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  • Diario Digital | sábado, 15 de junio de 2024
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Juventud e innovación en Bolivia

Juventud e innovación en Bolivia
A pesar de varios tropiezos, no podemos negar que la economía boliviana ha ido mejorando poco a poco. Sin embargo, a pesar de que hoy en día se puede sentir un poco de estabilidad económica, gran parte de la población quiere un crecimiento más rápido, acorde a sus necesidades, para comenzar a obtener el denominado bienestar social. Dada nuestra situación actual, seguir creciendo parece una tarea muy difícil, pues si bien buena parte de nuestra economía está basada en la exportación de recursos naturales, está claro que no es suficiente para alcanzar el bienestar social que toda la población está esperando.

Es un secreto a voces que la innovación tiene un rol protagónico en la economía actual. Al igual que muchas personas, pienso que una forma de mejorar la economía es innovando: creando nuevas empresas, desarrollando productos creativos, transformando la investigación realizada en la universidad en productos comerciales. Innovación es un término muy usado en la actualidad, en verdad suena muy bien, pero ¿qué es? Si bien una nueva idea es la base para la innovación, se dice que las ideas solo pueden resultar en innovaciones luego de que ellas se implementan en el mercado de manera exitosa ya sea como nuevos productos, servicios o procesos.

La juventud boliviana ha empezado a organizarse y moverse hacia un norte de innovación. Desde hace un tiempo se realizan diversos eventos para apoyar el desarrollo de nuevas tecnologías, como los “Hackathons” impulsados por universitarios locales, estudiantes e investigadores que trabajan en el extranjero.

Nuestros universitarios tienen un enorme potencial. Nunca he conocido gente más creativa e innovadora que un estudiante recién titulado. Sin embargo, a pesar de la existencia de varios eventos y organizaciones que promueven la innovación en Bolivia, existen muy pocas ideas que terminan desarrollándose e implantando en la sociedad, sobre todo por la falta de inversión y el riesgo que implica apostar por una idea propia y llevarla adelante. Esto provoca que nuestros jóvenes busquen puestos de trabajo en empresas ya establecidas, cambiando sus proyectos e ideas innovadoras a cambio de un buen sueldo o creando productos para América del Norte y Europa.

Los bolivianos somos grandes consumidores de productos y servicios extranjeros, pero cuando un nuevo producto o sistema hecho en Bolivia se crea, somos pocos los que creemos en el talento boliviano, compramos esos productos o los usamos. Aunque contradictoriamente, no nos cansamos de manifestar nuestro apoyo a la innovación boliviana.

Para mí, resulta un crimen no apoyar al motor innovador que tiene nuestro país. Pienso que tanto el Gobierno, las empresas y las universidades debemos incentivar, invertir y crear un entorno en el que los jóvenes puedan desarrollar sus ideas, crear sus proyectos en función de las necesidades de la sociedad, pero sobre todo hacerles creer en si mismos, que este camino es mucho más rentable para ellos y para el país.

Tengo la convicción profunda que la juventud actual tiene todo el potencial de innovación que Bolivia necesita, y tenemos que encontrar la forma de apoyarla a través de la implementación de políticas de gobierno que impulsen la creación de nuevos productos y servicios para mejorar la calidad de vida de los bolivianos en todos sus aspectos.