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  • Diario Digital | domingo, 13 de octubre de 2019
  • Actualizado 18:56

Eres un mal padre, lo sabes y no pones remedio

Eres un mal padre, lo sabes y no pones remedio
¿Te consideras un buen padre? Quizá eres de los que ayudan a sus hijos a hacer los deberes, actúan como vigilantes de la playa en el parque para que no se hagan daño y exprimen el grupo de Whatsapp del colegio hasta que el móvil eche humo. Bien: entonces no eres un buen padre. Eres lo que se denomina un “hiperpadre” o un “padre helicóptero”, que sobrevuela constantemente alrededor de sus vástagos; un perfil cada vez más habitual y, según muchos expertos, cargado de implicaciones negativas para los hijos.

Lo cual no deja de ser curioso: hasta hace muy poco tiempo se acusaba a los padres de no estar lo suficientemente encima de sus retoños. De casa al trabajo y del trabajo al gimnasio, muchos papás pasaban olímpicamente de los niños, que, resignados, pasaban las horas encerrados en su cuarto dándole fuerte a los videojuegos. Al parecer, nos hemos dado cuenta de que eso no hacía ningún bien a los pequeños y nos hemos ido al otro extremo. Igual de perjudicial.

Varias son las causas que han propiciado el alumbramiento del superpapá. “Una es que los árboles genealógicos se han invertido”, explica la autora Eva Millet, que acaba de publicar un libro dedicado precisamente a este tema, “Hiperpaternidad” (Plataforma Editorial, 2016). “Hoy las familias son nucleares, hay 1.3 niños de media en España, y los hijos son el centro, el sol: reciben toda la atención”. En la actualidad, además, los tratamientos de fertilidad están a la orden del día. A esos niños, pequeños milagros para sus padres, ¿cómo negarles algo? Esta experta destaca también una fuerte presión social, sobre todo en clases pudientes. “Debemos tener una casa perfecta, un coche perfecto y unos dientes perfectos, y unos hijos perfectos entran en ese cuadro”.

Silvia Álava, psicóloga, autora de libros como “Queremos hijos felices” (JdeJ Ediciones, 2014) y “Queremos que crezcan felices” (JdeJ Ediciones, 2015), describe así el concepto de hiperprogenitor: “Son padres que se caracterizan por estar excesivamente encima de sus hijos, anticipándose de tal forma a sus necesidades que se lo dan todo”. Y señala que también les mueve un sentimiento de culpabilidad. “Los padres se sienten culpables porque no están con los hijos todo el tiempo que les gustaría, porque tienen una jornada laboral muy larga y no llegan a recogerlos del cole… Entonces les culpa mucho más decirles que no”, aduce. Pero, ¿de qué clase de atenciones excesivas estamos hablando? Por ejemplo, vestirlos por la mañana o darles el desayuno cuando tienen edad para hacerlo solos. Nos brindamos a ello por comodidad. “Dejar que los niños hagan las cosas solos requiere mucho más esfuerzo, hay que enseñarles. Se pierde mucho más tiempo si tenemos que dejar que el niño se levante, desayune y se vista solo; tardamos menos haciéndoselo nosotros. Pero así no estamos fomentando su seguridad y su autonomía. Es importante ir pidiéndole al niño en cada momento lo que es capaz de hacer”, dice Silvia Álava. Algo parecido ocurre con los deberes del colegio. “Los padres no pueden acumular responsabilidad de los niños. Es el niño el que tiene que ser responsable de hacer esos deberes”. “Cuando son pequeños, se les puede ayudar a resolver dudas, pero el padre no tiene que estar a su lado haciendo los deberes”. Un estudio publicado este año por la Universidad de Queensland (Australia) respalda este punto de vista (...).