolivianos se beneficien, no solo unos cuantos como antes.

Por eso, es urgente devolverle sus alas al Lloyd Aéreo Boliviano, dueño de las rutas y de los aeropuertos inclusive donde BoA construyó centros de entrenamiento y otros. 

Se haría justicia ver en los cielos al LAB y es un deseo de casi todos los bolivianos que extrañan sus operaciones seguras y puntuales. 

La presidenta Jeanine Áñez sabe lo que es el LAB porque usó sus servicios y esta aerolínea tuvo el orgullo de tener a su eficiente y simpática hermana Helen a bordo de las aeronaves como azafata.