Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 19 de septiembre de 2019
  • Actualizado 00:46

Generación de paz

Mató a su exesposa y la metió en un turril. Más tarde, el hombre tapó el lugar con cemento, todo en complicidad con un colega. Parece la descripción de una película de terror, pero es la introducción  de una noticia real. Un hecho que hace pocos días estremeció al país entero y movilizó a decenas de mujeres, exigiendo mayor atención de las autoridades para evitar mas feminicidios.

La norma que pretende evitar mas hechos de violencia contra la mujer en Bolivia es una de las mejores de  Latinoamérica, pero pese a ello no ha logrado frenar o reducir las dolorosas cifras de mujeres asesinadas. Muchos colectivos que luchan contra la violencia aseguran que el gran problema de la norma es que no tiene presupuesto suficiente para todo lo que la misma establece en tema de prevención.

 Para otros, el problema es que las autoridades judiciales y policiales no resguardan a las víctimas, pese a sus denuncias. El sistema sigue dejando vulnerables a mujeres que tardaron más en denunciar que en ver libres a sus atacantes. Todos sabemos que la violencia nunca disminuye, sino todo lo contrario. Así que muchas mujeres que rompieron el silencio quedaron solas en una lucha que solo terminó cuando lanzaron el último suspiro.

 Todos apuntan a la prevención, aseguran que es la forma de evitar que los hombres sean violentos y que las mujeres puedan identificar de manera más rápida si son víctimas de violencia, para denunciar o buscar ayuda. En este sentido, muchas campañas se han puesto en marcha, sobre todo en colegios y universidades, y han tenido éxito. Esta demás decir que muchas campañas han sido llevadas adelante con recursos propios de colectivos ciudadanos conscientes y sin apoyo de autoridades.

 Como ciudadanos, muchas veces decimos más de lo que hacemos y aquello nos coloca casi de igual a igual con las criticadas autoridades judiciales, policiales, departamentales o nacionales. Hay mucho que podemos hacer para evitar más casos de feminicidio en el país, tan sencillo como educar mejor a nuestros hijos e hijas. He visto cómo muchas mujeres se desagarran las vestiduras por los casos de feminicidio y violencia en espacios públicos y redes sociales, pero las he visto también alentando a hermanos e hijos a tratar mal a otras mujeres, es esta hipocresía la que no está ayudando.

 Segura estoy, que si bien ahora mismo no podremos hacer mucho por cambiar a los violentos, podemos fácilmente evitar más generaciones de hombres violentos. ¿Somos conscientes de lo que les decimos a los niños en casa?, ¿estamos criando niños violentos o niñas sumisas? Estoy segura que mientras el cambio no venga desde adentro, poco se va lograr con cambios que lleguen desde fuera.

 Hace un año aproximadamente, conocí “Hombres de paz”, un centro de rehabilitación para hombres violentos. Allí, los agresores van a cambiar sus actitudes violentas, obligados por autoridades judiciales. Aunque muchos llegan así, muchos también concluyen su rehabilitación contentos y de manera voluntaria. Después de conocer este proyecto, sueño con una “generación de paz”, una nueva generación que esté mejor educada, con más valores y que tenga una cultura de paz. Esa generación futura son nuestros hijos, hermanos menores, sobrinos y pequeños vecinos. Así que, pasemos del decir al actuar, eduquemos una “generación de paz”.