Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de octubre de 2019
  • Actualizado 15:40

LÁPIZ Y ALMA

Elecciones y Chiquitanía

Elecciones y Chiquitanía
Como todos bien sabemos, estamos a escazas seis semanas para el día de ejercer el derecho y el deber de sufragar en las elecciones generales a fin de elegir a las autoridades nacionales de nuestra querida y amada Bolivia, entre una pluralidad de candidatos, quienes ocuparán los cargos políticos en una democracia representativa y participativa.
En ese contexto, esta pluralidad de candidatos antes referido, en vez de preocuparse por hacer campaña electoralista y lanzar acusaciones entre unos y otros, pienso y sostengo categóricamente que deberían de ocuparse, no preocuparse para sofocar también las llamas que dañan la flora y la fauna de nuestra riqueza natural (pulmón del mundo). 
Preocupa ver videos en las redes sociales que mientras unos apagan el fuego otros inescrupulosos se dedican a iniciar focos de calor, poniendo en riesgo inclusive la integridad física de los bomberos y voluntarios que se encuentran apoyando desinteresadamente en esta tarea tan loable, con los escasos recursos que cuentan para este cometido. 
Lo que ocurrió con el voluntario paceño Pablo Miguel Suárez Núñez, hombre que perdió la vida tratando de apagar las llamas que mantiene en vilo al municipio de Concepción, fue apagar su vida, dejando a una familia consternada por la irreparable pérdida. Al momento el fuego ya cobró tres víctimas y a la fecha no se puede determinar el número de animales silvestres fallecidos y heridos, pero me imagino que son innumerables de acuerdo a las imágenes difundidas en los medios de comunicación.  
Quemar un bosque nativo no solo degrada la diversidad biológica de los bosques, también afecta a la salud humana por la emisión de monóxido de carbono. La Organización Mundial de Salud ha advertido que los contaminantes microscópicos en el aire pueden penetrar los sistemas respiratorios y circulatorios, dañando los pulmones, el corazón y el cerebro y, lo que es peor, puede causar la muerte prematura por enfermedades como el cáncer, los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades cardíacas y pulmonares. Como verán, esto no es chiste señores, el daño es mundial y nuestros candidatos bien gracias, demostrando siempre la soberbia y los intereses personales por sobre todas las cosas.   
El incendio en la Chiquitanía nos duele a todos; se debe convocar a organizaciones de la sociedad civil, empresarios, ambientalistas, bomberos y voluntarios, porque el daño en realidad es para todos los estantes y habitantes del mundo. Parecería que para los protagonistas de las elecciones generales en nuestro país ¡no!, porque con sus acciones de indiferencia no se llegará a consensuar un plan de cese al fuego, luego la recuperación y la reforestación, que algunos expertos aseveran que demandará mucho tiempo para su recuperación de la flora y fauna.
En fin, este mes de la primavera es tiempo de reflexionar por el ecocidio de la Amazonía y la Chiquitanía, toda vez que sigue ardiendo el pulmón del mundo. Duele mucho el corazón, patea el hígado y revuelve el estómago, ver a nuestros candidatos posando para la fotografía en vez de buscar ayuda y trabajar juntos para que ese pulmón de la Amazonía vuelva a brindarnos el oxígeno que todos necesitamos y requerimos para dejar a nuestros hijos un mundo mejor.