Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de noviembre de 2019
  • Actualizado 05:11

Hagamos algo

Tumpata ruwana. Hagamos algo para mejorar la coyuntura global y devolver al hombre su habitad.

Diplomáticamente se impone una globalización geopolítica, científica y cultural con alto contenido de colonización total; sin disimulo ni pudor los países considerados del primer mundo pretenden hacer creer que son propietarios de los países considerados del tercer mundo.

La carrera por el control total de la humanidad al parecer no tiene freno, se aceleran los intentos científicos por perfeccionar la inteligencia artificial, crear nuevas tecnologías de comunicación que pondrán en peligro el habitad natural de los seres vivos, con el consiguiente incrementando de los niveles de contaminación de la radioactividad y el dominio de la robótico.

La realidad mundial pasa desapercibida en la coyuntura nacional, porque en los últimos años fuimos polarizados políticamente como resultado de la influencia de la mercadotecnia política que orienta a la ciudadanía a ubicarse a un lado de esa polarización, que no es otra cosa que la mala práctica de la democracia.

Runakunata kay pacha mañay parlayta, mañakuyta, mañay yupaychayta ima qunqachinku. Nipi muchuchiymanta, karunchaymanta, waqchayaymanta, llarqhaymanta, mana llamk´aymanta, mana qhasi jatun yachaymanta, mana kusikuymanta, mana allin kawsaymanta ima munankuchu parlayta. Kamachiqkuna waqchakay, llakiy, warmi maqay, churikuna saqirpaymanta ima llamk´ayta qunqapuntu chinkachinankupaq. Mink´arini tumpata ruwanata. (A las personas en este tiempo les hicieron olvidar pedir la palabra, exigir y pedir respeto. Nadie quiere hablar del sufrimiento, de la discriminación, de la pobreza, del hambre, de la falta de trabajo, de la educación superior gratuita, de la falta de felicidad y de la calidad de vida. Las autoridades se olvidaron trabajar para erradicar la pobreza, el sufrimiento, la violencia a la mujer, el abandono de los hijos. Por favor hagamos algo).

Salvemos a las nuevas generaciones, abramos los campos deportivos, fomentemos la lectura, que el dialogo y la sobremesa se instituya como principios para el desarrollo de las familias, que el celular sirva para tener mejores conocimientos y no para hacer perder el alma de las personas.

Retornemos a una educación centrada en la persona donde los valores y los principios éticos y morales sean materias obligatorias.