Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 19 de septiembre de 2019
  • Actualizado 19:33

Jesucristo en la Cuarta Revolución Industrial

Jesucristo en la Cuarta Revolución Industrial
Atravesamos una nueva era, de profundos cambios políticos, sociales y empresariales, impulsados por la tecnología. Estamos asistiendo a fenómenos que, en muchos casos, no eran previsibles, pero que de forma sistemática encuentran desprevenidos a los agentes políticos, económicos y sociales. En lo social, la pérdida de valores es cada vez más notoria, los altos índices de delincuencia, de corrupción empresarial y gubernamental, embarazos precoces, niños en situación de calle, tráfico de drogas y de órganos humanos, prostitución, etc. Hoy, los científicos y la sociedad nos estamos enfrentando, además de todos los adelantos tecnológicos, a un derrumbamiento de normas y valores.

Para el papa Francisco: “Estamos asistiendo a una degradación social y ambiental, donde no interesa si hay trabajo forzado de niños o si se contamina el río de una ciudad. Solo importa la ganancia inmediata. Todo se justifica en función del dios dinero”.

Tal parece que a medida que nos adentramos en la era digital, necesitamos un nuevo conjunto de normas codificadas globales. El avance de la tecnología está dejando rezagados a los procesos políticos y sociales. La sociedad no puede darse el lujo de seguir a ciegas ante los próximos avances y la continua caída de valores, ya sea en biotecnología, en inteligencia artificial o robótica. No se puede dejar el guión de nuestro futuro en manos de científicos, empresarios y políticos.

¿Es que necesitamos de nuevos modelos y esquemas para vigentar los valores cristianos? ¿O que venga alguien como Jesucristo y que nos ayude a caminar por la ruta de la innovación y la digitalización sin que se desmorone más nuestra sociedad?

Para Rodrigo Varela, Jesucristo supo entender los problemas y necesidades de una sociedad que había perdido sus valores morales e “identificó la necesidad de generar un nuevo concepto religioso y de allí surgió el cristianismo”. Pero, además, la fe y carisma de Jesús permitió a la humanidad contar con principios y valores humanos éticos que originó grandes movimientos políticos, económicos y sociales con valores fundamentales como: el amor no solo a Dios y al prójimo, inclusive al enemigo; el perdón y la misericordia; sufrir y llorar con los que sufren; trabajar por la justicia; ser misericordiosos; ser limpios de corazón; ser pacíficos; no ser falsos ni hipócritas; la solidaridad, la igualdad y la dignidad humana; ser honrados, etc. Estos valores hoy cobran la misma relevancia que tuvieron en aquella época que Jesús las impulsó desde una perspectiva innovadora: metodología de casos como hoy se enseñan en las grandes universidades, lecciones con objetos, utilización de parábolas, uso de preguntas y respuestas, ir de lo conocido a lo desconocido, de lo general a los específico, etc.

Hoy quisiéramos muchos que Jesús vuelva con sus enseñanzas y métodos para ser una mejor sociedad y un mejor planeta, disfrutando de la tecnología. Pero que no ocurra lo que relata, en su libro “La Tourné de Dios”, de Enrique Jardiel Poncela, cuando Jesús comienza su discurso ante una audiencia repleta en la plaza de toros y les hace recuerdo de lo que es la felicidad, la religión, la política, la guerra y toda la pérdida de valores; lo dejan solo hablando y diciendo: ¿Cómo voy a estar con vosotros? Cómo voy a estar con los negros o con los blancos? ¿Cómo? Si estoy solo! Perpetuamente solo! Eternamente Solo!