Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 13 de noviembre de 2019
  • Actualizado 16:57

El fútbol como telenovela

El fútbol como telenovela
La última semana tuvo ribetes inusualmente dramáticos para el mundo que gira alrededor del fútbol, y no por razones estrictamente deportivas. El primero de los hechos, el menos dramático y, a la vez, el más deportivo de todos, fue la desvinculación de Fernando Gago de Boca Juniors, el club al que dedicó sus mejores años y glorias. La partida del volante, que más de una vez fue llamado a ser la reencarnación de Redondo, estaba cantada. Fue el desenlace de un retorno desafortunado al equipo bostero. Y en definitiva, puede que sea el punto final de una carrera que tenía todo para ser exitosa, pero que acaba siendo fallida debido a la maldición de las lesiones que se cebó contra el deportista. Es una historia triste, qué duda cabe, pero no lastimera, como la pinta el periodismo deportivo argentino, tan afecto a montar telenovelas recargadas de drama, impotencia y llanto sobre eventos que, en otros lares, darían para un par de notas puntuales y ya. No así en el país vecino, donde canales especializados, como Fox Sports, se mandaron especiales de Gago en Boca cual si el futbolista se hubiera dado un tiro por culpa de una de sus recurrentes lesiones.

El que sí murió es el delantero también argentino Emiliano Sala, que hace ya algunas semanas se estrelló en una avioneta en el Canal de la Mancha. Su cadáver, hallado en el mar, fue identificado hace solo unos días, con lo que más de uno dio por finalizado al calvario que siguió a la noticia del accidente. Sin embargo, la prensa deportiva de su país, que antes hizo de su desaparición una telenovela de misterio y angustia, se ha ocupado en estos días a prolongar el culebrón, ahora en un tono elegíaco, rebosante de palabras de despedida, homenajes a su carrera y rostros contritos por el siniestro.

La desgracia de Sala provoca tristeza, cómo no, pero la cobertura periodística de algunos medios argentinos puede desatar más hartazgo que pena. En su tratamiento informativo hay una tendencia crónica por apelar a las emociones antes que a las razones, lo que le confiere a la noticia un cariz artificioso, más propio de la ficción que de la realidad. El periodismo deportivo se apropia de la tragedia real para volverla una mercancía de entretenimiento altamente consumible.

Eso sí, la prensa argenta le ha dedicado poco o nada de atención a la tragedia mayor de la semana: la muerte en un incendio de siquiera una decena de juveniles del Flamengo, en Río de Janeiro (Brasil). Y es que si bien es cierto que “la alegría no es solo brasileña”, no menos cierto es que, si de ellos depende, el drama solo puede pertenecerles a los argentinos.