Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 14 de diciembre de 2019
  • Actualizado 14:16

OJO DE  VIDRIO

Ganó Cristina

Este domingo, el candidato de los Kirchner ganó las primarias en Argentina y le sacó a Macri 15 puntos. Le obligó a decir que habían apostado mal y tenían que esforzarse más para las definitivas, que serán este 27 de octubre. Lamentó no haber recibido mayor apoyo del electorado. Pero ¿quién puede confiar en un gobernante que ejecuta un proyecto del FMI para empoderar cada vez más a quienes concentran el ingreso? En suma, ¿quién ha de confiar en alguien que no gobierna para todas y todos los argentinos sino para unos cuantos millonarios? Bolsonaro debe estar que echa chispas y también Piñera.

Macri ejecutó algo que estaba vigente en el mundo desde fines de 1979 con el triunfo de Margaret Thatcher en Inglaterra y con Ronald Reagan, en los Estados Unidos, porque ambos cedieron el control de la economía de sus países al neoliberalismo y Reagan, que estaba a punto de liquidar el FMI, comprendió su utilidad porque prestaba dinero para pagar la abultada deuda externa, pero imponía ajustes políticos llamados “ajustes estructurales”, los mismos que hoy exige a quienes caen en su poder, como la Argentina de Macri que ni en un siglo terminará de pagar la deuda que contrajo con el FMI.

Desde 1945 había regido en el mundo el keynesianismo o Estado de bienestar, pero ya en 1947 el austríaco Friedrich von Hayek, reunió en Mont Pelerin, Suiza, a Karl Popper,Von Mises y Milton Friedmann, entre los más connotados, y ellos lanzaron un manifiesto en el cual calificaban la injerencia de Keynes como un atentado al principio más sagrado de la civilización occidental, que era la libre empresa y la propiedad privada. Con paciencia buscaron financiamiento y lo consiguieron en universidades y medios en especial norteamericanos, hasta que Thatcher y Reagan confiaron en ellos y les entregaron las economías de sus países.

La Thatcher acabó siendo execrada por Inglaterra. Reagan igual murió. Uno entiende que algunos ciudadanos norteamericanos apoyen la política de Trump o los desastres que cometió la Thatcher, pero que conspicuos bolivianos insistan en su conversión al liberalismo raya en la inocencia igualmente más conspicua.

Hay que leer la triste historia del neoliberalismo y del FMI para desconfiar en Hayek, pese a que algunos janiwas bolivianos dicen haberse convertido al liberalismo después de leer la obra de von Hayek. Esto les indujo a creer en el mercado y desconfiar del Estado, porque la iniciativa privada “moderniza y genera progreso”. Un progreso para pocos, según la experiencia de Macri.